La Catedral de las Sílfides

siéntate a oír las historias del viento


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Un sonido para quebrar el silencio

¡Saludos, lectores! Tanto tiempo sin dirigirme a ustedes. Sé que muchas páginas recomiendan que uno se calle y trabaje en vez de dedicar tiempo a pedir disculpas por no haber subido nada por meses a su blog, pero yo no soy así. A mí me gusta ser personal porque, aunque a pocos de los que me siguen los conozco en persona, a todos los quiero por igual. Cada visita, cada comentario, cada “me gusta” es un beso a mi alma.

La buena noticia es que estos meses no estuve ni enferma, ni herida, ni mirando el vacío del universo. A principios de agosto me enteré de un concurso fantástico de la Fundación El Libro que me cautivó cual sirena a un marinero, y  me llevó a decidir que participaría a cualquier precio.

Así, todo agosto, septiembre y la segunda mitad de octubre la pasé trabajando en un libro que recopila todos los cuentos de los alas’arr (esa raza que yo inventé para mi mundo, Errantia) que había compartido acá, más todos los que tenía pensados y muchos más que creé en el momento. En total el libro acabó con 25 cuentos, un idioma nuevo y un sistema de escritura para acompañarlo y embellecerlo.

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Para los fans de las consonantes dobles, a RR (Revolución Reign) y PP (La Palabra Perfecta) se le suma SS (La Sabiduría en el Silencio). Ahórrense los chistes de nazis que esos ya me los hicieron.

Luego de trabajar como demente durante dos meses y medio para llegar al mínimo de caracteres que las bases del concurso exigía, pocas ganas me quedan de no ver publicado este libro. Gane o no, buscaré abrirle camino hacia su manifestación en papel el año que viene. ¡Estén atentos para saber más de esto!

“Pero, alto, Ancient Forest, dijiste ‘agosto, septiembre y la segunda mitad de octubre’; ¿qué hiciste con la primera mitad del mes de halloween?”

Bueno, durante esas dos semanas pasó algo que nunca creí que vería ocurrir tan pronto: puse ambos pies en Europa. Mucho tiempo pasé soñando con el día que eso ocurriría y el universo finalmente me habilitó esa parte del mapa para explorar y vivir aventuras. Fue la experiencia más increíble de mi vida y las cosas que vi y los lugares que visité se fundieron con mi alma y pasaron a formar parte de mi ser.

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Incluso conocí a Tyrion Lannister en Toledo. Era más callado de lo que esperaba, pero igual de encantador.

Muchas historias surgieron durante el viaje y siguen conmigo ahora, reclamándome que las escriba y haciendo fila pacientemente; y también muchas ideas sencillas e incompletas me sedujeron y esperan que les dedique más tiempo para revelarme todos sus secretos.

Tengo muchos deseos de escribir, pero noviembre ha sido un mes para ponerme al día con todos los proyectos que tenía pendientes y que no pueden esperarme ya más, así como para regresar a Revolución Reign: Historia (la segunda parte de la trilogía) que quedó completamente abandonada cuando empecé con el libro de los alas’arr.

Pronto comenzaré a subir nuevas ideas e historias, e incluso, si quieren (déjenme saber en los comentarios) podría hacerles un resumen de mi diario de viaje, para que puedan adentrarse en mi experiencia y enamorarse de mis enamorados.

Nos estaremos leyendo pronto. Espero me hayan extrañado tanto como yo a ustedes.
Muchos abrazos, cariños y letras de colores.

~Ancient Forest

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Cómo y por qué poner nombre a los capítulos de tu libro

Saludos almas curiosas, bienvenidos a una nueva entrada de utilidades para escritores. Este es un tema en el que he estado pensando estos últimos días e, interesantemente, google no me ha dado resultados (en español) cuando investigué quién más se había dedicado a él (más allá de un par de foros discutiendo el tema): los nombres de los capítulos de un libro.

¡Pero, Ancient Forest, mi libro no tiene capítulos!

Bueno, a no ser que tu libro tenga entre dos y cinco páginas, déjame contarte de la vez que me prestaron un libro de casi cuatrocientas páginas (diciéndome que era una obra maestra) y el cual nunca leí por el mero hecho de que no tenía capítulos ni divisiones.

Sé que no soy la única que decide motivarse a leer con “un capítulo al día” o que, enganchada con la trama, dice “un capítulo más”. Si tu libro no tiene pausas para que el lector pueda levantarse de la silla a cubrir sus necesidades básicas y hacerle saber a sus familiares que todavía vive, la lectura podría acabar mal.

Bueno, si ya te convencí de que necesitas capítulos, vamos a lo importante: ¿para qué sirve nombrarlos?

Leí por ahí que no sirven para nada, que es mejor poner solo números y ya. Yo no creo eso. En general las cosas que no sirven para nada no existen. Incluso aquello que más inútil parece puede liberarnos del estrés, divertirnos un rato o servirnos de regalo para que alguien que nos frustra comparta lo que sentimos.

Los nombres de los capítulos son una excelente manera de rastrear en el índice dónde empieza esa escena que queremos releer, de ganarnos al lector cuando abre el libro para encontrar algo que lo convenza de comprarlo, de luego provocarle ganas de leer (¿quién no ha visto el título del capítulo siguiente y ha decidido adentrarse un poco más en el insomnio en vez de resignarnos al atrayente poder de la almohada?), y, si está bien hecho, el nombre de un capítulo le agregará valor a la historia.

Además, y esta es enteramente mi opinión, el nombrar capítulos es una parte íntima del proceso creativo. Me gusta darles un nombre como parte de su identidad ni bien acabo de corregirlos; lo veo casi como la culminación del dar a luz un montón de palabras en un papel (pantalla en mi caso).

”¿Cómo?” se preguntarán. Analicemos la magia detrás de cada opción:

La primera es dar el nombre de un personaje a los capítulos. Puede ser de un personaje que entrará o será el foco de lo que pase en dicho capítulo.

George R. R. Martin utiliza este recurso en la saga “Canción de hielo y fuego”, dejando ese espacio para anunciar quién narrará lo que leeremos a continuación. Aunque no es algo que yo haría, debo admitir que se ven geniales las citas de los personajes. “A Game of Thrones, Chapter 64, Daenerys VIII”. Me encanta, es casi bíblico. Aunque tristemente sirve sólo si los narradores abundan, de otro modo se torna repetitivo.

La segunda opción es la que más he visto: utilizar una palabra (que puede ser en cualquier idioma, de cualquier época o incluso estar inventada) o frase que anuncie lo que va a ocurrir en el capítulo. Esto lo vimos, por ejemplo, en Harry Potter y [inserte aquí elemento mágico] o la magnífica saga de Patrick Rothfuss, Crónica del asesino de reyes.

Hay una parte negativa a esto: así como algunos desubicados de antaño ponían más de diez nombres a sus hijos (los miro a ustedes, padres de Picasso), hay algunos autores a los que se les va la mano con el nombramiento.

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Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso, y su perro.

No me hace feliz la idea de hablar mal de un libro cuando quien lo creó aún vive, por lo que no daré los datos específicos, pero un capítulo de una obra que se cruzó en mi camino se llamaba, y no es broma: “En el que [protagonista] experimenta muchos sentimientos intensos y discordantes en un espacio muy corto de tiempo; también se narra aquí la verdadera historia de [otro personaje] y de cómo perdió su oreja, junto con otros acontecimientos de gran importancia para este relato.”

La idea es que el lector que ya leyó el capítulo entienda de dónde viene el nombre y que el que no lo leyó sienta curiosidad por eso que estás insinuando que pasará (ej. “Revelación” en El nombre del viento), no escupir una reseña del capítulo. Esto lo había visto solamente en Las aventuras de Pinocho y es tan gracioso que incluso en la Wikipedia dice “El libro tiene un total de 36 capítulos que se titulan y se pueden resumir de la siguiente manera”. Así es, queridos lectores; lean los títulos de los capítulos de este clásico y no tendrán que enfrentarse al resto del libro. Increíblemente útil para cuando tu profesora de literatura te lo dé como parte del programa de la materia.

La tercera opción es similar a la segunda (a veces se usan ambas en un mismo libro), pero en vez de enfocarnos en lo que pasa en el capítulo, miramos hacia lo que le pasa a algún personaje (en general, el narrador o protagonista). El capítulo 8 de mi libro Revolución Reign: Príncipe es llamado “Running from myself” (escapando de mí mismo). Esto no sólo resume qué siente el personaje con todo lo que está ocurriéndole, sino que también nos muestra un poco de la historia en sí (Reign busca alejarse de un hombre llamado Myself).

Nota importante antes de continuar: si van a usar frases o palabras en otros idiomas, no hagan lo que yo poniendo solamente la traducción como nota al pie. El índice también la va a necesitar.

Cuarta opción (y una que no he visto hasta ahora pero me gustaría): revelar información que el libro no nos da de otro modo. Puede ser algo muy trivial (“Mi último día con el pelo rosado”) o complejo (“Siempre me arrepentí de no decirle que lo amaba”).

Mi autora favorita, Robin Hobb, en la Trilogía de los Vatídico agrega debajo del nombre de cada capítulo un texto adicional. Allí te cuenta del folklore del mundo que creó: su historia, sus pueblos, las creencias, costumbres y rumores. Es una magnífica forma de introducirte a esa realidad y hacerte enamorar de ella sin saturar la novela de información que la harían parecer un manual cultural.

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Si te gusta la fantasía medieval y no has leído todavía esta saga, ¡hazlo! Si ya la conoces o leíste, ¿por qué no estás leyéndola de nuevo?

Quinta opción, y funcionando más que nada para libros históricos o escritos a modo de diario (como algunos de los libros de la saga Assassin’s Creed de Oliver Bowden): poner la fecha en la que transcurren los hechos narrados. Así de simple. Ya sea del calendario gregoriano, judío o cualquier otro (inventado incluso), poner fechas dará carácter de documento a tu novela, lo cual puede ser de gran ayuda para llevar al lector al estado mental de credulidad que necesitas.

Si decides utilizar esta idea, asegúrate de que tienes todas las fechas bien puestas y que no te has equivocado, que un solo número fuera de lugar puede hacer que el capítulo 5 ocurra un año antes que el 4 y eso anulará por completo el poder de esta opción.

La sexta opción la vi en El profeta de Khalil Gibrán y en un montón de series de televisión: usar una frase de base. En dicho libro, la mayoría de los capítulos se llaman “sobre [inserte aquí tema del que habla el profeta]”, lo cual los une y hace parecer un diario o rejunte de discursos reales. En la serie Friends los capítulos empiezan con “the one with” (traducción: el de/del), ejemplo: “el del apagón” o “el de cuando Chandler no recuerda qué hermana era”. Genera una curiosa conexión y efecto de continuidad, y sin duda es una idea que tiene mucho potencial.

La séptima opción (¡respiren hondo que ya casi acabamos!) es una que nunca vi pero amé cuando leí sobre ella en una página en inglés sobre nombres de capítulos. La autora menciona que, en una novela no publicada suya, integraba los nombres de los capítulos a lo que ocurría en la trama. Así, por ejemplo, tras el capítulo que termina con una explosión, viene uno llamado “¡Boom!”.

Creo que sería trabajoso utilizar este recurso de manera constante en un libro, pero no imposible, y el resultado tiene el potencial de un nobel.

Y octava y última opción que se me ocurrió/encontré por ahí: utilizar la temática del libro para convertir en arte los nombres de los capítulos.

Digamos que tu libro trata sobre una mujer enamorándose de la cultura china; ¿qué tal utilizar proverbios o frases de grandes maestros de ese país? Si tu libro nos sumerge en la magia de los viajes en el tiempo, ¿por qué no usar frases de grandes filósofos y científicos sobre el tema?

Algo importante: si quieres usar frases famosas (como el slogan de alguna marca), ten presente que es muy probable que tengan copyright y debas pedir permiso. Investiga antes, google es tu amigo.

En el libro El vuelo del dragón de Anne McCaffrey, los capítulos tienen poemas por nombres. Tal vez podrías poner frases de canciones, nombres de pigmentos, o incluso jugadas de ajedrez (sé que vi esto en un libro, me encantaría recordar cuál era).

Apodérate de la temática de tu libro y explótala. El proceso artístico no tiene por qué detenerse en la trama y los personajes; así como lo dejamos invadir y adueñarse de la portada, del lomo de la contraportada y la reseña, dejémoslo también alcanzar el índice y revolucionarlo.

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Y luego está esa saga cuyo título en el lomo apunta hacia un lado en la primera parte y hacia el otro en la segunda.

Sin más que decir, gracias por acompañarme en esta larga entrada. Espero les haya dado algunas ideas (que son bienvenidos de compartir en la sección de comentarios) o, al menos, les sirviera de inspiración.

Si quieren leer leer más utilidades para escritores, recuerden que tengo una categoría entera sobre esto y una serie de entradas sobre los pasos para convertir tu manuscrito en un libro (en hiatus hasta que me ocupe de proyectos con una apremiante fecha límite).

¡Hasta la próxima entrada!

~Ancient Forest

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¡Hijo, Hagrid te va matar!

Tomé los platos, aquellos caros para ocasiones especiales, y les di su lugar en la mesa. Éramos dos, pero, luego de no vernos por tanto tiempo, valía la pena celebrar. Mi madre se sorprendió al salir al comedor y ver mi elección de vajilla, pero la aprobó con un cabeceo convencido.

Y ni bien la delicadeza de los platos fue tapada con la comida casera con la que soñé todo el año, inició la conversación.

-¿Qué ocurrió de divertido en la escuela, Lyosha?

-Hubo… -No. Mencionar que había habido dementores rondando los alrededores daría problemas-. Hubo algunas clases interesantes –improvisé-. En clase de Cuidado de Criaturas Mágicas vimos un hipogrifo.

-¿Qué es eso? –preguntó con curiosa ingenuidad. Ella no había crecido en el mundo mágico, pero siempre se esforzaba mucho en entenderlo para que no me sintiera tan lejano a la magia aquellos meses de verano.

-Es un animal con el cuerpo de un caballo y la cabeza y las garras de un águila.

-¿De un águila?

-Sí, la cabeza y las patas de adelante. Y tiene alas.

-¿Y no son peligrosos?

-No. Bueno… -oiría lo de Malfoy de un modo u otro-, un chico de Slytherin salió herido, pero fue porque se acercó sin cuidado.

-¿Y está bien? ¿Lo lastimó mucho? –preguntó como si acaso fuese hijo suyo.

-No, no fue mucho –sonreí-. Le arañó un poco un brazo apenas; Malfoy es un exagerado. Los de Slytherin odian a Hagrid y quieren perjudicarlo con cualquier tontería.

-¿Cómo tontería? –Golpeó la mesa con la mano abierta-. ¡Un chico salió herido por un… un… ave de rapiña de tamaño industrial! –Me reí-. ¡Estoy hablando en serio, Alexei! ¿Tienes idea de lo que me pasaría a mí si llevo a clase un animal y acaba lastimando a uno de mis alumnos? ¡Y aunque no le hiciera ningún daño me metería en problemas por el sólo hecho de haber perdido el control sobre él!

-Lo sé, lo sé. El padre de Malfoy mandó a sacrificar al animal.

-Oh… ¿lo sacrificaron, entonces?

-No, se escapó. Dicen que se soltó la cadena, seguramente porque jalaba. Son animales muy fuertes.

-¿Cómo es que un animal así es legal de llevar a una escuela?

-Bueno, a Hagrid le gustan mucho los animales peligrosos… ¡pero sabe controlarlos! –me apuré a agregar.

-No lo suficientemente bien si atacó a un alumno.

-Malfoy en serio estaba buscando problemas.

-¿Quién es este Hagrid? Me suena su nombre.

-Es el guardabosque, da clases a partir de tercer año.

-¿El guardabosque? –Alguna idea peligrosa pareció conectarse en su mente-. ¿No es este hombre del que me contaste el año pasado? El que fue expulsado de Hogwarts porque una de sus mascotas mató a una alumna.

-Eh… -Demonios-. Sí, él.

-¡¿Y él es ahora quien enseña sobre criaturas mágicas?! ¡Pero… fue expulsado! ¿Cómo es que está habilitado para dar clases?

-Dumbledore confía en él.

-¿Y el ministerio no tiene reglas, leyes? ¿No debes presentar un título de docente para ser habilitado a trabajar como tal?

-No… sé. Las clases son afuera, no en el castillo, así que tal vez eso lo habilite.

-¡AL CONTRARIO! –Volvió a golpear la mesa-. Sacar a los alumnos del colegio requiere de un permiso por escrito de los padres, sobre todo si se los va a poner en situaciones de riesgo. Además, fuera del colegio, tiene que haber un adulto cada diez niños, ¿y dices que este hombre sin estudios completos ni habilitación real del ministerio les da clases a los tuyos Y a los de Slytherin a la vez?

-Las reglas del mundo mágico son distintas a las de tu mundo, ma –protesté.

-¡Pero los niños salen igualmente lastimados! ¿Cómo hago para poner una queja? Este hombre necesita cesar su enseñanza hasta no obtener la cualificación necesaria, y el director debe recibir una sanción disciplinaria.

-No podrás hacer nada. El ministerio no tiene poder sobre Dumbledore.

-¿El gobierno no tiene poder sobre el director de un colegio secundario?

-Dumbledore es uno de los magos más poderosos que existen.

-Por tener poder uno no debe ser inmune a la justicia. ¡Así es como acabas teniendo corruptos y gente peligrosa! –Algo pareció iluminarse en su mente y me dedicó una expresión de victoria mezclada con rabia-. ¡Así es como acabas con ese-del-que-no-debemos-hablar!

-“El-que-no-debe-ser-nombrado” –la corregí.

-¡ALEXEI! –Volvió a golpear la mesa-. ¡Esto es en serio! Esa escuela es una desgracia esperando ocurrir. Irás a otra.

-¡¿Qué?! ¡No, no quiero cambiarme!

-No voy a esperar a que el director se corrompa… ¡más aún! Claramente no sabe lo que hace si puso a alguien no cualificado en un cargo de tan alto riesgo para el alumnado.

-¡Dumbledore sabe lo que hace! Él tiene un sexto sentido y tal vez hasta un décimo.

-¿Y cómo fue que el año pasado se le pasó que el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras era un absoluto fraude? –preguntó con una sonrisa maliciosa. Lancé mis brazos al aire.

-Tengo que dejar de contarte tanto.

-Llamaré a tu padre. Te irás a vivir con él y estudiarás allá. –Se levantó y agarró el teléfono con un rápido manotazo-. Hay una escuela en Rusia, ¿verdad? Creo recordar que sí.

-Sí, la hay –cedí, derrotado. Tal vez no fuera mala idea; tenía muchos amigos en mi país natal y sabía que Durmstrang era genial. Mi madre se calmó de pronto y me miró entrecerrando los ojos, con un dedo aún presionando el primer número.

-¿Quién es el director…?

-Uh… Karkarov –recordé-. Igor Karkarov. Es un sujeto rudo, pero los chicos dicen que sabe mantener el orden. –Ella bajó lentamente el teléfono, manteniendo esa expresión de desconfianza.

-¿Dónde pido sus antecedentes?

-Te ahorraré la molestia –gruñí deslizándome en la silla-: es un exmortífago.

-¡¿QUÉ?!

-Le dieron libertad condicional tras delatar a algunos de los suyos. –Mi madre soltó un gritito ahogado.

-Eso es todo –golpeó el teléfono-, no irás más a la escuela. Estudiarás magia aquí. Te compraré todos los libros y herramientas que necesites; puedes incluso practicar dentro de la casa. No me importa que explotes unas cuantas cosas si así estás lejos de toda esa corrupción.

-Para los menores de edad es ilegal hacer magia fuera de la escuela… -respondí, aburrido de tanto drama.

-¿Y qué pasará si te atrapan? ¿Te obligarán a dirigir alguna universidad? ¿Te darán el título de médico y un hospital a cargo? ¡Porque oí que si una mascota tuya asesina a una compañera de escuela y te expulsan, te convalidan todas las materias de magisterio! –gritó consternada y salió dando pisotones.

Suspiré.

En serio tenía que aprender a hablar menos.

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Gracias a todos por compartir conmigo esta nueva entrada sobre Harry Potter. Sí, tengo un problema con Dumbledore y su inmunidad legal, pero ser una tiquismiquis abre puertas a mundos jamás pensados.

Si no conocen mis otros escritos sobre la saga y quieren leerlos, les dejo los enlaces. Entra aquí para leer sobre mi visión sobre Azkaban y aquí para conocer mi opinión sobre el futuro de estos pobres jóvenes magos. Y suscríbanse para recibir noticias de futuros escritos, hay algunos más de Harry Potter por venir, así como cuentos tradicionales de los alas’arr (los que ya están disponibles están aquí y aquí).

~Ancient Forest


*Lyosha es una de las formas diminutivas de Alexei. Además, su apellido (dato que no sirve para nada. pero como lo pensé, lo comparto) es Roshan. La madre es británica, no rusa, y ni idea su nombre… *prioridades*

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Un té con la abrazadora infinita

Hola lectores, hoy les traigo algo diferente. Esta es una entrevista que me hizo Poli Impelli, la escritora tras Abrazo Infinito. Bueno, en realidad es media entrevista, la primera mitad está en su página, por lo que los invito a seguir este enlace para poderla leer, y luego vuelven a terminar de conocer un poco más de mi alma y trabajo.

¡Gracias a todos y feliz lectura!

~Ancient Forest


Volviendo a La Palabra Perfecta… ¿por qué el tema de la muerte?

Quería transmitir esa sensación positiva que yo tengo con respecto a ella para que pudieran entenderme cuando hablo del tema con tanta paz y naturalidad. Ese lugar negro al que voy al meditar se siente como si fuera una fiesta de la que todos se acaban de ir. De pronto se hace ese vacío, ese silencio. Es un espacio de protección, donde no hay nada ni nadie que pueda perturbarte o dañarte.

Cuando meditamos entramos en un estado de paz completo con nuestra mente, es lógico que allí encontremos todo lo que buscamos… ¿Qué te llevó a vos a buscar ese “lugar de protección”?

Yo soy asperger y, desde que logré ese diagnóstico, veo esto desde otra perspectiva. Muchas veces la realidad se torna tan insoportable que necesito huir a algún lado, y que sea hacia un mundo fantástico me parece lo más fácil y sano. Puedo ir y estar en un lugar silencioso, o interactuar con otros seres, con mis personajes. A vece, simplemente necesito llorar o acompañar y sentirme acompañada, y siempre hay alguien ahí para mí en ese mundo mío. Digamos que es como la sala de los menesteres en Harry Potter (risas). Quizás por eso desde chica me iba tanto, porque siempre me gustó más ese mundo mío que la realidad.

¿Cuánto tiempo te llevó escribir La Palabra Perfecta?

Tres meses. Escribirlo y corregirlo. Yo ya sabía qué hacía cada cuervo, sólo tenía que sentarme a escribir y hacer los ajustes necesarios. Lo más difícil del libro fue lo previo: cómo poner todos esos pensamientos y cavilaciones filosóficas de ellos en palabras, en algo que se pudiera compartir y entender. Porque además, siendo sirvientes de la muerte, son muy silenciosos; me costó sacarles la información que necesitaba. Finalmente, decidí que los capítulos que les pertenecían carecerían de diálogo, para representar ese silencio que los envuelve y caracteriza. Son almas muy sumidas en sí mismas. Un poco como yo, tal vez.

¿De dónde vienen los nombres de los cuervos?

Depende del origen de cada uno. Aléxandros es Alejandro Magno, respeté su nombre original; Yehuda es Judas Iscariote, que muy poca gente lo captará porque lo puse en hebreo y no tiene una identidad muy marcada. Mantiene el peso de la muerte de Jesús aunque ya ni siquiera sabe si es culpable o no, así como tampoco está seguro de si estaba casado o no (que sí lo estaba). Se han dicho y escrito tantas cosas de él que se ha perdido un poco a sí mismo y está expiando una culpa que no sabe bien cuál es. Es uno de mis cuervos favoritos por lo profundo y complejo que es.

Kiel originalmente se llamaba Gabriel, porque era una especie de ángel que estaba haciendo un doble papel, pero no quería que se confundiera con el Arcángel Gabriel. Kiel me pareció un nombre apropiado para ese tierno poeta, imposible recordar de dónde salió. Un−Nefer sabía que era el cuervo más viejo y que había vivido en el antiguo Egipto, entonces busqué nombres egipcios y Un−Nefer estaba relacionado a la muerte, a Osiris. Lua es el nombre de una mujer que fue deificada tras sacrificarse por un rey que no la amaba; es parte de la mitología de los dragones de mi mundo.

Para Mikhail quería a alguien joven, que transmitiera vitalidad, y cuando empecé a trabajar con él, en vez de decidir cómo había muerto, le pregunté. Me contó que su muerte se le llegó haciendo una maniobra con una motocicleta mientras estaba borracho, entonces pensé: es actual, es joven, y por mero estereotipo tiene que ser ruso (risas).

Tanto Cross como Disantea tienen nombres provenientes de sus culturas de origen en el mundo que creé para mis libros (Errantia), y Camelot se puso el nombre a sí mismo. Así de misterioso y mágico como es él. Otro de mis grandes favoritos, tal vez el favorito de todos los personajes que he creado hasta el día de hoy.

Hay un truco muy oculto, que será sólo visible para lectores más detallistas (o que lean esta entrevista), y es el siguiente: todos los que han tenido su anterior vida en la Tierra, dicen “la Tierra”. Los que no son de acá, los que vienen de otras dimensiones o de otros mundos, dicen Tierra, sin el artículo (ellos piensan: “si mi mundo es Errantia, éste es Tierra”). Son capítulos breves, es un libro que se puede leer en cualquier orden, así que pensé que sería divertido poner pequeños detalles para que uno nunca deje de encontrar cosas.

Priscilla, ¿te imaginas tu muerte?

Siempre lo pienso pero no sé cómo me iré. Lo único que quisiera es que sea rápido…

El dolor no nos gusta a ninguno, es lo que todos quisiéramos…

(Risas) Claro, si se va a caer el avión, ¡que se caiga rápido! (más risas). Pero siempre bromeo con que voy a vivir 140 años porque de otro modo no me da el tiempo para escribir todo lo que tengo en la cabeza.

Yo siempre digo que si existe la reencarnación, quiero volver en un escritor. Y si hay una tercera, también. ¡No me da el tiempo! En esta vida quiero aprender, tal vez en la próxima pueda producir más, y si hay una tercera por ahí hago algo bueno…

¡Sí! Siempre le digo a mis lectores de prueba que si logran encontrarme en mi próxima encarnación me den todos mis bocetos, borradores, etc., así empiezo temprano.

¿Qué consejo le darías a quien no ha publicado todavía?

Conseguir una base de lectores en internet antes de publicar. Veo muchos escritores que son buenos y quizá no tienen aún el nivel para publicar –según ellos−, entonces no se animan a compartir con la gente. Hay que animarse. Hay gente que gusta de lo que uno escribe, más o menos cantidad de gente, pero siempre habrá alguien que se sentirá identificado, emocionado, y ese seguimiento te irá impulsando a compartir cada vez más y a responder a esa demanda. Responder, estar presente, conectarse con el resto de escritores y gente que nos lee es tan importante como vender un libro. Lo que importa es la obra, lo que sale de nuestro interior y lo que provocamos en quien nos lee.

¿Qué otro libro has publicado, y en qué proyecto estás actualmente?

El otro libro publicado es Revolución Reign: Príncipe. Es el primero de una trilogía, tiene un poco más de 800 páginas y lamentablemente está trabado en España; estoy haciendo lo imposible para que entre al país (Argentina).

¿Con qué editorial lo has publicado?

Con Me gusta escribir, que pertenece al grupo editorial Penguin Random House. Tienen un excelente servicio de distribución, pero en Argentina, por las cuestiones aduaneras que ya conocemos, está muy lento el proceso.

¿A qué género pertenece?

Fantasía medieval, aunque tiene mi toque personal al igual que en todos mis libros: charlas filosóficas, complejidad de emociones y de vivencias. Es mi consultora psicológica interior que siempre está presente aunque no ejerza. En Revolución Reign doy mucho espacio a que los personajes se desarrollen y expresen, incluso yendo contra la costumbre de que en la fantasía medieval los hombres se comportan como si fuese Europa medieval. Sí, la fantasía está basada en el medioevo de dicho continente, pero no entiendo por qué respetamos tan a rajatabla ciertas cosas como que los hombres no lloran, la homosexualidad está prohibida, etc. Yo dejo a mis personajes abrazarse, caminar tomados de las manos y expresar tanta emocionalidad como justifique el momento, sean hombres o mujeres. Es parte de su cultura y, aunque pueda generar juicios en un primer momento, el que sean diferentes es lo que los hace tan reales. Ellos y su mundo tienen una lógica interna constante que refuerza la creencia de que existen. Tal vez en otra dimensión, tal vez en otro universo, pero existen.

De esta saga has publicado el primero. ¿Estás ya abocada al resto de la trilogía?

Sí. Estoy trabajando en el segundo, lentamente. Y hace un par de meses comencé a escribir un primer borrador de otro libro, El asedio interior, que espero sea una novela corta, aunque Revolución Reign empezó como un proyecto corto también.

El libro cuenta la historia de Gaessor, un maestre de una orden, que averigua dónde está viviendo la nueva encarnación de quien fue su hermano años atrás, en una vida llena de conflictos y dificultades. Gaessor siente que su hermano no murió tranquilo, y desea volver a verlo para poder él enfrentar su propia muerte con la tranquilidad de que su hermano siguió adelante.

Al inicio de la historia, el hermano es un joven autista en un mundo en el que el autismo no está siquiera reconocido. La nueva familia que tiene simplemente piensa que es tonto y que vive fuera de la realidad. Gaessor, por todo su trasfondo intelectual, logra reconocer que este joven no es lo que piensan de él. A partir de entonces, desenfoca el hecho de que sea su hermano para seguirlo por simple curiosidad académica.

La historia gira en torno a ellos dos y a otros personajes que se van integrando, pivotando el tema de la aceptación incondicional. Este chico, Siege, es aún muy joven (tiene 17 y la mayoría de edad se alcanza a los 22), pero también fue apartado de la sociedad por la vergüenza de su familia de tener un hijo “defectuoso”; por lo que no tiene una sexualidad definida, no tiene un concepto del mundo definido. Es su descubrimiento del mundo, de sí mismo y de que no está mal ser como es, de que ser autista no lo limita para relacionarse, y que sólo debe aprender a cruzar la mitad del puente y encontrar a aquellos que quieran sortear la otra mitad del camino.

Yo me alegro, porque no todos podemos escribir sobre estos temas…

Todos tenemos algo que contar, algo que decir, de diferentes formas, en diversos géneros; pero los temas son comunes a todos los seres humanos y ahí es donde nos encontramos empatizando al leer. Yo quiero escribir historias que te dejen algo profundo, que te movilicen, entonces en El asedio interior (Siege significa asedio en inglés), Gaessor considera que Siege tiene un don, no una enfermedad; sabe que la vida de su hermano fue muy difícil y que ahora en esta nueva vida está intentando sobrevivir a un mundo que en el pasado lo trató muy mal.

Me encanta, Priscilla, me parece un tema que merece ser validado desde un lugar humano y la visión de Gaessor apunta a la aceptación: “una bendición, no una enfermedad”. Un muy buen proyecto en puerta… ¡Gracias!

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La Palabra Perfecta – Kiel

Hola a todos. Sé que este capítulo ya estaba disponible en la página de mi abrazadora infinita, pero quería agregarlo aquí para que todos lo pudieran disfrutar.

Este es el segundo capítulo de mi libro “La Palabra Perfecta”, que nos revela los pensamientos y cavilaciones de aquellos seres encargados de buscar las almas de los fallecidos. Quien se presenta en esta situación es Kiel, un hombre sereno y de gran corazón que ve a la vida desde su lado más bello.

Además, está disponible también el capítulo de Mikhail. Si lo quieres leer, click aquí.

El libro, en caso de que te atrape, lo puedes comprar haciendo click aquí o, si eres de mi ciudad, Neuquén (Argentina), contáctate directamente conmigo. Si eres de cualquier otra provincia o incluso otro país, puedes pedirlo a la editorial en el link que dejé y te lo enviarán sin ningún problemas.

¡Disfruten la lectura!

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Cuando acepté buscar las almas de personas que fallecieran debido a enfermedades que no se hubieran contagiado, jamás creí que pasaría tanto tiempo entre gente joven. En todos los planos tengo siempre mucho trabajo, todas las razas me exigen mucho, pero los humanos de Tierra sobrepasan el límite.

El hombre al que sigo ahora tiene treinta y nueve años. Está casado y tiene dos hijos, un varón y una nena. Su familia está feliz con él, a pesar de las pocas horas que pasa con ellos. Es una buena persona, cariñosa y de sonrisa fácil, pero lleva tiempo exigiéndose demasiado. Su corazón no aguantará mucho más.

Llevo siguiéndolo varios días pero nadie reparó en mi presencia aún. Su secretaria señaló que se mataría si no se tranquilizaba, pero él no hizo caso. Pronto tendrá vacaciones. Como todos, está convencido que aguantará hasta que tenga tiempo libre.

El Rey teme que nos volvamos locos, pero dudo que entendiera la total dimensión de la locura en la que viven inmersos los que aún viven. Trabajar para poder obtener lo que desean, obtener lo que desean para ser felices, morir antes de completar el ciclo porque su mundo funciona solo mientras a ellos les falte algo, mientras haya algo más por lo que seguir trabajando. Si todos fueran felices, este sistema demencial se caería a pedazos.

Me pregunto si quienes crearon este monstruo son tan devotos a él como quienes lo alimentan.

Mi alma asignada se prepara para salir de su casa una última vez. Mana de su pecho una sombra oscura que ha estado creciendo los últimos días. Su hija lo besa, su hijo se cuelga de su brazo. La sombra pierde fuerza a medida que da un abrazo a cada uno y les dice que los ama. Su esposa es la última. Susurro a su oído para alertarla. La sensación de urgencia logra entrar en su consciencia, pero es demasiado buena para decir nada. No agregará exigencias a su marido pidiéndole que no se vaya. Lo considera egoísmo y él ya mucho hace por la familia. Su hija me percibe pero no me entiende. Mi presencia amable y cruel es demasiado contradictoria para su corta edad. Decide no hablar de mí.

Cruza la puerta y la sombra vuelve a apoderarse de su pecho. No está nada bien. Se sube a su auto y parto con él a su trabajo. El camino es lento y el tráfico abundante, empeorando todo. Comienza a irritarse. Sabe que llega tarde y las llamadas apurándolo no hacen ningún bien a su cuerpo y mente ya alterados.

Veo a su ángel guardián enviando señales: familias pasando un momento juntos, un perro relajándose al sol, una ambulancia que nos obliga a detenernos a un costado del camino; pero el hombre está lejos de entender que debe parar en más de un sentido. El pobre ser de luz repara en mi presencia, sabe que sus intentos son en vano; pero es un ser de fe y no puede escapar a su naturaleza así como una hoja arrojada a un río no puede hacer más que ser llevada por la corriente.

La vida es bella y este humano lo sabe; recuerda lo que es ser joven y libre. Pero las desgracias nunca le ocurren a uno, y los infartos solo son para quienes maltratan su salud y pasan sus días con amargura. Está lejos de entender que, si solo la gente así muriera, su mundo sería muy distinto a lo que es.

Pero distinto no es, y lo que determina la vida y la muerte no es la bondad con la que uno camina por el mundo, sino la bondad con la que uno se trata a sí mismo. Esta inocente alma está convencida de que vivirá mucho solo por ser un buen padre, marido y amigo. Ha olvidado mirar en su interior y cuidar de sí mismo. Ha vivido demasiado preocupado por ser un buen ejemplo para sus niños sin detenerse a disfrutar la vida con ellos tanto como desea hacerlo, tanto como se dice que hará cuando esas vacaciones por fin lo alcancen.

Realmente lo siento por esta vida, pero mantengo la esperanza de que todo sirva de enseñanza para la próxima. Mi corazón se conmueve por el suyo y me entristezco, pero estoy bien. Mientras sea capaz de reconocer mis propias penas, no me veré ahogado en ellas. Mientras conozca mis límites y los respete con gran amor, no enloqueceré como el Rey teme. Nada malo puede ocurrirme mientras recuerde que soy un ser sintiente, mientras no me permita dejar lo que queda de mi vida de lado. Puedo ser un cuervo, pero un cuervo no es todo lo que soy. No soy una gota de agua perdida en un océano titánico; yo tengo el océano y su voluntad dentro de mi pequeña existencia de gota. Moverme acorde a los grandes ciclos no significa que sea arrastrado por ellos. Yo bailo en armonía con la marea y soy la marea.

Me gusta ese pensamiento, recordaré compartirlo con mi alma asignada una vez que se corte el hilo de plata que la une a su cuerpo y pueda llevarla conmigo al otro lado del velo. Recuerdo que tenía un libro donde escribía poesías. Debí haberlo perdido al morir, pero tal vez alguno de mis descendientes lo tenga aún.

No, el papel no puede haber durado tanto, yo morí hace mucho.

Comenzaré a escribir uno nuevo. Siempre hay alguien dispuesto a canalizarme, aún sin saberlo, y tomar nota de lo que digo como si fuesen ideas propias. Mejor aún, tal vez consiga inspirar a ese alguien para que mezcle sus ideas con las mías. Siempre quise compartir un diario de poemas. Sí, eso haré, y agradeceré a mi alma asignada por haberme inspirado en cuanto llegue el momento en el que podamos hablar.

Detiene el auto de golpe y se lleva una mano al pecho. Su tiempo ya está por terminarse. Su expresión me indica que sabe lo que ocurre. Le señalo el teléfono y su consciencia lo percibe. Lo agarra pero no logra marcar. Lo deja caer y exhala una última vez.

Tomo su mano y cuento hasta tres para animarlo a soltarse. El hilo de plata se corta sin mi intervención. Su alma vuelve a ser libre. Ya no hay más horarios que lo aten ni juicios a los que responder.

Me mira y me ve. Le sonrío y le doy la bienvenida a la vida.

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Azkaban te da la bienvenida

Qué extraño, no recordaba que hubiera un puente aquí… ni una isla allá. Pero la dirección es la correcta, así que cruzo sin pensar mucho y me adentro en el terreno rocoso. Un torreón simple y añejo es el único edificio, agregando una pincelada de lobreguez al paisaje ya macabro. ¿Quién había diseñado aquel lugar? Era una desgracia arquitectónica. Seguramente por eso no lo hubiera visto antes; mi cerebro habría hecho un esfuerzo faraónico para ignorar aquel monstruo gris que se recortaba contra el paisaje.

Reviso mi lista de entregas y ésta me confirma que allí debo ir. Azkaban, tercer piso, celda 5 2/3, junto a la escalera. En el borde de la hoja alguien escribió “bwahaha”, lo cual me había hecho gracia en un primer momento, pero ya no. Representaba demasiado bien el espíritu de aquel lugar. Tal vez incluso fuese el nombre del puente. No me habría sorprendido.

Entro al lugar y me encuentro que, afirmativamente, es una prisión. Parece abandonada a simple vista, pero no tardo en ver celdas ocupadas. Algunas risas delirantes quiebran el silencio y me replanteo mis elecciones de vida. Más vale que saque una buena propina de esto.

La celda 5 2/3 tiene a un hombre muy descuidado en ella. Parece que no se ha bañado en meses. Su cabello es un asco y me esfuerzo por no mirarle las manos porque sé que comerá con ellas.

-¿Una pizza napolitana con ajo como para matar un vampiro? –pregunto leyendo mi lista de entregas con el mono-tono más profesional que puedo esgrimir.

-Sí, sí, aquí –me responde extendiendo su mano entre los barrotes de su celda. Le acerco la pizza teniendo cuidado de que no pueda agarrarme; no se me ha pasado por alto que allí no hay guardias para salvar mi vida.

El hombre asalta la caja con fiereza y come como si no hubiera un mañana, parando sólo para tragar y para echarme unos billetes. Luego pone una porción de pizza sobre otra y me las entrega.

-Dáselas al perro de allá –me indica.

-Los perros no deben comer ajo –digo sin pensar. ¿Por qué demonios hay un perro en una celda? ¿Qué clase de lugar es ese?

-Está bien, no es un perro en realidad. ¡Eh, Sirius! Muéstrale tu fea cara –grita a la negra criatura. En un parpadeo, el can se convierte en un hombre engarbado, tan sucio y desprolijo como mi cliente. Intento no pensar mucho en eso y le entrego las porciones de pizza, las cuales recibe sin mirarme a los ojos y murmurando algo ininteligible.

-¿Qué es este lugar? –pregunto sin poder salir de mi asombro.

-Es una prisión –responde mi cliente-, una prisión para magos.

-Vaya magia la de ustedes –exclamo retrocediendo unos pasos del hombre-perro.

-No sabes lo que me costó conseguir este aparatito muggle –dijo mostrándome un celular. Nunca oí la palabra “muggle”, pero supongo que es un insulto, una joya de la jerga carcelaria, así que no pregunto-. Generalmente comemos las ratas que podemos cazar, pero se están reproduciendo poco últimamente. Hay que tener cuidado; si las matamos a todas, nos quedaremos sin comida.

-¿No hay un alcaide a cargo de este lugar? ¿O policías o agentes penitenciarios?

-No, estamos a nuestra suerte.

-Pero… esto no es una condena carcelaria, es una reclusión mortal. Son más esclavos que presidiarios, y la esclavitud es ilegal en Inglaterra desde 1833.

-Sabes mucho para estar al servicio de una pizzería.

-Soy estudiante de trabajo social, reparto pizzas para pagarme la carrera. ¿No tienen familiares allá afuera que protesten por estas medidas? –Dudé-. ¿El gobierno sabe?

-El gobierno nos puso aquí.

-Se armaría un escándalo a nivel internacional si se supiera de este lugar.

-¡Deja de defendernos, somos escoria! –me grita un hombre desde otra celda. La angustia en su voz me hace un nudo en la garganta.

-Esto está mal… –repito mirando a mi cliente. Él me devuelve una mirada cansada.

-Somos magos tenebrosos, chico. Asesinos y criminales de guerra.

-Pero aun asesinos se pueden rehabilitar. Especialmente si fueron asesinos en tiempos de guerra, donde el matar o morir lleva a la gente a traicionar sus propios valores con tal de salvarse o proteger a sus seres queridos.

-No según nuestro ministro. La mayoría aquí tenemos prisión perpetua y es por eso que no les importa si nos rehabilitamos o no.

-¿Pero y las apelaciones? ¿Y la libertad condicional? ¿Reducción de condena…?

-Nada, nada.

-¡Es terrible!

-Y díselo a Sirius –señala al hombre-perro-, él es inocente. Todos aquí lo sabemos.

-¿Qué? ¿Y su abogado no tiene instancias para apelar la condena?

-¿Abogados? ¡Pff! Sobreestimas nuestro sistema legal. Él ni siquiera tuvo un juicio.

-¡¿Qué?! ¡¿Qué clase de juez lo condenó?! Tiene que ser destituido de inmediato y juzgado por crímenes de lesa humanidad.

-No fue un juez, fue el director del Departamento de Seguridad Mágica, que actualmente es nuestro primer ministro.

-¡¿Quién eligió ministro a ese monstruo?! ¿La gente sabe de esto?

-La gente sabe y celebra que estemos encerrados aquí. Somos asesinos, ¿sabes? –repite con una mueca perturbada.

-Sí, ya sé, pero… ¿Es por eso que no hay agentes penitenciarios en este lugar? ¿Para que nadie denuncie las terribles condiciones en las que viven?

-Hay unos seres custodiándonos, dementores se llaman. Ellos se alimentan de felicidad y pueden comerse nuestras almas.

-No vi ninguno de esos –medito. Pensaría que todo no es más que el delirio de un hombre loco, pero no puedo ignorar que algo mágico hay habiendo visto al hombre-perro.

-Los muggles no pueden verlos, pero ahí están, a toda hora, alimentándose de nosotros.

-Pero si esto es parte de un mundo mágico, ¿por qué no poner seres que destilen amor y felicidad? ¿Por qué torturar a almas ya atormentadas por pasados difíciles si se ha demostrado que la empatía y el cariño pueden mover montañas? Tal vez no a los que tengan alguna psicopatía, pero al menos a algunos rehabilitarías.

-Sería agradable –dice blandiendo un trozo de pizza con un gesto pensativo-. Una cárcel donde uno sólo sienta felicidad y alegría. Ciertamente disuadiría a los del otro piso que están planeando fugarse. Por cierto, ¿cómo es que te ves tan bien?

-¿A qué se refiere?

-¡A los dementores! Aunque no los veas deberían haberte afectado. ¿Por qué no te ves miserable? –Esta vez es mi turno de mostrarle a aquel lugar una risotada sombría.

-Señor, estoy en época de exámenes finales. Yo ya no sé lo que es la felicidad.

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Dedicado a la futura trabajadora social Noelia Rueda y a todos los estudiantes a los que les han robado sus almas a través del sistema educativo. Los dioses se apiaden de sus existencias.

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Si les gustó esta entrada, sepan que tengo otro escrito de Harry Potter esperándolos.


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El máximo poeta

¡Hola, lectores! Lo sé, no suelo hablar antes de un escrito sino después, ya que prefiero que hablen por sí mismos, pero hoy quiero explicar qué es lo que vine a compartir. Hace unos días estaba buscando viejos textos que valiera la pena corregir y subir, y encontré el que leerán a continuación.
Lo empecé a cambiar para que reflejara mejor mi estilo actual, pero rápidamente noté que era muy diferente; no podía tachar de corrección a tal transmutación, por lo que decidí hacer seguir a tantos dibujantes que gustan de hacer un “antes y después” de su arte, y compartir ambos escritos, para que se vea mi progreso como escritora.
No digo que el nuevo sea mejor, porque es relativo y todo está sujeto a los gustos de cada uno; sólo digo que el nuevo me refleja un poco mejor. ¡Así que disfruten la lectura!
Y no, no consumo marihuana, por si alguien creyó que a eso me refería con reflejar.

~Ancient Forest

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VIEJO (2012)

-¿Por qué siempre dices todo de forma tan poética?
-No soy yo, es Dios, es el gran poeta.
-¿Qué no era “arquitecto”?
-Por favor, ¿has visto el mundo acaso mientras viajábamos? Las delicadas formas de la naturaleza, con un sentido oculto y a veces un propósito aún más misterioso… diseños absurdos pero reales y belleza fuera de toda lógica… no es un arquitecto, no puede serlo, es un poeta –hizo una pausa-. Probablemente uno borracho –su compañero soltó una carcajada.

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NUEVO

–¿Por qué siempre vas hasta los límites del lenguaje para hacer que todo suene poético? -preguntó él, consternado.
–No soy yo, es Dios; es el gran poeta.
–Creí que las escuelas de arquitectura lo habían reclamado como egresado suyo.
–Por favor, ¿has visto el mundo acaso? Las intrincadas formas del cosmos, los significados ocultos en cada efímera sincronía, las extrañezas que pulsan vida en el fondo del océano y que parecen existir como mero capricho de una mente atormentada… Dios no es un arquitecto, no puede serlo. Sin duda es un poeta… –Se detuvo un instante y, agitando la cuchara, exclamó–: Y puede que sea uno de esos con un particular afecto por la marihuana.