La Catedral de las Sílfides

siéntate a oír las historias del viento


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Cómo hacer de tu manuscrito un libro – 4: Autopublicación

Ya hemos visto cómo preparar el manuscrito, cómo asegurarnos que no sea robado, qué personas necesitamos y cómo trabajar con ellas. Estamos a un paso de que nuestro libro esté listo para salir al mundo.

Bienvenidos, lectores, a la clase número 4 de este pequeño paso a paso para convertir nuestros sueños de letras en una realidad de tinta y papel (o tinta digital y pantalla). Hoy vamos a ver las formas que hay para autopublicarse. Las posibilidades son más de las que seguro imaginan y están en aumento, ya que el mundo cada vez se vuelca más al hágalo usted mismo, abriendo puertas inimaginables hace veinte años. Para los que gusten de lo tradicional, no se preocupen, que en la próxima clase hablaremos sobre la publicación a través de una editorial.

Autopublicarse tiene dos salidas: digital y física. Yendo directo al punto: la versión digital siempre es más barata. Uno no tiene que pagar papel, tinta ni distribución en librerías. Si hiciste la portada y maquetación en PDF por tu cuenta, no necesitas más que leer los términos y condiciones de Amazon (o la página que sea de tu elección) y subir el archivo. El único costo que tendrás será tomado de tus ganancias, así que no tendrás que hacer una inversión inicial.

Esto es fantástico para quienes publican mucho o tienen libros muy grandes que serían muy caros de llevar al papel. La desventaja de esto es que no tendrás una compañía haciendo publicidad por ti, por lo que tendrás que mover cielo y tierra para que tu libro se mantenga relevante entre la marejada de PDF que son subidos a la web al día. Estas plataformas trabajan cada día más, abriendo las puertas a todo el que quiera publicar, pero también por eso la competencia que hay es (no, no es, pero se siente) infinita.

Si se elige esta opción es importante que tengamos una página con nuestro trabajo antes, ANTES, de publicar un libro, ya que esto nos ayudará a que más gente se entere y corra la voz. No es recomendable hacer una página por libro escrito porque una vez pase la emoción de la publicación y ya no tengamos tanto material y noticias que compartir, el lugar morirá. Un espacio con todo lo que hacemos ayudará a mantenernos relevantes y que la gente se entere de forma continua de lo que publicamos y dónde nos presentamos, además de acercarles muestras de nuestro trabajo que de otro modo se perderían entre notas y borradores.

La desventaja de la publicación digital es una ventaja en la física: el alcance personal. Tener el libro en una librería es algo que todavía atrae a mucha gente (más en algunos países que en otros; en Argentina los e-books no son muy populares aún) porque hay cierto misticismo y encanto en el papel. Además, en una librería o stand en una feria, la competencia es mucho más acotada que en internet, por lo que una buena portada y un ingenioso discurso pueden lograr mucho.

Y algo que no se puede ignorar es que también tenemos a nuestro favor la responsabilidad de ser amigo o pariente de un escritor:

-Ah, ¿sabías? Publiqué un libro.

-¡Oh, felicidades! ¿De qué trata?

Y ahí los tenemos en nuestras garras. Los escritores somos seres apasionados, por lo que encontrar a alguien que quiera saber de nuestro trabajo no es algo que desperdiciemos. Esa pasión se contagia y, por placer o compromiso, nos acabarán comprando un ejemplar si tenemos uno a mano para entregar. Esto funciona sobre todo (y a veces casi exclusivamente) si el libro no es muy caro, así que siempre es bueno tener presente que un trabajo breve será más fácil de vender.

Advertencia: Después de varias publicaciones, este truco dejará de ser tan efectivo con aquellos que nos compraran por compromiso nada más.

Algunos autores regalan sus libros y, sí, lo he hecho, pero si en tu país las ediciones son tan caras como en el mío, recomiendo dejar un precio bajo parejo para todos en vez de descontarle a amigos y cobrar de más a extraños que de por sí no estarán tan comprometidos con nuestra causa. En caso de que quieras imprimir tu libro, pero no tener que lidiar con una editorial, puedes hacerlo contactándote directamente con una imprenta. Esto será más barato, pero te tendrás que hacer cargo de los detalles finos de la maquetación, incluyendo el formato, las líneas de corte, los ajustes para que las páginas del principio y las del medio tengan el texto centrado a pesar de la forma del cosido, etc. Desconozco si las imprentas ofrezcan hacer este servicio, pero no sería descabellado. Consúltalo de antemano y no olvides que aún así seguirá saliendo más barato que pasarlo por una editorial.

Sin embargo, ten presente que si quieres publicar el libro en papel y no tienes el dinero necesario para hacerlo, siempre puedes recurrir al crowfunding o financiamiento colectivo. Algunas de las páginas que sirven para esto son Kickstarter, idea.me, Panaldeideas, etc. Si buscas “plataformas de financiamiento colectivo” en google, encontrarás a montones. Si usas una que no sea de esas tres que te mencioné, recomiendo antes pasarlas por el confiable Scam Adviser, que nos indicará si la página en la que pretendemos poner tanto tiempo y esfuerzo es realmente confiable o nada más que una estafa.

La forma en la que funciona el financiamiento colectivo es muy sencilla: subimos nuestro proyecto y el dinero que necesitamos para completarlo. Los interesados en vernos tener éxito pueden hacer donaciones tan pequeñas o grandes como quieran. A cambio de ellas, recibirán regalos (nosotros decidimos qué serán) de los que deberemos hacernos cargo una vez esté procesado el pago (lo que ocurrirá tras juntar el dinero necesario, siempre que lo hagamos dentro del tiempo establecido).

Es importante notar que el tener nuestro libro sólo en formato digital no nos deja afuera de presentaciones y eventos. El año pasado me encontré con un escritor regional que vendía su PDF en CD en la Feria del Libro de la ciudad. Me pareció una genialidad: una inversión pequeña para él, un costo bajo para el interesado y sin depender de que las ganas de leer nuestra obra duren hasta que tengan acceso a internet. También es posible entregar tarjetas prepagas con el código de descarga del libro, muchas editoriales las dan como parte del contrato que se firma con ellas (desconozco si Amazon lo hace, pero no me sorprendería). Sino una tarjeta con la dirección de la página donde comprarlo y una reseña del libro podrían hacer lo suyo también.

Hay una tercera opción, bastante nueva, que combina digital y físico y creo que será lo que llevará a las editoriales a tener que reinventarse (como la radio en su época) o morir en el camino (ah… VHS… que en paz descanses). Esta salida lleva tiempo existiendo en internet y ahora están comenzando a implementarla en Amazon (no, Amazon no me paga por la publicidad, pero es la página más grande y de mayor llegada que conozco).

Consiste en publicar nuestro libro en PDF y que se imprima a pedido. Basta con subir un lomo y contraportada, además de la portada, y asegurarnos de que la maquetación sea buena. Una vez hecho esto, si la persona quiere comprar el libro en papel, la empresa imprimirá y maquetará un ejemplar y se lo enviará (el costo se reducirá de tu ganancia, así que ten eso presente al decidir el precio). Algunas páginas ofrecen una copia de prueba para asegurarnos de que todo esté en orden y la edición cumpla con nuestros estándares personales, y copias para el autor, para tener ejemplares que llevar a esos eventos de los que hablamos antes o para empujar en los bolsillos de amigos y familiares.

No puedo hablar por todas las páginas que ofrecen este servicio, pero sé que algunas tienen una impresión de calidad, una buena encuadernación y cubiertas a todo color. Si esta es tu opción, te recomiendo visitar el Blog de Valentina Trunearu, donde explica todas las opciones disponibles. Su serie “Cuánto cuesta publicar un libro gratis” es tan detallada y clara que ni se me ocurriría intentar reproducirla. Vayan y disfruten de su sabiduría y experiencia (después de terminar de leer esta entrada, obviamente).

Y con esto llegamos al final de esta clase. Aunque podríamos hablar de mucho más, considero ya cubierto lo necesario. Cada página que quieran utilizar para dar vida a sus libros les explicará en detalle todo lo que necesiten saber. Por favor no tilden “he leído y acepto los términos y condiciones de uso” sin haberlos leído en detalle. Asegúrense de no perder sus derechos y de que la comisión que les cobren sea algo que les resulte apropiado. Algunas páginas pueden pedir que sus obras estén exclusivamente allí o que no las quiten por cierto tiempo luego de subirlas, y esas son cosas que querrán saber antes de firmar nada.

Espero esta lectura les haya resultado interesante y, tarde o temprano, les sea útil. Estaré atenta por cualquier pregunta, petición o comentario que quieran hacerme llegar.

¡Nos vemos en la próxima clase, historia o hipo creativo que me ataque!

Ancient Forest


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Batalla sangrienta

La batalla estaba en aquel punto en el que ya casi acababa, pero el cansancio de tanta lucha hacía que los últimos minutos se estiraran más que un gato al despertar. Y, como si aquello no fuera suficiente, su útero comenzó a doler.

Gruñó y se dio unas palmaditas de consuelo en el abdomen. “Falta poco” se dijo a sí misma. Respiró hondo y acomodó su armadura. Tenía calor y se sentía sucia por tanto sudor, tierra y sangre. En su tierra natal todo era hielo y nieve; el agotamiento tras una batalla sólo se mostraba en moretones y algún que otro calambre. El calor atrapado entre su piel y el metal, la sofocación que le causaba la tela y el cuero… Era innatural.

Decidió quitarse el casco, porque aunque eso la dejara desprotegida, prefería que le rompieran la cabeza antes que tener que seguir aguantando la incomodidad que le causaba.

Ya pocos soldados quedaban combatiendo. El general, Sir Hass, había asustado con su magia a los más cobardes, y los valientes no eran los suficientes como para oponer resistencia a un ejército tan numeroso. A pesar de todo, ésta había sido una fácil.

Un hombre con una lanza dio el golpe de gracia a una soldado herida y luego miró a Escala, quien debía sobresalir en el paisaje por no estar combatiendo con nadie en ese momento.

-Mujeres. Un ejército de mujeres. –Escupió y la miró con desprecio-. Su lugar no es la guerra.

-¿Ah, sí? –respondió Escala con tono amenazador en lo que se acercaba-. ¿Cuál es nuestro lugar?

-Entre perfumes y flores, tal vez. Aquí sólo hay espacio para hombres; para muerte, dolor y sangre.

-¿Dijiste dolor y sangre? –Su boca se contorsionó en una mueca cruel a la vez que una contracción se extendía por sus entrañas, retorciéndole los músculos desde adentro-. Tú no tienes idea lo que hacemos las mujeres con la luna, ¿verdad?

-¿Se convierten en lobos? –bromeó el hombre poniéndose en guardia. Escala sonrió, tomó su espada con tanta fuerza que se dejó los nudillos blancos, y la desenvainó.

-Eso quisieras.


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Mis sombras y las tuyas

Con lo ligero de su sueño, de inmediato comenzó a despertar. Había luces y sonido llegando desde el living comedor, pero él vivía solo. Intentó ignorar lo que ocurría. El cuerpo le pesaba y no tenía suficiente energía como para dejar la cama, pero de a poco la curiosidad comenzaba a picarle.
Tras un sonoro refunfuño, se levantó y salió de su habitación. El televisor estaba encendido y su consola conectada. Al final del cable del mando estaba un desconocido enmascarado de pelo blanco. En silencio se sostuvieron la mirada, a pesar de que la máscara blanca ocultaba las facciones del invasor. Alan rompió el contacto primero para ver a qué estaba jugando, autorizando así al hombre a reanudar su actividad.
-¿Cómo hiciste eso? –preguntó el dueño de casa señalando la pantalla. El enmascarado alzó el control y le mostró una combinación de botones-. Llevo días intentando pasar esa parte.
-Podrías haber buscado en internet –respondió el hombre. Su voz era suave y afilada, como la de quien está acostumbrado a ser hiriente con las palabras.
-Eso es para los débiles de voluntad –discutió Alan y se dejó caer en el sofá junto a él.
El enmascarado no discutió y continuó jugando. El dueño de casa comentaba lo que hacía, ya por completo despierto y profundamente compenetrado en la historia que se desarrollaba en la pantalla.
-Quiero una cerveza –dijo irguiéndose-. ¿Quieres una cerveza? –El hombre giró su cabeza hacia él y su máscara se desvaneció como si no hubiera sido más que humo. Su rostro era pálido, casi albino, y su piel tersa como la porcelana. Tenía ojos azules con largas pestañas blancas como su cabello. Su nariz y pómulos eran delicados y nada prominentes, su mandíbula tampoco estaba muy marcada. En realidad, sus facciones eran tan suaves y delicadas como los de una doncella-. Eres la alucinación más bonita que he tenido. –El hombre alzó una ceja y Alan se levantó-. ¿Cerveza?
-No –respondió con severidad. Sin la máscara de por medio, su voz era más cruel.


¡Hola lectores! Esto que leyeron es algo que hace mucho empujaba por salir de mi espíritu. Un día se convertirá en una novela, pero por ahora sólo tengo este primer acercamiento a la psiquis de Alan. Es posible que escriba un par de escenas más pronto; las compartiré con ustedes entonces.
Gracias por leerme y seguir conmigo a pesar de mis largas ausencias (bien justificadas, ¡lo juro!)
Amor y muchas letras
Ancient Forest


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Gente mágica, textos en las sombras

Saludos, lectores, bienvenidos otra vez a mi pequeño rincón de palabras. Hoy vine a compartirles algo que surgió de un post en facebook. En una página se preguntaban cómo un autor los describiría y yo me ofrecí a hacerlo con quienes me pasaran una foto. Lamentablemente perdí el enlace y sólo recuperé tres de las que hice, pero me gustaron lo suficiente como para quererlas compartir.

En mi opinión, hay magia en leer la descripción de alguien, imaginar un nuevo rostro, y abrir la puerta a ese ser para que nos llene de historias. He inventado libros enteros gracias a una descripción, un dibujo o una fotografía de un rostro que me arrastraron a soñar con nuevas vidas en nuevos mundos.

Aprovecho a contarles que cambié las recompensas en mi patreon y que ahora los que donen 10 o más podrán acceder a textos que tengo guardados bajo llave por cuestiones de copyright. Todo lo que escriba y prepare para publicación o para participar en concursos lo iré compartiendo allí y lo podrán leer meses (a veces años) antes de que salga publicado (si es que alguna vez se publica). En mi opinión, son de mis mejores trabajos, así que si les gusta lo que escribo, consideren ayudarme a crecer como escritora y de paso ganarse así el acceso a estos textos tan exclusivos.

Sin más que decir, los dejo ir al texto prometido. ¡Feliz lectura!


“Ella era la noche misma. Oscura, calma, serena. Tenía un alma pacífica y un rostro delicado. Ella era la música que tocaba el corazón de los que se quedaban quietos en el silencio. Piel tersa y expresión eterna; espíritu eterno y bellísimos labios. Un beso y te hacía dormir; un beso y te hacía soñar.”

“Él era uno de esos hombres con los que podías encontrarte en cualquier lugar sin que te llamara la atención, porque una mirada perdida o un ceño fruncido distraído pueden fácilmente distraer a los mortales. Pero si esperas y tus ojos se encuentran con los suyos, una sonrisa astuta empezará a mostrarse. En un segundo, el hombre simple desaparece y surge le hechicero. Un nuevo mundo se abre para ti justo en el brillo de sus ojos, desbloqueado por su mágica sonrisa.
Y entonces él mira hacia otro lugar y parece ser un humano normal otra vez; pero tú ahora sabes que no lo es. Tú sabes que acabas de conocer a un viejo mago, a un espíritu travieso, un eterno cuentacuentos; y él te ha introducido a una nueva forma de ver la vida que jamás se irá.”

“Algunos decían que era un dios del sol, otros lo veían como a nada más que un viajero que accidentalmente se había tropezado con su taberna. Pero bien sabido es que los taberneros, tan acostumbrados a rarezas y con ojos aburridos para mirar lo extraordinario, nunca se fijaban en los jóvenes.
Éste en particular tenía rayos de luz por cabellos y una sonrisa que no conocía descanso. Su mirada simple escondía secretos de aquellas tantas veces que sus pies inquietos lo habían arrojado a aventuras en tierras mágicas, y su cuerpo enjuto camuflaba la astucia y agilidad de un zorro.
Qué tristeza, tabernero; por perder tu tiempo oyendo cómo un viejo hechicero, uno más del montón, mató a un dragón el siglo pasado, te quedaste sin oír la voz de quien el día de mañana será una verdadera leyenda.”


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En un día gris

Deseo arribar a un lugar donde los monstruos de mi mente sean un mito y los dolores del corazón sólo pasen de visita. Un lugar donde la paz se haya comprado un terreno y la felicidad entre sin llamar a la puerta.

Ansío llegar a un tiempo donde la tristeza sea un lejano recuerdo y la soledad esté presente sólo en oscuras leyendas. Un tiempo donde la risa gobierne con mano dura y los abrazos sean religión.

En mis manos, mi futuro. Está débil y un poco roto, pero hilado con mis esperanzas y teñido con mis ganas de verlo llegar, se hace más fuerte. Lo enhebro y dedico mis amaneceres a bordar con él la funda de mi almohada.

Así, cuando el presente sea insoportable o sienta que la vida no avanza y que el mañana se tiñe de humo y hollín, tengo un rincón de paraíso en el cual refugiarme.

Y soñar, soñar, soñar.

———————–

Escribí esto como regalo para todos aquellos que estén pasando momentos difíciles durante estas fiestas o la vida en general. Mi deseo este año es que las pequeñas luces que refulgen con timidez en la vida de cada uno no pasen desapercibidas aunque la oscuridad sea grande.

Al final de la noche, a todos nos espera el sol.

Feliz solsticio.


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Un sonido para quebrar el silencio

¡Saludos, lectores! Tanto tiempo sin dirigirme a ustedes. Sé que muchas páginas recomiendan que uno se calle y trabaje en vez de dedicar tiempo a pedir disculpas por no haber subido nada por meses a su blog, pero yo no soy así. A mí me gusta ser personal porque, aunque a pocos de los que me siguen los conozco en persona, a todos los quiero por igual. Cada visita, cada comentario, cada “me gusta” es un beso a mi alma.

La buena noticia es que estos meses no estuve ni enferma, ni herida, ni mirando el vacío del universo. A principios de agosto me enteré de un concurso fantástico de la Fundación El Libro que me cautivó cual sirena a un marinero, y  me llevó a decidir que participaría a cualquier precio.

Así, todo agosto, septiembre y la segunda mitad de octubre la pasé trabajando en un libro que recopila todos los cuentos de los alas’arr (esa raza que yo inventé para mi mundo, Errantia) que había compartido acá, más todos los que tenía pensados y muchos más que creé en el momento. En total el libro acabó con 25 cuentos, un idioma nuevo y un sistema de escritura para acompañarlo y embellecerlo.

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Para los fans de las consonantes dobles, a RR (Revolución Reign) y PP (La Palabra Perfecta) se le suma SS (La Sabiduría en el Silencio). Ahórrense los chistes de nazis que esos ya me los hicieron.

Luego de trabajar como demente durante dos meses y medio para llegar al mínimo de caracteres que las bases del concurso exigía, pocas ganas me quedan de no ver publicado este libro. Gane o no, buscaré abrirle camino hacia su manifestación en papel el año que viene. ¡Estén atentos para saber más de esto!

“Pero, alto, Ancient Forest, dijiste ‘agosto, septiembre y la segunda mitad de octubre’; ¿qué hiciste con la primera mitad del mes de halloween?”

Bueno, durante esas dos semanas pasó algo que nunca creí que vería ocurrir tan pronto: puse ambos pies en Europa. Mucho tiempo pasé soñando con el día que eso ocurriría y el universo finalmente me habilitó esa parte del mapa para explorar y vivir aventuras. Fue la experiencia más increíble de mi vida y las cosas que vi y los lugares que visité se fundieron con mi alma y pasaron a formar parte de mi ser.

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Incluso conocí a Tyrion Lannister en Toledo. Era más callado de lo que esperaba, pero igual de encantador.

Muchas historias surgieron durante el viaje y siguen conmigo ahora, reclamándome que las escriba y haciendo fila pacientemente; y también muchas ideas sencillas e incompletas me sedujeron y esperan que les dedique más tiempo para revelarme todos sus secretos.

Tengo muchos deseos de escribir, pero noviembre ha sido un mes para ponerme al día con todos los proyectos que tenía pendientes y que no pueden esperarme ya más, así como para regresar a Revolución Reign: Historia (la segunda parte de la trilogía) que quedó completamente abandonada cuando empecé con el libro de los alas’arr.

Pronto comenzaré a subir nuevas ideas e historias, e incluso, si quieren (déjenme saber en los comentarios) podría hacerles un resumen de mi diario de viaje, para que puedan adentrarse en mi experiencia y enamorarse de mis enamorados.

Nos estaremos leyendo pronto. Espero me hayan extrañado tanto como yo a ustedes.
Muchos abrazos, cariños y letras de colores.

~Ancient Forest


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Cómo y por qué poner nombre a los capítulos de tu libro

Saludos almas curiosas, bienvenidos a una nueva entrada de utilidades para escritores. Este es un tema en el que he estado pensando estos últimos días e, interesantemente, google no me ha dado resultados (en español) cuando investigué quién más se había dedicado a él (más allá de un par de foros discutiendo el tema): los nombres de los capítulos de un libro.

¡Pero, Ancient Forest, mi libro no tiene capítulos!

Bueno, a no ser que tu libro tenga entre dos y cinco páginas, déjame contarte de la vez que me prestaron un libro de casi cuatrocientas páginas (diciéndome que era una obra maestra) y el cual nunca leí por el mero hecho de que no tenía capítulos ni divisiones.

Sé que no soy la única que decide motivarse a leer con “un capítulo al día” o que, enganchada con la trama, dice “un capítulo más”. Si tu libro no tiene pausas para que el lector pueda levantarse de la silla a cubrir sus necesidades básicas y hacerle saber a sus familiares que todavía vive, la lectura podría acabar mal.

Bueno, si ya te convencí de que necesitas capítulos, vamos a lo importante: ¿para qué sirve nombrarlos?

Leí por ahí que no sirven para nada, que es mejor poner solo números y ya. Yo no creo eso. En general las cosas que no sirven para nada no existen. Incluso aquello que más inútil parece puede liberarnos del estrés, divertirnos un rato o servirnos de regalo para que alguien que nos frustra comparta lo que sentimos.

Los nombres de los capítulos son una excelente manera de rastrear en el índice dónde empieza esa escena que queremos releer, de ganarnos al lector cuando abre el libro para encontrar algo que lo convenza de comprarlo, de luego provocarle ganas de leer (¿quién no ha visto el título del capítulo siguiente y ha decidido adentrarse un poco más en el insomnio en vez de resignarnos al atrayente poder de la almohada?), y, si está bien hecho, el nombre de un capítulo le agregará valor a la historia.

Además, y esta es enteramente mi opinión, el nombrar capítulos es una parte íntima del proceso creativo. Me gusta darles un nombre como parte de su identidad ni bien acabo de corregirlos; lo veo casi como la culminación del dar a luz un montón de palabras en un papel (pantalla en mi caso).

”¿Cómo?” se preguntarán. Analicemos la magia detrás de cada opción:

La primera es dar el nombre de un personaje a los capítulos. Puede ser de un personaje que entrará o será el foco de lo que pase en dicho capítulo.

George R. R. Martin utiliza este recurso en la saga “Canción de hielo y fuego”, dejando ese espacio para anunciar quién narrará lo que leeremos a continuación. Aunque no es algo que yo haría, debo admitir que se ven geniales las citas de los personajes. “A Game of Thrones, Chapter 64, Daenerys VIII”. Me encanta, es casi bíblico. Aunque tristemente sirve sólo si los narradores abundan, de otro modo se torna repetitivo.

La segunda opción es la que más he visto: utilizar una palabra (que puede ser en cualquier idioma, de cualquier época o incluso estar inventada) o frase que anuncie lo que va a ocurrir en el capítulo. Esto lo vimos, por ejemplo, en Harry Potter y [inserte aquí elemento mágico] o la magnífica saga de Patrick Rothfuss, Crónica del asesino de reyes.

Hay una parte negativa a esto: así como algunos desubicados de antaño ponían más de diez nombres a sus hijos (los miro a ustedes, padres de Picasso), hay algunos autores a los que se les va la mano con el nombramiento.

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Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso, y su perro.

No me hace feliz la idea de hablar mal de un libro cuando quien lo creó aún vive, por lo que no daré los datos específicos, pero un capítulo de una obra que se cruzó en mi camino se llamaba, y no es broma: “En el que [protagonista] experimenta muchos sentimientos intensos y discordantes en un espacio muy corto de tiempo; también se narra aquí la verdadera historia de [otro personaje] y de cómo perdió su oreja, junto con otros acontecimientos de gran importancia para este relato.”

La idea es que el lector que ya leyó el capítulo entienda de dónde viene el nombre y que el que no lo leyó sienta curiosidad por eso que estás insinuando que pasará (ej. “Revelación” en El nombre del viento), no escupir una reseña del capítulo. Esto lo había visto solamente en Las aventuras de Pinocho y es tan gracioso que incluso en la Wikipedia dice “El libro tiene un total de 36 capítulos que se titulan y se pueden resumir de la siguiente manera”. Así es, queridos lectores; lean los títulos de los capítulos de este clásico y no tendrán que enfrentarse al resto del libro. Increíblemente útil para cuando tu profesora de literatura te lo dé como parte del programa de la materia.

La tercera opción es similar a la segunda (a veces se usan ambas en un mismo libro), pero en vez de enfocarnos en lo que pasa en el capítulo, miramos hacia lo que le pasa a algún personaje (en general, el narrador o protagonista). El capítulo 8 de mi libro Revolución Reign: Príncipe es llamado “Running from myself” (escapando de mí mismo). Esto no sólo resume qué siente el personaje con todo lo que está ocurriéndole, sino que también nos muestra un poco de la historia en sí (Reign busca alejarse de un hombre llamado Myself).

Nota importante antes de continuar: si van a usar frases o palabras en otros idiomas, no hagan lo que yo poniendo solamente la traducción como nota al pie. El índice también la va a necesitar.

Cuarta opción (y una que no he visto hasta ahora pero me gustaría): revelar información que el libro no nos da de otro modo. Puede ser algo muy trivial (“Mi último día con el pelo rosado”) o complejo (“Siempre me arrepentí de no decirle que lo amaba”).

Mi autora favorita, Robin Hobb, en la Trilogía de los Vatídico agrega debajo del nombre de cada capítulo un texto adicional. Allí te cuenta del folklore del mundo que creó: su historia, sus pueblos, las creencias, costumbres y rumores. Es una magnífica forma de introducirte a esa realidad y hacerte enamorar de ella sin saturar la novela de información que la harían parecer un manual cultural.

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Si te gusta la fantasía medieval y no has leído todavía esta saga, ¡hazlo! Si ya la conoces o leíste, ¿por qué no estás leyéndola de nuevo?

Quinta opción, y funcionando más que nada para libros históricos o escritos a modo de diario (como algunos de los libros de la saga Assassin’s Creed de Oliver Bowden): poner la fecha en la que transcurren los hechos narrados. Así de simple. Ya sea del calendario gregoriano, judío o cualquier otro (inventado incluso), poner fechas dará carácter de documento a tu novela, lo cual puede ser de gran ayuda para llevar al lector al estado mental de credulidad que necesitas.

Si decides utilizar esta idea, asegúrate de que tienes todas las fechas bien puestas y que no te has equivocado, que un solo número fuera de lugar puede hacer que el capítulo 5 ocurra un año antes que el 4 y eso anulará por completo el poder de esta opción.

La sexta opción la vi en El profeta de Khalil Gibrán y en un montón de series de televisión: usar una frase de base. En dicho libro, la mayoría de los capítulos se llaman “sobre [inserte aquí tema del que habla el profeta]”, lo cual los une y hace parecer un diario o rejunte de discursos reales. En la serie Friends los capítulos empiezan con “the one with” (traducción: el de/del), ejemplo: “el del apagón” o “el de cuando Chandler no recuerda qué hermana era”. Genera una curiosa conexión y efecto de continuidad, y sin duda es una idea que tiene mucho potencial.

La séptima opción (¡respiren hondo que ya casi acabamos!) es una que nunca vi pero amé cuando leí sobre ella en una página en inglés sobre nombres de capítulos. La autora menciona que, en una novela no publicada suya, integraba los nombres de los capítulos a lo que ocurría en la trama. Así, por ejemplo, tras el capítulo que termina con una explosión, viene uno llamado “¡Boom!”.

Creo que sería trabajoso utilizar este recurso de manera constante en un libro, pero no imposible, y el resultado tiene el potencial de un nobel.

Y octava y última opción que se me ocurrió/encontré por ahí: utilizar la temática del libro para convertir en arte los nombres de los capítulos.

Digamos que tu libro trata sobre una mujer enamorándose de la cultura china; ¿qué tal utilizar proverbios o frases de grandes maestros de ese país? Si tu libro nos sumerge en la magia de los viajes en el tiempo, ¿por qué no usar frases de grandes filósofos y científicos sobre el tema?

Algo importante: si quieres usar frases famosas (como el slogan de alguna marca), ten presente que es muy probable que tengan copyright y debas pedir permiso. Investiga antes, google es tu amigo.

En el libro El vuelo del dragón de Anne McCaffrey, los capítulos tienen poemas por nombres. Tal vez podrías poner frases de canciones, nombres de pigmentos, o incluso jugadas de ajedrez (sé que vi esto en un libro, me encantaría recordar cuál era).

Apodérate de la temática de tu libro y explótala. El proceso artístico no tiene por qué detenerse en la trama y los personajes; así como lo dejamos invadir y adueñarse de la portada, del lomo de la contraportada y la reseña, dejémoslo también alcanzar el índice y revolucionarlo.

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Y luego está esa saga cuyo título en el lomo apunta hacia un lado en la primera parte y hacia el otro en la segunda.

Sin más que decir, gracias por acompañarme en esta larga entrada. Espero les haya dado algunas ideas (que son bienvenidos de compartir en la sección de comentarios) o, al menos, les sirviera de inspiración.

Si quieren leer leer más utilidades para escritores, recuerden que tengo una categoría entera sobre esto y una serie de entradas sobre los pasos para convertir tu manuscrito en un libro (en hiatus hasta que me ocupe de proyectos con una apremiante fecha límite).

¡Hasta la próxima entrada!

~Ancient Forest