La Catedral de las Sílfides

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Cómo hacer de tu manuscrito un libro – 6: Presentación y venta

Bienvenidos, al fin, a la última parte de “Cómo hacer de tu manuscrito un libro”. Después de cinco clases, ya tenemos nuestro libro editado, física o digitalmente, por lo que la única pregunta que nos queda responder es “¿y ahora qué hago con este hijo que me tomó meses/años parir?”.

Bueno, primer paso:

Inventa una firma (en caso de que no tengas una interesante ya)

¿Te parece inútil este consejo porque no eres famoso ni piensas ir a eventos?  Subestimas a tus amistades. Ya sea por capricho o para venderlo por millones tras tu muerte, insistirán que lo firmes hasta que lo hagas o los quites de tu vida y bloquees de todas las redes sociales en existencia. Así que, a no ser que estés planeando irte a vivir a un templo en el Tíbet, toma un lápiz y ¡practica, practica, practica!

Y ten presente que es posible firmar PDFs también, si digitalizas tu firma. No es difícil de hacer y hay guías a montones, por si no te gusta o no te resulta útil la que comparto. Luego es solo cuestión de añadirla a tu archivo en el lugar indicado. No recomiendo que la pongas en el archivo que subas a Amazon o esa página elegida; si todas las copias digitales existentes están firmadas, será lo mismo que no lo estén. Guarda esto para Patreon, tu lista de correo o aquellos a los que quieras mimar. Sí, no es un gesto digno de las olimpíadas, pero es un detalle que puede expresar mucho si es usado correctamente.

Entonces, libros en mano, firma ensayada, ¿ahora qué?

Un toque personal

Una recomendación de mi parte: quédate con al menos dos ejemplares de tu propio libro. No seas como aquella banda que tuvo que piratear su propio disco porque vendieron todas las copias sin darse cuenta (no, no recuerdo quiénes eran, lo siento).

Y un consejo de Malala Yousafzai (en realidad no fue un consejo, pero amé la idea cuando la vi hacerlo): firma uno de tus ejemplares y dedícatelo a ti mismo. Que sean las palabras que necesites cuando pierdan motivación o las piedras de la vida te hagan tropezar hasta romperte las rodillas. No hay nada como recibir aliento de uno mismo. Después de todo, ¿quién nos conoce mejor?

Distribución

Si tenemos editorial, ellos muy probablemente nos ayuden a llevar nuestros libros a las librerías, pero el porcentaje que nos corresponderá es pequeño. Si pagamos por el servicio, ganaremos el 50% del precio de venta al público; si nos compraron los derechos, estará entre el 17 y 25%.

Pero si llevamos nuestros libros nosotros mismos, tendremos el 70-75%. No hay dueño de librería con el que me haya encontrado que no quiera darle una mano a un escritor de la zona, especialmente uno que tiene una sonrisa, una palabra amable y mucha pasión por su trabajo. Bueno, no; sí encontré una vez un lugar que se rió de mí cuando dije qué porcentaje me correspondía y prácticamente escondió mis libros debajo de una pila después de aceptar (a pesar de que para entonces ya me había arrepentido de pedirlo).

Fue un golpe bajo, sin duda, pero aprendí mucho de la experiencia. Nunca dejes que una librería te pisotee ni te menosprecie; tu trabajo vale y debes hacerlo valer. Así como tuve este desagradable encuentro, también tuve un poster pegado en la puerta de una librería por un mes como publicidad a pedido del dueño, sin costo alguno para mí. Hay gente ahí afuera que quiere verlte triunfar, búscalos y trátalos como a un aliado en la guerra.

Luego de eso es importante avisar a nuestros amigos y seres queridos en qué librerías pueden conseguir nuestro libro si lo buscan o quieren recomendarlo a alguien, pero no pierdas la oportunidad de venderlo tu mismo (si es que decides hacerlo en vez de regalarlo) para obtener así ganancia sobre el 100% del precio final. Puedes también agregar un marcador de páginas personalizado con la dirección de tu página web para quienes se queden a cruzar algunas palabras contigo. Otra vez, no es algo para una medalla de oro, pero es un gesto que hará mucho más personal la lectura de nuestro libro.

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Ten presente que no necesitas pagar a un diseñador para esto ni hacer algo muy complejo. Puede ser un marcapáginas de madera, origami, de tela o de un bello papel estampado en el que escribamos. Elige la opción que combine con tu libro y dale rienda suelta a tu creatividad.

Ahora, hagamos publicidad

Esto es tan sencillo como hablarle a cada persona que quiera escucharte sobre tu libro. Sé de una mujer de mi ciudad (a la que envidio desde lo profundo de mi alma porque esto es algo que yo no podría hacer) que va a las cafeterías y se sienta junto a quien esté dispuesto a dedicarle un momento para conversar sobre sus publicaciones y trabajo, vendiendo así al día tantos libros como yo en un par de meses. Si tienes el carisma, considéralo.

Recurre también a los medios. No hablo de que golpees las puertas de un estudio de televisión (o sí, hazlo, y cuéntame si tuviste éxito), sino de que acercarte a los canales de radio de tu ciudad que tengan programas culturales. Ellos seguramente tendrán al menos cinco minutos que regalarte y nunca les falta interés.

Muy bien, ya tenemos a nuestros amigos hartos y la ciudad empapelada con la portada de nuestro libro, ahora…

Presentemos nuestra obra

No te apresures con este paso. Primero debes buscar el lugar indicado: puede ser un centro cultural, un museo, una biblioteca o incluso la legislatura de la ciudad. Todos estos sitios tienen espacios que abrirán sus puertas de forma gratuita (tal vez te pidan alguna donación en forma de materiales, pero no mucho más) y hasta te ayudarán con la organización. Ten presente que es posible que tengas que reservar el espacio con tiempo y puedes sufrir cambios o cancelaciones, ya que hay muchos factores de peso en la organización general de esos lugares.

Si no quieres tener que lidiar con esas cosas, puedes pagar por un espacio privado o acercarte a eventos literarios específicos, cosa de la que hablaremos en un momento.

Lo segundo que debes hacer es tomarte el tiempo para invitar a tus seres queridos. Ya sea con una llamada por teléfono o con invitaciones formales, si el espacio depende de ti, haz una lista de quienes confirmaron para saber aproximadamente cuánta gente estará presente (y recuerda que tu lista no se corresponderá con los que asistan, siempre faltarán algunos a pesar de haber jurado que estarían ahí). Y sé realista: es tan malo tener cincuenta personas en una pecera como a la abuela sola en un estadio.

Ferias del libro

Esta es otra gran opción y puedes tomarla aunque hayas hecho una presentación previa. Las ferias tienen dos prioridades: los grandes autores que vienen de más allá de la frontera (o la capital del país) y los pequeños autores locales. Con un espacio de media hora o cuarenta y cinco minutos tendrás tiempo de sobra para hablar de tu obra y responder las preguntas del público. La organización, en general, pondrá a tu disposición un micrófono y proyector, además de gente que ayude a calmar tus nervios cuando estés caminando por las paredes cinco minutos antes de subir al escenario (o, al menos, eso me pasó a mí).

Una ventaja de participar en estos eventos que no tendrás en una presentación privada es el alcance a los medios (a no ser que los invites): desde canales de televisión que podrían pasar por ahí a bloggers que anden curioseando. Es muy difícil que nadie te vea en un evento tan grande y con tanta convocatoria.

Si el libro que vas a presentar es para niños, puedes también invitar a escuelas. Muchas de por sí tienen ya planeado asistir, así que tenlo presente al pedir el espacio en la feria: que te ubiquen entre actividades planeadas para escuelas o justo después.

Y ahora, lo único que falta es…

Vender el libro dentro de la feria

Algo muy popular en las ferias son las librerías invitadas, muchas de las cuales tienen descuentos y promociones. Una inmensa cantidad de gente las recorre a toda hora, pero la competencia es masiva porque los dueños de los stands apuntan a llevar variedad en vez de cantidad. Dejar nuestro libro ahí es una opción, pero hay algo mejor: el stand de escritores regionales.

Este es un pequeño espacio donde puedes dejar tus libros e incluso quedarte junto a ellos. Mucha gente se acercará y ahí es donde, otra vez, tu pasión por tu propio trabajo puede hacer una venta. Habla libremente, invita a todos a tu presentación y vende sin vergüenza.

Puedes aprovechar también a conocerte con otros escritores y compartir consejos e información. Algunos te hablarán de oportunidades, otros te desaconsejarán caminos que ellos tomaron y resultaron una pérdida de tiempo y/o dinero.

Estos puestos son fantásticos y, si tu feria no tiene uno, reclámalo. Alíate con escritores que conozcas y junten firmas, insistan al gobierno que les dé ese espacio. En mi ciudad es un stand administrado y cuidado por los mismos escritores. La organización nos deja el espacio con las mesas y nosotros somos quienes vendemos, cuidamos y mantenemos ordenado, turnándonos para que siempre haya alguien ahí.

Las ferias del libro son eventos masivos hechos para conectar a la gente a través de las letras. Aunque sea sólo para pasar a saludar, no pierdas la oportunidad de acercarte cada vez que se realice alguna cerca de donde vives. Nunca sabes qué puertas se pueden abrir.

 

Y dicho esto, ¡llegamos al final! Si tienes dudas, comentarios o pedidos, escríbeme en los comentarios o por privado. Deseo seguir haciendo utilidades para escritores (y ya tengo varias ideas), así que no te despidas de mi página. Si tienes propuestas, encantada estaré de oírlas.

Gracias por seguir este curso y nos vemos en la próxima entrada.

Ancient Forest

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Cómo hacer de tu manuscrito un libro – 3.5: Lectores beta

Siempre que termino una entrada de “Del manuscrito al libro” me digo que escribiré todas las que faltan al hilo, para irlas subiendo sin preocuparme por tener que encontrar tiempo para trabajar…

Saludos lectores y bienvenidos otra vez. Lo de arriba fue un lamento o un himno, una oda a mi inconstancia si se quiere. Honestamente, he estado trabajando en muchas otras cosas y no me había podido sentar hasta ahora a pensar en este curso. No se preocupen que no lo abandonaré.

Esta parte es una inesperada: mientras escribía la tercera entrada de este curso, noté que el tema de los lectores de prueba podía ser ampliado enormemente para facilitarles el trabajo con ellos (y a ellos el trabajar con ustedes). No quería que dicha entrada se extendiera hasta el infinito, así que decidí hacer un apéndice, ¡y éste es!

Si llegaste a esta entrada sin haber pasado por las anteriores, te recomiendo volver atrás para no perder detalle. En la parte superior del blog, en la categoría “utilidades para escritores” verás enlaces a todas las clases que ya están disponibles.

Los lectores de prueba o lectores beta (o sólo betas) son aquellas personas que leerán tu trabajo antes que nadie y quienes te ayudarán con sus opiniones a saber si vas por el camino correcto o tu libro los está matando del aburrimiento.

Estas personas pueden ser amigos, familiares, colegas, profesores o cualquier ser pensante, terrestre o extraterrestre, con el que tengas contacto y quiera darte una mano (si es escritor, editor o asesor literario, grita “eureka!”). Considera que el trabajo es compartido, por lo que no elijas a una persona por compromiso. Tu manuscrito es tu creación cuando está aún en pañales y, como padres sobreprotectores que usualmente somos, no se lo deja en manos de cualquiera.

Tómate tu tiempo para elegir a tus lectores de prueba. Busca gente que le guste el género que escribes pero no te limites a ellos si tienes la bendición de encontrar a alguien dispuesto a salir de su zona de confort. Si no estás seguro de quién de tus conocidos hará un buen trabajo, dale algunos capítulos o textos tuyos para leer y debatir. Cada persona te corregirá de un modo distinto según su personalidad y puntos fuertes. Algunos se fijarán más en la gramática, otros más en las descripciones, otros más en que el hermano de protagonista que fabrica drogas no le erre a los compuestos químicos para que la historia no pierda realismo.

Si llega a ocurrir que a medio camino un beta dejó de serte útil, por el motivo que sea, no dudes en terminar esa relación laboral. Agradécele por su servicio prestado (que casi seguro fue gratuito) y dile que decidirás no utilizarlo como beta. En mi experiencia, no suelen pedir explicaciones y no recomiendo darlas tampoco, porque entrar en detalles de qué hizo mal el otro es un rezo para que la amistad caduque.

Recuerde que tener un lector de prueba significa que tu obra será criticada. No lo debes tomar como una ofensa personal sino como una oportunidad para crecer. Algunas cosas o formas pueden enojar, pero intenta no crearte un prontuario criminal por algo así. Asumir los propios errores es la mejor forma de saber que no los cometeremos más. ¡Ánimo!

 

Continuemos: para hacer uso de estas personas trabajadoras hay varias opciones. Veremos tres de ellas y luego pasaremos a cómo trabajar con los betas.

La primera opción es darle tu libro a leer a tus lectores de prueba una vez lo tienes terminado. La ventaja de esto es… Honestamente me cuesta encontrarla. Supongo que la ventaja es que tienes más paz y tiempo para trabajar. Si eres constante, tal vez te sirva. El hecho de que la experiencia sea enteramente tuya puede ser un gran punto también.

La desventaja para mí es demasiado grande como para querer usar este método: si en al menos una parte de la trama perdiste la atención o el amor del lector, nadie va a estar ahí para hacértelo notar. No importa qué tan crítico y detallista sea uno, siempre habrán errores que no se verán fácilmente e inconsistencias que, para alguien que sabe en detalle todo lo referente al libro como ocurre con nosotros los autores, parecen no existir.

 

La segunda opción de la que hablaré es el extremo opuesto y la que actualmente yo uso: tener betas que lean cada capítulo a medida que lo terminas. La ventaja de esto es que ellos tendrán el ojo en el detalle, sus correcciones se basarán en frases o cosas puntuales que pasan en el capítulo y eso te permitirá saber si hay algo que cambiar en el cronograma que habías armado.

Una experiencia personal muy interesante fue cuando llegué al momento en el que un personaje abandonaría el libro. Tras ver eso, uno de mis betas me preguntó si acaso tal otro personaje no estaba enamorado de este que saldría. Yo no me había dado cuenta que había surgido cierta química entre ellos y esa realización abrió las puertas a muchas posibilidades.

Las desventajas de este sistema son las siguientes: para tus betas está el hecho de que podrían verse en la necesidad de leerse el libro completo más de una vez, ya sea porque lo primero era un borrador apenas y ahora estás cambiando muchas cosas de la trama que justifican una segunda lectura; o porque entre tiempos de descanso y pausas por motivos superiores, los has hecho olvidar qué leyeron hasta ese momento.

Además, como muchos dicen, un libro se lee por primera vez sólo una vez, por lo que lecturas reiteradas podrían quitarles un poco de perspectiva. La forma de solucionar esto es tener lectores de prueba para las distintas etapas, con algunos acompañándote desde el primer borrador y otros leyendo sólo la versión final.

Para ti, las desventajas de este sistema son principalmente dos: la primera es que hay ciertas críticas que podrían ser muy duras y dificultarte el desear continuar. Ya sea que tu beta sea muy crítico o tenga poco tacto, no será raro que alguna vez alguien te diga algo que te haga replantearte si tu libro no es una basura que merezca ser olvidada bajo la cama, entre las pelusas y los juguetes del gato. Esto, si por cuestiones divinas ocurre a la vez que un bloqueo artístico o un momento de baja autoestima, puede ser terriblemente destructivo.

La segunda desventaja es el agotamiento. Algunos betas entusiastas correrán a tus brazos a contarte qué les pareció el capítulo que acaban de leer; estarán ansiosos por analizar todo en detalle y pensar en voz alta qué va a ocurrir después; pero otros no serán tan diligentes.

Ya sea porque están ocupados con sus vidas o con papar moscas, muchos pueden olvidar datos o no desear profundizar en el tema. Tal vez no se ponen en contacto por días o postergaron tanto el sentarse a leer que, cuando subes el capítulo siguiente, aún no han leído el previo. Puede llegar a ser muy frustrante y significar un enorme gasto de energía y paciencia.

Nota: Está bien ponerles un límite de tiempo para la lectura y corrección (siendo realistas, nadie lee mil páginas en un fin de semana) aunque eso te asegura que no choques un día con un eventual procrastinador.

Nota 2: Por favor nunca maltraten a esta gente porque su trabajo es complejo y, en la mayoría de los casos, lo hacen ad honorem. Como dije antes, enojarse y frustrarse sí está permitido, lo mismo que dar de baja a un beta por no gustar su forma de trabajar o no haber química (del mismo modo que están ellos libres de irse), pero siempre agradezcan su servicio prestado (aunque no les haya servido para nada) y salgan con la frente en alto.

 

La tercera opción que tienen para trabajar con sus betas es un punto medio entre las otras dos: terminar de escribir el primer borrador del libro y entonces darlo a leer para hacer las correcciones pertinentes.

La desventaja de esto es que, si llegan a tener una situación como la de mi personaje enamorado que no noté, esas correcciones posteriores podrían desbarajustar todo el libro. Hay puntos en la trama que pueden ser realmente importantes y causar un quiebre que los obligue a tirar medio manuscrito al tacho. Hay pocas cosas que se me ocurran más irritantes que sentir que vuelves a empezar luego de tener el libro prácticamente terminado.

La ventaja es que les permite ser dueños de sus historias y su tiempo, salvarse de gran parte de las críticas más duras, ahorrarles a los betas el tener que esperar por cada capítulo con el riesgo de olvidarse algo importante y varias cosas más. Esto es enteramente cuestión de lo que cada uno prefiera y considere mejor. Para mí, por cómo trabajo, el riesgo no compensa las ganancias.

 

Espero hayan notado que la opción de no usar lectores de prueba no está siquiera en consideración. Como escritores podemos tener el modo lector y escritor, pero nunca reemplazaremos la visión de una persona externa, especialmente si consideramos que hay tantos puntos de vista como seres en la Tierra.

 

Y llegamos así a la última parte de esta entrada. ¿Vieron? Les dije que valía la pena un apéndice, había mucho por decir. Vayamos ahora a cómo trabajar con los lectores de prueba.

Como en todo, hay varias formas, describiré las que he probado y si ustedes tienen experiencias con otras (o distintas experiencias con las mismas), pueden dejarlas en los comentarios, me encantará leerlas.

Lo primero y principal es una regla que he visto a otros escritores usar y recomiendo a muerte: dos personas tienen que coincidir para que un cambio en el libro sea hecho (una de esas personas puede ser el escritor mismo). Si un beta me dice algo con lo que no estoy de acuerdo, lo dejo anotado y espero a ver si otro dice lo mismo. Si no, pregunto qué les parece esa corrección que me hicieron. Si dos betas coinciden o la corrección me pareció sensata desde un comienzo, el cambio es efectuado.

Para “La Palabra Perfecta” usé el método de darles el libro a los betas una vez lo hube terminado, porque al ser capítulos inconexos, además de breves, lo que me dijeran no haría tanto caos. Al menos dos personas me indicaron que el prólogo era confuso, por lo que inmediatamente me senté a reescribirlo.

A los lectores de prueba originalmente les di una serie de preguntas para que respondieran (que no todos siguieron porque rebeldes los hay en todos lados). En general las joyas están en las cosas más simples: personaje favorito, personaje más odiado, momento favorito, momento que te haya conmovido, qué creen que ocurrirá después, etc. Claro, siempre hay que pedir que justifiquen y que se explayen tanto como puedan (si se puede charlar, mejor aún). Un “justifica tu respuesta” es la diferencia entre saber cuál de tus personajes tiene más fans y cuál es el más atrapante, interesante, mejor hecho, etc.

Aunque crean saber la respuesta, siempre pregunten. Nunca den nada por sentado, aunque sea terriblemente obvio. Cuando el beta se sienta a filosofar sobre por qué le gusta o aborrece algo de la historia, acomódense en sus sillas y tomen nota.

Para la saga “Revolución Reign” me gusta consultar a mis betas de forma constante. Una historia tan larga y compleja necesita constantemente de un par de cerebros analizando en detalle qué ocurre y qué va a ocurrir.

La forma en la que trabajo con mis betas en este caso es, idealmente, estando del otro lado del Skype mientras leen. Para mí significa mucho escucharlos reír o tomar aire en sorpresa, porque sé que causé el efecto deseado. En caso de que eso no se pueda, un chat funciona igual de bien, porque les permite escribirme a medida que van reaccionando a la historia. En caso de que no coincidan los horarios, pueden dejarme los mensajes y los leeré cuando me conecte.

Pero no me quedo con las reacciones solamente, esa es la primera parte. La segunda es aquella en la que hablamos de todo lo que ocurrió en el capítulo. Puede que vayamos parte por parte o simplemente me cuenten en orden de relevancia qué les pareció lo que leyeron. Usualmente pregunto qué opinan de tal personaje, qué les pareció tal situación, qué imaginan que pueda llegar a suceder con ese dato revelado a último momento y qué esperan ver o sienten que falta. Como dije antes, aliento a que se explayen tanto como sea posible, a veces llegando a debatir por largo tiempo sobre un solo tema.

 

Una última aclaratoria antes de acabar: antes dije que se necesitaban dos personas estando de acuerdo para hacer una corrección, pero esto no aplica para “no entendí”. Si su lector de prueba indica que una parte lo confundió o lisa y llanamente no la entendió, requiere sí o sí una lectura crítica por su parte y un poco de ajuste. No hace falta cambiar la situación en sí, sólo no dejen que ese porcentaje de futuros lectores al que ese beta representa se pierda de entender qué acaba de pasar en la historia.

 

Y con eso dicho, creo que hemos cubierto todo. Espero les haya resultado útil la entrada y estén tan deseosos de continuar como yo. A partir de ahora entraremos en la parte de publicación y publicidad, así que no se alejen mucho porque se pondrá interesante.

 

Curiosamente entre que escribí y corregí esta entrada me encontré con un par de páginas que hablaban del tema. Les dejo los enlaces por si quieren seguir leyendo, ya hemos visto que tener múltiples puntos de vista es muy sano.

En este enlace les darán varios puntos importantes del tema y les ayudarán a encontrar betas a través de internet. ¡Muy útil!

http://www.techleo.es/beta-readers-informes-de-lectura-y-editores/

En esta otra página encontrarán mucha más información de los lectores de prueba (o lectores cero, como los llama la autora). Gabriella Campbell es, a mi criterio al menos, una maestra en todo lo referente a la escritura, por lo que recomiendo seguir su blog (¡sin abandonar el mío, eh!).

http://www.gabriellaliteraria.com/lectores-cero/

 

Cualquier duda, comentario o pregunta es más que bienvenida en la sección de comentarios.

Cariños a todos y nos estamos leyendo pronto.

~Ancient Forest


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Cómo hacer de tu manuscrito un libro – 3: Personas importantes

Saludos, lectores, y bienvenidos a la tercera parte de este curso. Antes que nada quiero disculparme por la tardanza en comenzar a trabajar en esta entrega; he estado preparando las clases (las físicas, no virtuales) que daré este año. Cuando tenga todo terminado les estaré comentando en detalle de qué tratan junto a otro par de proyectos que tengo en mente.

Esta vez el tema son todas aquellas personas, algunas indispensables, otras no tanto, pero todas muy útiles, que hacen a un libro. Sí, luego de unos años uno se da cuenta que el escritor es sólo la excusa para reunir a un dedicado equipo de trabajo (y muy dedicado, siendo que la mayoría de estas personas de las que hablaré suelen hacer su trabajo sin cobrar ni rechistar).

Comencemos con aquellos trabajos más rápidos de describir (aunque no por ello más fáciles de hacer):

 

Editor:

Ya muy hablado en las clases anteriores, tu editor (o editora) es el director de orquesta de tu libro ni bien llegue éste a una editorial. Por lo general es esta trabajadora persona quien se ocupará de contactar con la imprenta, los diseñadores, el correo (en caso de que haya que enviarte algo), el departamento de legales, etc. Según la editorial podrás tener contacto directo con todas esas otras personas o no (en algunos casos prefieren que sea algo indirecto, para lo que estará siempre presente tu editor para hacer de nexo).

En caso de escritores profesionales, que saben esto mejor que yo pero lo digo para los curiosos, los editores se ocupan también de corregir los libros, criticar las tramas, etc. Un editor puede incluso hacer que un escritor quite una parte del libro si considera que no venderá. Pero todo esto depende del contrato con la editorial que hayan hecho, lo que veremos en una clase futura.

 

Artistas:

Refiriéndome desde a dibujantes hasta a diseñadores gráficos, los artistas tienen mucho que aportar. La portada, el diseño interior, las tarjetas de presentación a la presentación del libro (algunas editoriales las entregan junto a otras piezas de marketing), etc.

En mi caso, con lo perfeccionista y molesta que soy, decidí hacer yo la mayoría de mis diseños o contratar por mi cuenta a ciertas personas de las que me gustaba su arte y consideraba coherente con el estilo del libro en cuestión. Pueden hacer eso también, como vimos en la clase anterior, y ser tan cascarrabias como quieran.

Recomiendo si van a contratar a alguien que boceten lo que quieren y sean claros con los detalles que para ustedes son importantes que estén o brillen por su ausencia. Si tienen dudas, piensen bien qué quieren antes de volver locos a sus artistas (o confíen en su buen juicio y pídanle un par de opciones de las cuales elegir). Créanme, no quieren a un artista que abandone a mitad de camino, que les cobre locuras porque no lo dejaron dormir, o que finalmente les entregue un diseño que no les gusta y no les dé la opción de seguir arreglándolo. Dinero, tiempo y felicidad tirados al tacho.

 

Lectores de prueba:

También conocidos como lectores beta, muchos no los utilizan, porque o no saben que existe tal trabajo o porque subestiman su importancia.

Lo que estas personas hacen es leer nuestro libro antes que nadie más. Algunos lectores de prueba leen el libro cuando ya está terminado y dan su opinión sobre distintos aspectos, otros (como en mi caso) leen capítulo a capítulo a medida que uno va trabajando. La ventaja de esto último es que pueden marcarte errores o situaciones que te hagan cambiar radicalmente el rumbo al que vas (lo que sería trágico si ocurriera cuando el libro ya está “terminado”), pero la desventaja es que deben leer al ritmo en el que escribes y, en muchos casos, leer varias veces el libro completo a medida que va pasando de primer borrador a segundo, tercero, quincuagésimo, etc.

Para conseguir lectores hay dos opciones: la primera es pedir a amigos y familiares. Tal vez a algún profesor, persona que tenga su respeto u otro escritor. En estos casos debes ser muy precavido porque los betas entrarán y saldrán de tu vida como abejas de su panal. Puede que no te guste cómo te corrige, que no te sirva, que sea muy lento o cualquier otra cosa, y es difícil hacerle saber a un ser querido que está despedido.

Para evitar situaciones incómodas, yo soy muy clara con lo que quiero desde un primer momento y digo de manera frontal que estoy buscando lectores de prueba, no fans, por lo que si la corrección no me resulta útil, quien la haya hecho tendrá que esperar a que el libro sea publicado para continuar leyendo.

La otra opción es buscar gente en internet que quiera hacer de lector beta. Puedes encontrar gente muy respetable y que haga un excelente trabajo, dado que le resultará (o debería, al menos) más fácil hacerte una crítica gracias a que no hay una amistad por arruinar. El problema es que es difícil hacer entender a extraños cuán importante es el libro para el autor y puede que no pongan el esfuerzo que consideras necesario. Esto podría arreglarse pidiendo ayuda a otros escritores, pero he vivido la experiencia y muchos pasan por su propio juicio de escritor lo que están leyendo, dificultando que lo vean como lectores y dándoles una crítica que no les va a servir de nada porque, gracias a los dioses viejos y los nuevos, todos tenemos estilos diferentes. Pueden aun así intentarlo si gustan, no perderán nada y si el escritor al que buscan logra hacer de lector, será un beta fantástico.

Es importante que tengan en claro que no le deben nada a nadie y que si la relación con su lector de prueba no funciona como lo desean, lo pueden (y sanamente deben) dejar ir. Por otro lado, es de vital importancia que entiendan que el trabajo de beta es un TRABAJO, con todas las letras (y casi nunca es pago). Lleva tiempo, paciencia y dedicación. Los escritores estamos muy enamorados de nuestros trabajos y a veces nos cuesta aceptar críticas, por lo que podemos ser muy difíciles de abordar. Si deciden terminar la relación laboral con un lector de prueba, sean amables siempre. Agradezcan el servicio prestado, agradezcan las críticas hechas (les hayan parecido apropiadas o no) y salgan de la habitación luego de haber dado un cálido apretón de manos.

Para no irme de tema, he decidido que haré otra entrada (a modo de apéndice) para ampliar el trabajo de los lectores de prueba, así pueden ustedes comprender mejor cómo trabajar con ellos y enseñarles a ellos a trabajar mejor con ustedes. Espérenla pronto.

 

Corrector:

El lector de prueba leerá sus libros y les indicará qué cosas le han gustado, cuáles le hacen ruido, qué diálogo cree que se podría mejorar y en qué parte se nota que están forzando ese romance entre la protagonista y el dios nórdico.

El corrector, por otro lado, apuntará a los detalles. Gramática, ortografía, ortotipografía, estilo, coherencia, etc. Un corrector hará una lectura lenta y profunda buscando que no se le escape nada (no esperen infalibles, a todo ser humano se le pasan cosas). Estas personas cobrarán por su trabajo (o deberían, al menos), porque es algo que puede tomar hasta meses (según la extensión del libro).

Como dije en clases previas, si cuidan de tener la mejor escritura posible, este servicio les saldrá más barato, así que no subestimen la importancia de estudiar la lengua en la que escriben.

Algunas editoriales ofrecen un sistema de corrección (a veces cobrando el servicio aparte), por lo que recomiendo preguntar. Puede ocurrir que ellos no tengan un corrector contratado, pero podrán facilitarles varios contactos. Recomiendo que escriban a cada uno y vean cuál les resulta más simpático y trabajador, ya que le estarán viendo la cara por bastante tiempo.

Como pista, un corrector que sepa lo que está haciendo les pedirá un fragmento de su trabajo antes de darles un presupuesto, para que ustedes vean cómo trabajan y para ellos hacerse una idea de cuánta ayuda necesitan sus textos.

 

Traductor:

En caso de que deseen llevar su libro a otro idioma, puede que acaben trabajando con uno de éstos. Son muy similares a los correctores en lo que respecta a la cantidad de tiempo que toma hacer el trabajo y el hecho de que cobran según la extensión del texto.

Por favor corrijan sus textos a fondos o contraten a un corrector profesional antes de enviar su manuscrito a un traductor. Ahórrenle a esta pobre persona el sufrimiento de tener que trabajar con un texto mal escrito y sálvense a ustedes mismos de tener una mala traducción causada por frases o palabras inteligibles.

 

Asistente:

Del que voy a hablar no es el asistente que te alcanza las lapiceras o te hace té mientras trabajas (aunque amaría tener uno de esos). Los brainstorming assistants, asistentes de brainstorming, o simplemente asistentes de lluvia de ideas, son quienes saben tanto del libro como tú y posiblemente podrían terminarlo en tu nombre.

Su trabajo es estar en los detalles, conocer la lógica que opera en el mundo que creaste para tu libro y a todos quienes habitan en él. Ellos te ayudarán a resolver agujeros en la trama, a armar la extravagante sociedad extraterrestre que tu protagonista visitará en su viaje espacial, a decidir cuáles países son mejores para desatar esa guerra sangrienta sobre la que quieres escribir y a descubrir la mejor forma de hacer que la muerte de ese haga llorar a todos tus lectores (si dicho personaje es un perro, la tendrán fácil).

Recomiendo que esta persona sea muy cercana y ame tanto sus libros como ustedes, porque debe estar dispuesto a pasar horas de su tiempo libre charlando sobre la historia y todos sus detalles.

No olviden llevarse a este sujeto a su gira mundial cuando se vuelvan famosos.

 

Escritor fantasma:

¡Y el último de la lista! El escritor fantasma (o ghost writer en inglés, idioma en el que este término está más popularizado) es a quien recurrirán en caso de que no se vean capaces de escribir sus propias historias.

Puede que se deba a que no tienen una buena ortografía, a que no saben escribir una novela, a que no les guste su estilo para el tema que eligieron o a que tengan alguna discapacidad física que les impida escribir. El escritor fantasma escuchará la historia que desean contar y la escribirá por ustedes.

No hay vergüenza en utilizar un escritor fantasma, así que no duden en contratar los servicios de uno si lo necesitan. Grandes escritores de todos los tiempos han trabajado en colaboración con uno (incluso Alejandro Dumas tuvo un compañero que fue quien lo llevó a su gloria) y obras magníficas han salido de esa sociedad.

Usualmente el escritor trabaja por hora, frase o palabra, igual que un corrector o traductor, y no recibe tanto crédito como el autor. Alguno puede ser citado como co-autor, pero en general se mantienen en el anonimato, lo cual me provoca una gran tristeza.

¡Den crédito a quienes trabajan con ustedes!

 

Y esto es todo. Sin links ni imágenes adornando la página esta vez.

Espero les haya gustado la entrada y les resultara útil. Síganme si desean recibir notificaciones cada vez que subo algo y no olviden volver para la nota sobre lectores de prueba y la cuarta clase de este curso (además de mis escritos tradicionales que también estaré subiendo como siempre).

¡Cariños a todos y gracias por leerme!

Ancient Forest


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Cómo hacer de tu manuscrito un libro – 1: Formato y estilo

Hola a todos y bienvenidos a una sección algo distinta de mi blog. La gente de Novelas Zero (http://novelaszero.blogspot.mx/) me pidió que hiciera una especie de curso del proceso editorial y sucede que me pareció una excelente idea, así que aquí está.

En total serán siete clases (a no ser que vayan surgiendo más ideas en mi mente o me las hagan llegar ustedes), en las que abarcaré todos los pasos que uno se encontrará desde que decide salirse de la inocente escritura como pasatiempo y adentrarse en el tenebroso ámbito profesional.

Desde los primeros pasos del manuscrito hasta la participación en presentaciones del libro, veremos todo lo que he aprendido a través de la vivencia de esta incomparable experiencia. Si tienen dudas, preguntas o quieren que hable de algo en particular, no duden en hacérmelo saber.

¡Empecemos!

Hace un tiempo tuve una pequeña duda y decidí consultarla con don Google. Lo que ocurrió entonces fue que aprendí una regla de la lengua española que desconocía y tuve que detener mi escritura, releer todo lo que tenía hasta entonces y corregir allí donde me había equivocado.

Luego de eso decidí no preocuparme mucho más, después de todo mi ortografía siempre había sido muy buena y yo sabía de la existencia de correctores profesionales que me asistirían cuando llegara el momento. Entonces, continué escribiendo. Gran error.

Cuando terminé “La Palabra Perfecta” consulté a varios de dichos correctores antes de lanzarme a las editoriales y descubrí, trágicamente, que cobraban barbaridades por su trabajo. Por supuesto que es dinero bien cobrado, corregir un libro toma muchísimo tiempo, pero para alguien como yo era un número muy grande. Tristemente no lloro perlas como las sirenas ni tengo una gallina de huevos de oro, por lo que tuve que acallar mi voz interna compulsivamente perfeccionista y atenerme a lo que me permitía una carrera artística en sus comienzos.

Averigüé entonces en qué consistía el trabajo de un corrector profesional y decidí hacerlo por mi cuenta. Por supuesto que no sería tan buena como uno de ellos y muchos errores se me pasarían, pero al menos podría mantener mis órganos internos fuera del mercado negro.

¿A qué viene esta historia? A que aprendí dos lecciones importantes que son las primeras que deseo transmitir:

  1. Esfuércense en aprender bien el español (o el idioma en el que escriban) junto a todas sus reglas desde un comienzo para prevenir tener que hacer correcciones tediosas. Si ya tienen mucho escrito, quiten la mitad del tiempo a escribir y dénsela a estudiar. Tengan en mente que muchas reglas idiomáticas cambian con cada nueva edición de la Real Academia Española (o la institución cultural a cargo) y, nos gusten o no, hay que adaptarnos.
  2. El trabajo de un corrector profesional toma tiempo, así que si tienen el dinero para enviarles sus escritos a uno (o conocen a algún amigo que lo pueda hacer como favor o por algún valor en especias), háganlo algunos meses antes de que quieran tenerlo listo. Mientras más errores tenga su redacción, más tiempo tomará el trabajo y más caro les saldrá. Los correctores usualmente piden una muestra de sus escritos antes de pasar un presupuesto, por lo que sabrán si escriben dando cabezazos al teclado o son académicos de la lengua castellana.

A continuación les dejo algunas cuestiones básicas para que vayan comenzando (o perfeccionando) sus auto-correcciones. No pondré todo porque esta entrada alcanzaría dimensiones bíblicas, por lo que los aliento a que compren libros o revisen páginas de internet de ortografía, gramática y ortotipografía para continuar el aprendizaje. Yo recomendaré algunas que me fueron de gran utilidad.

Con respecto al formato, usualmente las editoriales se ocupan de ajustarlo a sus propios estándares, pero también lo incluiré para que sus manuscritos tengan ese aire a profesional que invita a leer. Empecemos con eso.

 

Formato:

  • Elijan una tipografía fácil de leer. Puede fascinarles la Wingdings o atraerles alguna gótica (porque puede que combine con la historia), pero vayan a lo clásico. La Calibri viene por defecto en los últimos Windows, pero la mejor para textos largos sigue siendo la Times New Roman. Una tipografía sencilla y con serif como esta hará que el lector se pierda menos al terminar una línea y comenzar otra, además de que ayudará a que la vista se canse menos. El tamaño ideal es 12 y el color siempre debe ser negro (imprimir cualquier otro color hará que las imprentas cobren lo suficiente como para que sus editores los hagan llorar sangre).
  • No varíen tipografías en ningún momento a no ser que quieran que alguna línea en particular destaque (tal vez por estar escrita a mano por los personajes en un papel o ser una advertencia en un tétrico templo maldito). Usen las mismas variantes de las tipografías para resaltar lo que necesiten (negrita, cursiva, bold, light, etc.). Si quieren que los títulos de los capítulos sean distintos al texto, mantengan la coherencia o consulten con un diseñador gráfico. Esa combinación entre Helvetica y la tipografía de Barbie a ustedes les puede parecer bella, pero para las editoriales no será más que un trágico accidente.
  • USEN SANGRÍA. Dejaré más abajo instrucciones de cómo utilizarla apropiadamente. ¡Nunca la olviden! La estructura de un texto puede parecer irrelevante, pero es lo que marca la diferencia entre un lector distraído y uno compenetrado. Si la estructura invita a la lectura y la facilita, será más difícil para el lector encontrar una excusa para dejar de leer.
  • No usen interlineado. Servía para alargar inútilmente las monografías del colegio y que pareciera que tenían más hojas, pero en este rubro no es buena idea. Mantengan el estilo de Word sin espaciado. Las versiones más nuevas traen un espacio de 8mm por defecto, lo que se llama “normal”, que queda perfecto para dar aire en textos breves, pero no se utiliza en textos académicos ni literarios (para eso es la sangría).
  • El texto va justificado. En caso de que alguien recite un poema o cante una canción, pueden elegir centrar el texto para respetar las estrofas o líneas. Para citar textos, les dejo el siguiente enlace que explica perfectamente cómo ha de hacerse: http://www.ull.es/view/institucional/bbtk/Citar_texto_APA/es

 

Sangría:

ss+(2016-01-24+at+07.44.16)

Como ven, la sangría va siempre al inicio de cada frase, ya sea descripción o diálogo. Se hace con el tabulador (al lado de la Q) y, una vez puesta la primera, el enter les entregará una nueva línea con la sangría incluida. En caso de que la longitud de la sangría no sea de su agrado, pueden modificarla (no lo recomiendo), moviendo los punteros en la regla del Word.

Debería quedarles así si está correctamente ajustada:

ss+(2016-01-22+at+06.36.48)

Ortografía:

  • A la N sigue una V, a la M una B. Siempre. Ej.: Embaucar, envidia, envase, emboscada.
  • “Ay” es una exclamación de dolor, “ahí” indica lugar, “hay” viene de haber.
  • Echar (expulsar) no viene de haber, por lo que va sin H. Algo “hecho” sí lleva H.
  • “Así” va con tilde, sin H y con S. Tantas veces he visto este error que creo que hay alguien enseñándolo mal.
  • Los interrogantes (qué, quién, cuándo, cómo y dónde) llevan acento, todos ellos. En caso de usarlo fuera de una interrogación, las reglas varían. Apréndanlas.
  • “Aún” (sinónimo de todavía) va con acento. En todos sus otros usos, no. Ej.: “Él aún no sabe.” / “Aun corriendo a toda velocidad, nunca gano la carrera.” Regla fácil: si pueden reemplazar “aún” con un “todavía”, lleva acento; si el reemplazo no es posible, no lo lleva.
  • “Pero” lleva coma antes en algunos casos y en otros no. Me ahorraré la explicación dándoles este link que lo explica mejor de lo que yo podría: http://www.fundeu.es/recomendacion/pero-con-coma-usos-apropiados/
  • Hay muchas palabras o frases que vienen del latín y están mal dichas, pero tan ampliamente que la gente las usa sin cuestionarlas. Si van a usar una expresión en otro idioma, búsquenla de antemano, aunque estén seguros de ella. Un ejemplo es el muy conocido “motu proprio” que la gente pronuncia como “motus propio”. Les dejo el siguiente enlace para profundizar: http://www.foroseries.com/recursos-y-dudas/1882-terminos-correctos-print.html

 

Gramática:

  • Las siglas no tienen plural. Si quieren hablar de múltiples Reales Academias Españolas, sigue siendo sólo “RAE”, no “RAEs”, ni aún si las siglas vienen del inglés. En el caso de palabras como “ovni” que acabó convirtiéndose en palabra por sí misma, sí puede pluralizarse pero se debe escribir en minúscula.
  • Es “delante de mí” o “atrás de mí”, no “delante mío” ni “atrás mío”. “Alrededor nuestro” sí es correcta.
  • Los nombres no llevan artículo. “La María” debe quedarse para lo verbal (y aun así estará mal) y debemos llevar sólo a “María” o “José” a lo literario.
  • Les dejo esta tabla que he visto aparecer en mi Facebook varias veces. Espero les resulte útil:

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Ortotipografía:

  • Los puntos suspensivos son tres y siempre tres. No dos ni doscientos. No llevan espacios entremedio y se pueden hacer como un solo carácter con ALT+0133 (…) para que nos evitemos problemas con el formato a futuro.
  • Las exclamaciones e interrogaciones se abren y cierran. Es muy común que sólo las cerremos en el ámbito informal porque así ocurre en el inglés; sin embargo, el inglés cambia la estructura de la frase al comenzar una pregunta, por lo que es fácil para los angloparlantes saber cuándo se comienza una interrogación. En español dicho cambio no existe, por lo que debemos abrir los signos también.
  • Si un personaje se fue en vicio monologando y necesitamos poner un punto aparte pero sin cortar el diálogo, no se vuelve a abrir el diálogo, se usa este símbolo: » (ALT+175).
  • Los diálogos no están marcados por comillas (eso es en inglés) ni de este modo “Pepe dijo: Soy la encarnación de lo etéreo y el rey de lo incongruente”. La raya de diálogo a mí me resulta muy larga (—) pero es la correcta. Se hace con ALT+0151. Si son rebeldes como yo, usen el guion largo (–) que da Word por defecto cuando se le antoja (ALT+0150). Usualmente lo que hago es escribir con simples signos menos (-) y reemplazarlos todos con la herramienta “buscar y reemplazar” de Word al finalizar (porque es más rápido).
  • Para saber el modo correcto de abrir y cerrar diálogos (para intercalarlos con descripciones), visiten este link: https://es.wikipedia.org/wiki/Raya_(puntuaci%C3%B3n). Es muy largo para mí escribir todo, pero insisto en que abran ese enlace. La estructura del diálogo es difícil pero obligatoriamente la deben tener correcta. Es muy tedioso de corregir por lo que un corrector profesional pedirá sus almas como adelanto si ven que tienen esto mal. NO LO DEJEN PASAR.
  • Para profundizar en reglas ortotipográficas, les recomiendo la siguiente página: http://xcastro.com/articulos/propios/errores-ortotipograficos/

 

Y así terminamos esta primera entrada. Me divertí mucho escribiéndola, así que espero hayan disfrutado leyéndola (aunque sé que estarán gritando de frustración si descubrieron algún error que les tomará tiempo y trabajo arreglar).

Siéntanse libres de compartir esta entrada en sus propios blogs o en sus redes sociales si gustan de hacerlo, solo pido que mantengan el enlace a La Catedral de las Sílfides para que no se pierda mi autoría y la gente sepa dónde puede ver el resto del curso.

¡Gracias por leerme y hasta la próxima entrada!

~Ancient Forest