La Catedral de las Sílfides

siéntate a oír las historias del viento


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Mis sombras y las tuyas

Con lo ligero de su sueño, de inmediato comenzó a despertar. Había luces y sonido llegando desde el living comedor, pero él vivía solo. Intentó ignorar lo que ocurría. El cuerpo le pesaba y no tenía suficiente energía como para dejar la cama, pero de a poco la curiosidad comenzaba a picarle.
Tras un sonoro refunfuño, se levantó y salió de su habitación. El televisor estaba encendido y su consola conectada. Al final del cable del mando estaba un desconocido enmascarado de pelo blanco. En silencio se sostuvieron la mirada, a pesar de que la máscara blanca ocultaba las facciones del invasor. Alan rompió el contacto primero para ver a qué estaba jugando, autorizando así al hombre a reanudar su actividad.
-¿Cómo hiciste eso? –preguntó el dueño de casa señalando la pantalla. El enmascarado alzó el control y le mostró una combinación de botones-. Llevo días intentando pasar esa parte.
-Podrías haber buscado en internet –respondió el hombre. Su voz era suave y afilada, como la de quien está acostumbrado a ser hiriente con las palabras.
-Eso es para los débiles de voluntad –discutió Alan y se dejó caer en el sofá junto a él.
El enmascarado no discutió y continuó jugando. El dueño de casa comentaba lo que hacía, ya por completo despierto y profundamente compenetrado en la historia que se desarrollaba en la pantalla.
-Quiero una cerveza –dijo irguiéndose-. ¿Quieres una cerveza? –El hombre giró su cabeza hacia él y su máscara se desvaneció como si no hubiera sido más que humo. Su rostro era pálido, casi albino, y su piel tersa como la porcelana. Tenía ojos azules con largas pestañas blancas como su cabello. Su nariz y pómulos eran delicados y nada prominentes, su mandíbula tampoco estaba muy marcada. En realidad, sus facciones eran tan suaves y delicadas como los de una doncella-. Eres la alucinación más bonita que he tenido. –El hombre alzó una ceja y Alan se levantó-. ¿Cerveza?
-No –respondió con severidad. Sin la máscara de por medio, su voz era más cruel.


¡Hola lectores! Esto que leyeron es algo que hace mucho empujaba por salir de mi espíritu. Un día se convertirá en una novela, pero por ahora sólo tengo este primer acercamiento a la psiquis de Alan. Es posible que escriba un par de escenas más pronto; las compartiré con ustedes entonces.
Gracias por leerme y seguir conmigo a pesar de mis largas ausencias (bien justificadas, ¡lo juro!)
Amor y muchas letras
Ancient Forest


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Gente mágica, textos en las sombras

Saludos, lectores, bienvenidos otra vez a mi pequeño rincón de palabras. Hoy vine a compartirles algo que surgió de un post en facebook. En una página se preguntaban cómo un autor los describiría y yo me ofrecí a hacerlo con quienes me pasaran una foto. Lamentablemente perdí el enlace y sólo recuperé tres de las que hice, pero me gustaron lo suficiente como para quererlas compartir.

En mi opinión, hay magia en leer la descripción de alguien, imaginar un nuevo rostro, y abrir la puerta a ese ser para que nos llene de historias. He inventado libros enteros gracias a una descripción, un dibujo o una fotografía de un rostro que me arrastraron a soñar con nuevas vidas en nuevos mundos.

Aprovecho a contarles que cambié las recompensas en mi patreon y que ahora los que donen 10 o más podrán acceder a textos que tengo guardados bajo llave por cuestiones de copyright. Todo lo que escriba y prepare para publicación o para participar en concursos lo iré compartiendo allí y lo podrán leer meses (a veces años) antes de que salga publicado (si es que alguna vez se publica). En mi opinión, son de mis mejores trabajos, así que si les gusta lo que escribo, consideren ayudarme a crecer como escritora y de paso ganarse así el acceso a estos textos tan exclusivos.

Sin más que decir, los dejo ir al texto prometido. ¡Feliz lectura!


“Ella era la noche misma. Oscura, calma, serena. Tenía un alma pacífica y un rostro delicado. Ella era la música que tocaba el corazón de los que se quedaban quietos en el silencio. Piel tersa y expresión eterna; espíritu eterno y bellísimos labios. Un beso y te hacía dormir; un beso y te hacía soñar.”

“Él era uno de esos hombres con los que podías encontrarte en cualquier lugar sin que te llamara la atención, porque una mirada perdida o un ceño fruncido distraído pueden fácilmente distraer a los mortales. Pero si esperas y tus ojos se encuentran con los suyos, una sonrisa astuta empezará a mostrarse. En un segundo, el hombre simple desaparece y surge le hechicero. Un nuevo mundo se abre para ti justo en el brillo de sus ojos, desbloqueado por su mágica sonrisa.
Y entonces él mira hacia otro lugar y parece ser un humano normal otra vez; pero tú ahora sabes que no lo es. Tú sabes que acabas de conocer a un viejo mago, a un espíritu travieso, un eterno cuentacuentos; y él te ha introducido a una nueva forma de ver la vida que jamás se irá.”

“Algunos decían que era un dios del sol, otros lo veían como a nada más que un viajero que accidentalmente se había tropezado con su taberna. Pero bien sabido es que los taberneros, tan acostumbrados a rarezas y con ojos aburridos para mirar lo extraordinario, nunca se fijaban en los jóvenes.
Éste en particular tenía rayos de luz por cabellos y una sonrisa que no conocía descanso. Su mirada simple escondía secretos de aquellas tantas veces que sus pies inquietos lo habían arrojado a aventuras en tierras mágicas, y su cuerpo enjuto camuflaba la astucia y agilidad de un zorro.
Qué tristeza, tabernero; por perder tu tiempo oyendo cómo un viejo hechicero, uno más del montón, mató a un dragón el siglo pasado, te quedaste sin oír la voz de quien el día de mañana será una verdadera leyenda.”


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En un día gris

Deseo arribar a un lugar donde los monstruos de mi mente sean un mito y los dolores del corazón sólo pasen de visita. Un lugar donde la paz se haya comprado un terreno y la felicidad entre sin llamar a la puerta.

Ansío llegar a un tiempo donde la tristeza sea un lejano recuerdo y la soledad esté presente sólo en oscuras leyendas. Un tiempo donde la risa gobierne con mano dura y los abrazos sean religión.

En mis manos, mi futuro. Está débil y un poco roto, pero hilado con mis esperanzas y teñido con mis ganas de verlo llegar, se hace más fuerte. Lo enhebro y dedico mis amaneceres a bordar con él la funda de mi almohada.

Así, cuando el presente sea insoportable o sienta que la vida no avanza y que el mañana se tiñe de humo y hollín, tengo un rincón de paraíso en el cual refugiarme.

Y soñar, soñar, soñar.

———————–

Escribí esto como regalo para todos aquellos que estén pasando momentos difíciles durante estas fiestas o la vida en general. Mi deseo este año es que las pequeñas luces que refulgen con timidez en la vida de cada uno no pasen desapercibidas aunque la oscuridad sea grande.

Al final de la noche, a todos nos espera el sol.

Feliz solsticio.


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Un sonido para quebrar el silencio

¡Saludos, lectores! Tanto tiempo sin dirigirme a ustedes. Sé que muchas páginas recomiendan que uno se calle y trabaje en vez de dedicar tiempo a pedir disculpas por no haber subido nada por meses a su blog, pero yo no soy así. A mí me gusta ser personal porque, aunque a pocos de los que me siguen los conozco en persona, a todos los quiero por igual. Cada visita, cada comentario, cada “me gusta” es un beso a mi alma.

La buena noticia es que estos meses no estuve ni enferma, ni herida, ni mirando el vacío del universo. A principios de agosto me enteré de un concurso fantástico de la Fundación El Libro que me cautivó cual sirena a un marinero, y  me llevó a decidir que participaría a cualquier precio.

Así, todo agosto, septiembre y la segunda mitad de octubre la pasé trabajando en un libro que recopila todos los cuentos de los alas’arr (esa raza que yo inventé para mi mundo, Errantia) que había compartido acá, más todos los que tenía pensados y muchos más que creé en el momento. En total el libro acabó con 25 cuentos, un idioma nuevo y un sistema de escritura para acompañarlo y embellecerlo.

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Para los fans de las consonantes dobles, a RR (Revolución Reign) y PP (La Palabra Perfecta) se le suma SS (La Sabiduría en el Silencio). Ahórrense los chistes de nazis que esos ya me los hicieron.

Luego de trabajar como demente durante dos meses y medio para llegar al mínimo de caracteres que las bases del concurso exigía, pocas ganas me quedan de no ver publicado este libro. Gane o no, buscaré abrirle camino hacia su manifestación en papel el año que viene. ¡Estén atentos para saber más de esto!

“Pero, alto, Ancient Forest, dijiste ‘agosto, septiembre y la segunda mitad de octubre’; ¿qué hiciste con la primera mitad del mes de halloween?”

Bueno, durante esas dos semanas pasó algo que nunca creí que vería ocurrir tan pronto: puse ambos pies en Europa. Mucho tiempo pasé soñando con el día que eso ocurriría y el universo finalmente me habilitó esa parte del mapa para explorar y vivir aventuras. Fue la experiencia más increíble de mi vida y las cosas que vi y los lugares que visité se fundieron con mi alma y pasaron a formar parte de mi ser.

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Incluso conocí a Tyrion Lannister en Toledo. Era más callado de lo que esperaba, pero igual de encantador.

Muchas historias surgieron durante el viaje y siguen conmigo ahora, reclamándome que las escriba y haciendo fila pacientemente; y también muchas ideas sencillas e incompletas me sedujeron y esperan que les dedique más tiempo para revelarme todos sus secretos.

Tengo muchos deseos de escribir, pero noviembre ha sido un mes para ponerme al día con todos los proyectos que tenía pendientes y que no pueden esperarme ya más, así como para regresar a Revolución Reign: Historia (la segunda parte de la trilogía) que quedó completamente abandonada cuando empecé con el libro de los alas’arr.

Pronto comenzaré a subir nuevas ideas e historias, e incluso, si quieren (déjenme saber en los comentarios) podría hacerles un resumen de mi diario de viaje, para que puedan adentrarse en mi experiencia y enamorarse de mis enamorados.

Nos estaremos leyendo pronto. Espero me hayan extrañado tanto como yo a ustedes.
Muchos abrazos, cariños y letras de colores.

~Ancient Forest


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Cómo y por qué poner nombre a los capítulos de tu libro

Saludos almas curiosas, bienvenidos a una nueva entrada de utilidades para escritores. Este es un tema en el que he estado pensando estos últimos días e, interesantemente, google no me ha dado resultados (en español) cuando investigué quién más se había dedicado a él (más allá de un par de foros discutiendo el tema): los nombres de los capítulos de un libro.

¡Pero, Ancient Forest, mi libro no tiene capítulos!

Bueno, a no ser que tu libro tenga entre dos y cinco páginas, déjame contarte de la vez que me prestaron un libro de casi cuatrocientas páginas (diciéndome que era una obra maestra) y el cual nunca leí por el mero hecho de que no tenía capítulos ni divisiones.

Sé que no soy la única que decide motivarse a leer con “un capítulo al día” o que, enganchada con la trama, dice “un capítulo más”. Si tu libro no tiene pausas para que el lector pueda levantarse de la silla a cubrir sus necesidades básicas y hacerle saber a sus familiares que todavía vive, la lectura podría acabar mal.

Bueno, si ya te convencí de que necesitas capítulos, vamos a lo importante: ¿para qué sirve nombrarlos?

Leí por ahí que no sirven para nada, que es mejor poner solo números y ya. Yo no creo eso. En general las cosas que no sirven para nada no existen. Incluso aquello que más inútil parece puede liberarnos del estrés, divertirnos un rato o servirnos de regalo para que alguien que nos frustra comparta lo que sentimos.

Los nombres de los capítulos son una excelente manera de rastrear en el índice dónde empieza esa escena que queremos releer, de ganarnos al lector cuando abre el libro para encontrar algo que lo convenza de comprarlo, de luego provocarle ganas de leer (¿quién no ha visto el título del capítulo siguiente y ha decidido adentrarse un poco más en el insomnio en vez de resignarnos al atrayente poder de la almohada?), y, si está bien hecho, el nombre de un capítulo le agregará valor a la historia.

Además, y esta es enteramente mi opinión, el nombrar capítulos es una parte íntima del proceso creativo. Me gusta darles un nombre como parte de su identidad ni bien acabo de corregirlos; lo veo casi como la culminación del dar a luz un montón de palabras en un papel (pantalla en mi caso).

”¿Cómo?” se preguntarán. Analicemos la magia detrás de cada opción:

La primera es dar el nombre de un personaje a los capítulos. Puede ser de un personaje que entrará o será el foco de lo que pase en dicho capítulo.

George R. R. Martin utiliza este recurso en la saga “Canción de hielo y fuego”, dejando ese espacio para anunciar quién narrará lo que leeremos a continuación. Aunque no es algo que yo haría, debo admitir que se ven geniales las citas de los personajes. “A Game of Thrones, Chapter 64, Daenerys VIII”. Me encanta, es casi bíblico. Aunque tristemente sirve sólo si los narradores abundan, de otro modo se torna repetitivo.

La segunda opción es la que más he visto: utilizar una palabra (que puede ser en cualquier idioma, de cualquier época o incluso estar inventada) o frase que anuncie lo que va a ocurrir en el capítulo. Esto lo vimos, por ejemplo, en Harry Potter y [inserte aquí elemento mágico] o la magnífica saga de Patrick Rothfuss, Crónica del asesino de reyes.

Hay una parte negativa a esto: así como algunos desubicados de antaño ponían más de diez nombres a sus hijos (los miro a ustedes, padres de Picasso), hay algunos autores a los que se les va la mano con el nombramiento.

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Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso, y su perro.

No me hace feliz la idea de hablar mal de un libro cuando quien lo creó aún vive, por lo que no daré los datos específicos, pero un capítulo de una obra que se cruzó en mi camino se llamaba, y no es broma: “En el que [protagonista] experimenta muchos sentimientos intensos y discordantes en un espacio muy corto de tiempo; también se narra aquí la verdadera historia de [otro personaje] y de cómo perdió su oreja, junto con otros acontecimientos de gran importancia para este relato.”

La idea es que el lector que ya leyó el capítulo entienda de dónde viene el nombre y que el que no lo leyó sienta curiosidad por eso que estás insinuando que pasará (ej. “Revelación” en El nombre del viento), no escupir una reseña del capítulo. Esto lo había visto solamente en Las aventuras de Pinocho y es tan gracioso que incluso en la Wikipedia dice “El libro tiene un total de 36 capítulos que se titulan y se pueden resumir de la siguiente manera”. Así es, queridos lectores; lean los títulos de los capítulos de este clásico y no tendrán que enfrentarse al resto del libro. Increíblemente útil para cuando tu profesora de literatura te lo dé como parte del programa de la materia.

La tercera opción es similar a la segunda (a veces se usan ambas en un mismo libro), pero en vez de enfocarnos en lo que pasa en el capítulo, miramos hacia lo que le pasa a algún personaje (en general, el narrador o protagonista). El capítulo 8 de mi libro Revolución Reign: Príncipe es llamado “Running from myself” (escapando de mí mismo). Esto no sólo resume qué siente el personaje con todo lo que está ocurriéndole, sino que también nos muestra un poco de la historia en sí (Reign busca alejarse de un hombre llamado Myself).

Nota importante antes de continuar: si van a usar frases o palabras en otros idiomas, no hagan lo que yo poniendo solamente la traducción como nota al pie. El índice también la va a necesitar.

Cuarta opción (y una que no he visto hasta ahora pero me gustaría): revelar información que el libro no nos da de otro modo. Puede ser algo muy trivial (“Mi último día con el pelo rosado”) o complejo (“Siempre me arrepentí de no decirle que lo amaba”).

Mi autora favorita, Robin Hobb, en la Trilogía de los Vatídico agrega debajo del nombre de cada capítulo un texto adicional. Allí te cuenta del folklore del mundo que creó: su historia, sus pueblos, las creencias, costumbres y rumores. Es una magnífica forma de introducirte a esa realidad y hacerte enamorar de ella sin saturar la novela de información que la harían parecer un manual cultural.

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Si te gusta la fantasía medieval y no has leído todavía esta saga, ¡hazlo! Si ya la conoces o leíste, ¿por qué no estás leyéndola de nuevo?

Quinta opción, y funcionando más que nada para libros históricos o escritos a modo de diario (como algunos de los libros de la saga Assassin’s Creed de Oliver Bowden): poner la fecha en la que transcurren los hechos narrados. Así de simple. Ya sea del calendario gregoriano, judío o cualquier otro (inventado incluso), poner fechas dará carácter de documento a tu novela, lo cual puede ser de gran ayuda para llevar al lector al estado mental de credulidad que necesitas.

Si decides utilizar esta idea, asegúrate de que tienes todas las fechas bien puestas y que no te has equivocado, que un solo número fuera de lugar puede hacer que el capítulo 5 ocurra un año antes que el 4 y eso anulará por completo el poder de esta opción.

La sexta opción la vi en El profeta de Khalil Gibrán y en un montón de series de televisión: usar una frase de base. En dicho libro, la mayoría de los capítulos se llaman “sobre [inserte aquí tema del que habla el profeta]”, lo cual los une y hace parecer un diario o rejunte de discursos reales. En la serie Friends los capítulos empiezan con “the one with” (traducción: el de/del), ejemplo: “el del apagón” o “el de cuando Chandler no recuerda qué hermana era”. Genera una curiosa conexión y efecto de continuidad, y sin duda es una idea que tiene mucho potencial.

La séptima opción (¡respiren hondo que ya casi acabamos!) es una que nunca vi pero amé cuando leí sobre ella en una página en inglés sobre nombres de capítulos. La autora menciona que, en una novela no publicada suya, integraba los nombres de los capítulos a lo que ocurría en la trama. Así, por ejemplo, tras el capítulo que termina con una explosión, viene uno llamado “¡Boom!”.

Creo que sería trabajoso utilizar este recurso de manera constante en un libro, pero no imposible, y el resultado tiene el potencial de un nobel.

Y octava y última opción que se me ocurrió/encontré por ahí: utilizar la temática del libro para convertir en arte los nombres de los capítulos.

Digamos que tu libro trata sobre una mujer enamorándose de la cultura china; ¿qué tal utilizar proverbios o frases de grandes maestros de ese país? Si tu libro nos sumerge en la magia de los viajes en el tiempo, ¿por qué no usar frases de grandes filósofos y científicos sobre el tema?

Algo importante: si quieres usar frases famosas (como el slogan de alguna marca), ten presente que es muy probable que tengan copyright y debas pedir permiso. Investiga antes, google es tu amigo.

En el libro El vuelo del dragón de Anne McCaffrey, los capítulos tienen poemas por nombres. Tal vez podrías poner frases de canciones, nombres de pigmentos, o incluso jugadas de ajedrez (sé que vi esto en un libro, me encantaría recordar cuál era).

Apodérate de la temática de tu libro y explótala. El proceso artístico no tiene por qué detenerse en la trama y los personajes; así como lo dejamos invadir y adueñarse de la portada, del lomo de la contraportada y la reseña, dejémoslo también alcanzar el índice y revolucionarlo.

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Y luego está esa saga cuyo título en el lomo apunta hacia un lado en la primera parte y hacia el otro en la segunda.

Sin más que decir, gracias por acompañarme en esta larga entrada. Espero les haya dado algunas ideas (que son bienvenidos de compartir en la sección de comentarios) o, al menos, les sirviera de inspiración.

Si quieren leer leer más utilidades para escritores, recuerden que tengo una categoría entera sobre esto y una serie de entradas sobre los pasos para convertir tu manuscrito en un libro (en hiatus hasta que me ocupe de proyectos con una apremiante fecha límite).

¡Hasta la próxima entrada!

~Ancient Forest


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¡Hijo, Hagrid te va matar!

Tomé los platos, aquellos caros para ocasiones especiales, y les di su lugar en la mesa. Éramos dos, pero, luego de no vernos por tanto tiempo, valía la pena celebrar. Mi madre se sorprendió al salir al comedor y ver mi elección de vajilla, pero la aprobó con un cabeceo convencido.

Y ni bien la delicadeza de los platos fue tapada con la comida casera con la que soñé todo el año, inició la conversación.

-¿Qué ocurrió de divertido en la escuela, Lyosha?

-Hubo… -No. Mencionar que había habido dementores rondando los alrededores daría problemas-. Hubo algunas clases interesantes –improvisé-. En clase de Cuidado de Criaturas Mágicas vimos un hipogrifo.

-¿Qué es eso? –preguntó con curiosa ingenuidad. Ella no había crecido en el mundo mágico, pero siempre se esforzaba mucho en entenderlo para que no me sintiera tan lejano a la magia aquellos meses de verano.

-Es un animal con el cuerpo de un caballo y la cabeza y las garras de un águila.

-¿De un águila?

-Sí, la cabeza y las patas de adelante. Y tiene alas.

-¿Y no son peligrosos?

-No. Bueno… -oiría lo de Malfoy de un modo u otro-, un chico de Slytherin salió herido, pero fue porque se acercó sin cuidado.

-¿Y está bien? ¿Lo lastimó mucho? –preguntó como si acaso fuese hijo suyo.

-No, no fue mucho –sonreí-. Le arañó un poco un brazo apenas; Malfoy es un exagerado. Los de Slytherin odian a Hagrid y quieren perjudicarlo con cualquier tontería.

-¿Cómo tontería? –Golpeó la mesa con la mano abierta-. ¡Un chico salió herido por un… un… ave de rapiña de tamaño industrial! –Me reí-. ¡Estoy hablando en serio, Alexei! ¿Tienes idea de lo que me pasaría a mí si llevo a clase un animal y acaba lastimando a uno de mis alumnos? ¡Y aunque no le hiciera ningún daño me metería en problemas por el sólo hecho de haber perdido el control sobre él!

-Lo sé, lo sé. El padre de Malfoy mandó a sacrificar al animal.

-Oh… ¿lo sacrificaron, entonces?

-No, se escapó. Dicen que se soltó la cadena, seguramente porque jalaba. Son animales muy fuertes.

-¿Cómo es que un animal así es legal de llevar a una escuela?

-Bueno, a Hagrid le gustan mucho los animales peligrosos… ¡pero sabe controlarlos! –me apuré a agregar.

-No lo suficientemente bien si atacó a un alumno.

-Malfoy en serio estaba buscando problemas.

-¿Quién es este Hagrid? Me suena su nombre.

-Es el guardabosque, da clases a partir de tercer año.

-¿El guardabosque? –Alguna idea peligrosa pareció conectarse en su mente-. ¿No es este hombre del que me contaste el año pasado? El que fue expulsado de Hogwarts porque una de sus mascotas mató a una alumna.

-Eh… -Demonios-. Sí, él.

-¡¿Y él es ahora quien enseña sobre criaturas mágicas?! ¡Pero… fue expulsado! ¿Cómo es que está habilitado para dar clases?

-Dumbledore confía en él.

-¿Y el ministerio no tiene reglas, leyes? ¿No debes presentar un título de docente para ser habilitado a trabajar como tal?

-No… sé. Las clases son afuera, no en el castillo, así que tal vez eso lo habilite.

-¡AL CONTRARIO! –Volvió a golpear la mesa-. Sacar a los alumnos del colegio requiere de un permiso por escrito de los padres, sobre todo si se los va a poner en situaciones de riesgo. Además, fuera del colegio, tiene que haber un adulto cada diez niños, ¿y dices que este hombre sin estudios completos ni habilitación real del ministerio les da clases a los tuyos Y a los de Slytherin a la vez?

-Las reglas del mundo mágico son distintas a las de tu mundo, ma –protesté.

-¡Pero los niños salen igualmente lastimados! ¿Cómo hago para poner una queja? Este hombre necesita cesar su enseñanza hasta no obtener la cualificación necesaria, y el director debe recibir una sanción disciplinaria.

-No podrás hacer nada. El ministerio no tiene poder sobre Dumbledore.

-¿El gobierno no tiene poder sobre el director de un colegio secundario?

-Dumbledore es uno de los magos más poderosos que existen.

-Por tener poder uno no debe ser inmune a la justicia. ¡Así es como acabas teniendo corruptos y gente peligrosa! –Algo pareció iluminarse en su mente y me dedicó una expresión de victoria mezclada con rabia-. ¡Así es como acabas con ese-del-que-no-debemos-hablar!

-“El-que-no-debe-ser-nombrado” –la corregí.

-¡ALEXEI! –Volvió a golpear la mesa-. ¡Esto es en serio! Esa escuela es una desgracia esperando ocurrir. Irás a otra.

-¡¿Qué?! ¡No, no quiero cambiarme!

-No voy a esperar a que el director se corrompa… ¡más aún! Claramente no sabe lo que hace si puso a alguien no cualificado en un cargo de tan alto riesgo para el alumnado.

-¡Dumbledore sabe lo que hace! Él tiene un sexto sentido y tal vez hasta un décimo.

-¿Y cómo fue que el año pasado se le pasó que el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras era un absoluto fraude? –preguntó con una sonrisa maliciosa. Lancé mis brazos al aire.

-Tengo que dejar de contarte tanto.

-Llamaré a tu padre. Te irás a vivir con él y estudiarás allá. –Se levantó y agarró el teléfono con un rápido manotazo-. Hay una escuela en Rusia, ¿verdad? Creo recordar que sí.

-Sí, la hay –cedí, derrotado. Tal vez no fuera mala idea; tenía muchos amigos en mi país natal y sabía que Durmstrang era genial. Mi madre se calmó de pronto y me miró entrecerrando los ojos, con un dedo aún presionando el primer número.

-¿Quién es el director…?

-Uh… Karkarov –recordé-. Igor Karkarov. Es un sujeto rudo, pero los chicos dicen que sabe mantener el orden. –Ella bajó lentamente el teléfono, manteniendo esa expresión de desconfianza.

-¿Dónde pido sus antecedentes?

-Te ahorraré la molestia –gruñí deslizándome en la silla-: es un exmortífago.

-¡¿QUÉ?!

-Le dieron libertad condicional tras delatar a algunos de los suyos. –Mi madre soltó un gritito ahogado.

-Eso es todo –golpeó el teléfono-, no irás más a la escuela. Estudiarás magia aquí. Te compraré todos los libros y herramientas que necesites; puedes incluso practicar dentro de la casa. No me importa que explotes unas cuantas cosas si así estás lejos de toda esa corrupción.

-Para los menores de edad es ilegal hacer magia fuera de la escuela… -respondí, aburrido de tanto drama.

-¿Y qué pasará si te atrapan? ¿Te obligarán a dirigir alguna universidad? ¿Te darán el título de médico y un hospital a cargo? ¡Porque oí que si una mascota tuya asesina a una compañera de escuela y te expulsan, te convalidan todas las materias de magisterio! –gritó consternada y salió dando pisotones.

Suspiré.

En serio tenía que aprender a hablar menos.

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Gracias a todos por compartir conmigo esta nueva entrada sobre Harry Potter. Sí, tengo un problema con Dumbledore y su inmunidad legal, pero ser una tiquismiquis abre puertas a mundos jamás pensados.

Si no conocen mis otros escritos sobre la saga y quieren leerlos, les dejo los enlaces. Entra aquí para leer sobre mi visión sobre Azkaban y aquí para conocer mi opinión sobre el futuro de estos pobres jóvenes magos. Y suscríbanse para recibir noticias de futuros escritos, hay algunos más de Harry Potter por venir, así como cuentos tradicionales de los alas’arr (los que ya están disponibles están aquí y aquí).

~Ancient Forest


*Lyosha es una de las formas diminutivas de Alexei. Además, su apellido (dato que no sirve para nada. pero como lo pensé, lo comparto) es Roshan. La madre es británica, no rusa, y ni idea su nombre… *prioridades*


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Un té con la abrazadora infinita

Hola lectores, hoy les traigo algo diferente. Esta es una entrevista que me hizo Poli Impelli, la escritora tras Abrazo Infinito. Bueno, en realidad es media entrevista, la primera mitad está en su página, por lo que los invito a seguir este enlace para poderla leer, y luego vuelven a terminar de conocer un poco más de mi alma y trabajo.

¡Gracias a todos y feliz lectura!

~Ancient Forest


Volviendo a La Palabra Perfecta… ¿por qué el tema de la muerte?

Quería transmitir esa sensación positiva que yo tengo con respecto a ella para que pudieran entenderme cuando hablo del tema con tanta paz y naturalidad. Ese lugar negro al que voy al meditar se siente como si fuera una fiesta de la que todos se acaban de ir. De pronto se hace ese vacío, ese silencio. Es un espacio de protección, donde no hay nada ni nadie que pueda perturbarte o dañarte.

Cuando meditamos entramos en un estado de paz completo con nuestra mente, es lógico que allí encontremos todo lo que buscamos… ¿Qué te llevó a vos a buscar ese “lugar de protección”?

Yo soy asperger y, desde que logré ese diagnóstico, veo esto desde otra perspectiva. Muchas veces la realidad se torna tan insoportable que necesito huir a algún lado, y que sea hacia un mundo fantástico me parece lo más fácil y sano. Puedo ir y estar en un lugar silencioso, o interactuar con otros seres, con mis personajes. A vece, simplemente necesito llorar o acompañar y sentirme acompañada, y siempre hay alguien ahí para mí en ese mundo mío. Digamos que es como la sala de los menesteres en Harry Potter (risas). Quizás por eso desde chica me iba tanto, porque siempre me gustó más ese mundo mío que la realidad.

¿Cuánto tiempo te llevó escribir La Palabra Perfecta?

Tres meses. Escribirlo y corregirlo. Yo ya sabía qué hacía cada cuervo, sólo tenía que sentarme a escribir y hacer los ajustes necesarios. Lo más difícil del libro fue lo previo: cómo poner todos esos pensamientos y cavilaciones filosóficas de ellos en palabras, en algo que se pudiera compartir y entender. Porque además, siendo sirvientes de la muerte, son muy silenciosos; me costó sacarles la información que necesitaba. Finalmente, decidí que los capítulos que les pertenecían carecerían de diálogo, para representar ese silencio que los envuelve y caracteriza. Son almas muy sumidas en sí mismas. Un poco como yo, tal vez.

¿De dónde vienen los nombres de los cuervos?

Depende del origen de cada uno. Aléxandros es Alejandro Magno, respeté su nombre original; Yehuda es Judas Iscariote, que muy poca gente lo captará porque lo puse en hebreo y no tiene una identidad muy marcada. Mantiene el peso de la muerte de Jesús aunque ya ni siquiera sabe si es culpable o no, así como tampoco está seguro de si estaba casado o no (que sí lo estaba). Se han dicho y escrito tantas cosas de él que se ha perdido un poco a sí mismo y está expiando una culpa que no sabe bien cuál es. Es uno de mis cuervos favoritos por lo profundo y complejo que es.

Kiel originalmente se llamaba Gabriel, porque era una especie de ángel que estaba haciendo un doble papel, pero no quería que se confundiera con el Arcángel Gabriel. Kiel me pareció un nombre apropiado para ese tierno poeta, imposible recordar de dónde salió. Un−Nefer sabía que era el cuervo más viejo y que había vivido en el antiguo Egipto, entonces busqué nombres egipcios y Un−Nefer estaba relacionado a la muerte, a Osiris. Lua es el nombre de una mujer que fue deificada tras sacrificarse por un rey que no la amaba; es parte de la mitología de los dragones de mi mundo.

Para Mikhail quería a alguien joven, que transmitiera vitalidad, y cuando empecé a trabajar con él, en vez de decidir cómo había muerto, le pregunté. Me contó que su muerte se le llegó haciendo una maniobra con una motocicleta mientras estaba borracho, entonces pensé: es actual, es joven, y por mero estereotipo tiene que ser ruso (risas).

Tanto Cross como Disantea tienen nombres provenientes de sus culturas de origen en el mundo que creé para mis libros (Errantia), y Camelot se puso el nombre a sí mismo. Así de misterioso y mágico como es él. Otro de mis grandes favoritos, tal vez el favorito de todos los personajes que he creado hasta el día de hoy.

Hay un truco muy oculto, que será sólo visible para lectores más detallistas (o que lean esta entrevista), y es el siguiente: todos los que han tenido su anterior vida en la Tierra, dicen “la Tierra”. Los que no son de acá, los que vienen de otras dimensiones o de otros mundos, dicen Tierra, sin el artículo (ellos piensan: “si mi mundo es Errantia, éste es Tierra”). Son capítulos breves, es un libro que se puede leer en cualquier orden, así que pensé que sería divertido poner pequeños detalles para que uno nunca deje de encontrar cosas.

Priscilla, ¿te imaginas tu muerte?

Siempre lo pienso pero no sé cómo me iré. Lo único que quisiera es que sea rápido…

El dolor no nos gusta a ninguno, es lo que todos quisiéramos…

(Risas) Claro, si se va a caer el avión, ¡que se caiga rápido! (más risas). Pero siempre bromeo con que voy a vivir 140 años porque de otro modo no me da el tiempo para escribir todo lo que tengo en la cabeza.

Yo siempre digo que si existe la reencarnación, quiero volver en un escritor. Y si hay una tercera, también. ¡No me da el tiempo! En esta vida quiero aprender, tal vez en la próxima pueda producir más, y si hay una tercera por ahí hago algo bueno…

¡Sí! Siempre le digo a mis lectores de prueba que si logran encontrarme en mi próxima encarnación me den todos mis bocetos, borradores, etc., así empiezo temprano.

¿Qué consejo le darías a quien no ha publicado todavía?

Conseguir una base de lectores en internet antes de publicar. Veo muchos escritores que son buenos y quizá no tienen aún el nivel para publicar –según ellos−, entonces no se animan a compartir con la gente. Hay que animarse. Hay gente que gusta de lo que uno escribe, más o menos cantidad de gente, pero siempre habrá alguien que se sentirá identificado, emocionado, y ese seguimiento te irá impulsando a compartir cada vez más y a responder a esa demanda. Responder, estar presente, conectarse con el resto de escritores y gente que nos lee es tan importante como vender un libro. Lo que importa es la obra, lo que sale de nuestro interior y lo que provocamos en quien nos lee.

¿Qué otro libro has publicado, y en qué proyecto estás actualmente?

El otro libro publicado es Revolución Reign: Príncipe. Es el primero de una trilogía, tiene un poco más de 800 páginas y lamentablemente está trabado en España; estoy haciendo lo imposible para que entre al país (Argentina).

¿Con qué editorial lo has publicado?

Con Me gusta escribir, que pertenece al grupo editorial Penguin Random House. Tienen un excelente servicio de distribución, pero en Argentina, por las cuestiones aduaneras que ya conocemos, está muy lento el proceso.

¿A qué género pertenece?

Fantasía medieval, aunque tiene mi toque personal al igual que en todos mis libros: charlas filosóficas, complejidad de emociones y de vivencias. Es mi consultora psicológica interior que siempre está presente aunque no ejerza. En Revolución Reign doy mucho espacio a que los personajes se desarrollen y expresen, incluso yendo contra la costumbre de que en la fantasía medieval los hombres se comportan como si fuese Europa medieval. Sí, la fantasía está basada en el medioevo de dicho continente, pero no entiendo por qué respetamos tan a rajatabla ciertas cosas como que los hombres no lloran, la homosexualidad está prohibida, etc. Yo dejo a mis personajes abrazarse, caminar tomados de las manos y expresar tanta emocionalidad como justifique el momento, sean hombres o mujeres. Es parte de su cultura y, aunque pueda generar juicios en un primer momento, el que sean diferentes es lo que los hace tan reales. Ellos y su mundo tienen una lógica interna constante que refuerza la creencia de que existen. Tal vez en otra dimensión, tal vez en otro universo, pero existen.

De esta saga has publicado el primero. ¿Estás ya abocada al resto de la trilogía?

Sí. Estoy trabajando en el segundo, lentamente. Y hace un par de meses comencé a escribir un primer borrador de otro libro, El asedio interior, que espero sea una novela corta, aunque Revolución Reign empezó como un proyecto corto también.

El libro cuenta la historia de Gaessor, un maestre de una orden, que averigua dónde está viviendo la nueva encarnación de quien fue su hermano años atrás, en una vida llena de conflictos y dificultades. Gaessor siente que su hermano no murió tranquilo, y desea volver a verlo para poder él enfrentar su propia muerte con la tranquilidad de que su hermano siguió adelante.

Al inicio de la historia, el hermano es un joven autista en un mundo en el que el autismo no está siquiera reconocido. La nueva familia que tiene simplemente piensa que es tonto y que vive fuera de la realidad. Gaessor, por todo su trasfondo intelectual, logra reconocer que este joven no es lo que piensan de él. A partir de entonces, desenfoca el hecho de que sea su hermano para seguirlo por simple curiosidad académica.

La historia gira en torno a ellos dos y a otros personajes que se van integrando, pivotando el tema de la aceptación incondicional. Este chico, Siege, es aún muy joven (tiene 17 y la mayoría de edad se alcanza a los 22), pero también fue apartado de la sociedad por la vergüenza de su familia de tener un hijo “defectuoso”; por lo que no tiene una sexualidad definida, no tiene un concepto del mundo definido. Es su descubrimiento del mundo, de sí mismo y de que no está mal ser como es, de que ser autista no lo limita para relacionarse, y que sólo debe aprender a cruzar la mitad del puente y encontrar a aquellos que quieran sortear la otra mitad del camino.

Yo me alegro, porque no todos podemos escribir sobre estos temas…

Todos tenemos algo que contar, algo que decir, de diferentes formas, en diversos géneros; pero los temas son comunes a todos los seres humanos y ahí es donde nos encontramos empatizando al leer. Yo quiero escribir historias que te dejen algo profundo, que te movilicen, entonces en El asedio interior (Siege significa asedio en inglés), Gaessor considera que Siege tiene un don, no una enfermedad; sabe que la vida de su hermano fue muy difícil y que ahora en esta nueva vida está intentando sobrevivir a un mundo que en el pasado lo trató muy mal.

Me encanta, Priscilla, me parece un tema que merece ser validado desde un lugar humano y la visión de Gaessor apunta a la aceptación: “una bendición, no una enfermedad”. Un muy buen proyecto en puerta… ¡Gracias!