La Catedral de las Sílfides

siéntate a oír las historias del viento


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¡Hijo, Hagrid te va matar!

Tomé los platos, aquellos caros para ocasiones especiales, y les di su lugar en la mesa. Éramos dos, pero, luego de no vernos por tanto tiempo, valía la pena celebrar. Mi madre se sorprendió al salir al comedor y ver mi elección de vajilla, pero la aprobó con un cabeceo convencido.

Y ni bien la delicadeza de los platos fue tapada con la comida casera con la que soñé todo el año, inició la conversación.

-¿Qué ocurrió de divertido en la escuela, Lyosha?

-Hubo… -No. Mencionar que había habido dementores rondando los alrededores daría problemas-. Hubo algunas clases interesantes –improvisé-. En clase de Cuidado de Criaturas Mágicas vimos un hipogrifo.

-¿Qué es eso? –preguntó con curiosa ingenuidad. Ella no había crecido en el mundo mágico, pero siempre se esforzaba mucho en entenderlo para que no me sintiera tan lejano a la magia aquellos meses de verano.

-Es un animal con el cuerpo de un caballo y la cabeza y las garras de un águila.

-¿De un águila?

-Sí, la cabeza y las patas de adelante. Y tiene alas.

-¿Y no son peligrosos?

-No. Bueno… -oiría lo de Malfoy de un modo u otro-, un chico de Slytherin salió herido, pero fue porque se acercó sin cuidado.

-¿Y está bien? ¿Lo lastimó mucho? –preguntó como si acaso fuese hijo suyo.

-No, no fue mucho –sonreí-. Le arañó un poco un brazo apenas; Malfoy es un exagerado. Los de Slytherin odian a Hagrid y quieren perjudicarlo con cualquier tontería.

-¿Cómo tontería? –Golpeó la mesa con la mano abierta-. ¡Un chico salió herido por un… un… ave de rapiña de tamaño industrial! –Me reí-. ¡Estoy hablando en serio, Alexei! ¿Tienes idea de lo que me pasaría a mí si llevo a clase un animal y acaba lastimando a uno de mis alumnos? ¡Y aunque no le hiciera ningún daño me metería en problemas por el sólo hecho de haber perdido el control sobre él!

-Lo sé, lo sé. El padre de Malfoy mandó a sacrificar al animal.

-Oh… ¿lo sacrificaron, entonces?

-No, se escapó. Dicen que se soltó la cadena, seguramente porque jalaba. Son animales muy fuertes.

-¿Cómo es que un animal así es legal de llevar a una escuela?

-Bueno, a Hagrid le gustan mucho los animales peligrosos… ¡pero sabe controlarlos! –me apuré a agregar.

-No lo suficientemente bien si atacó a un alumno.

-Malfoy en serio estaba buscando problemas.

-¿Quién es este Hagrid? Me suena su nombre.

-Es el guardabosque, da clases a partir de tercer año.

-¿El guardabosque? –Alguna idea peligrosa pareció conectarse en su mente-. ¿No es este hombre del que me contaste el año pasado? El que fue expulsado de Hogwarts porque una de sus mascotas mató a una alumna.

-Eh… -Demonios-. Sí, él.

-¡¿Y él es ahora quien enseña sobre criaturas mágicas?! ¡Pero… fue expulsado! ¿Cómo es que está habilitado para dar clases?

-Dumbledore confía en él.

-¿Y el ministerio no tiene reglas, leyes? ¿No debes presentar un título de docente para ser habilitado a trabajar como tal?

-No… sé. Las clases son afuera, no en el castillo, así que tal vez eso lo habilite.

-¡AL CONTRARIO! –Volvió a golpear la mesa-. Sacar a los alumnos del colegio requiere de un permiso por escrito de los padres, sobre todo si se los va a poner en situaciones de riesgo. Además, fuera del colegio, tiene que haber un adulto cada diez niños, ¿y dices que este hombre sin estudios completos ni habilitación real del ministerio les da clases a los tuyos Y a los de Slytherin a la vez?

-Las reglas del mundo mágico son distintas a las de tu mundo, ma –protesté.

-¡Pero los niños salen igualmente lastimados! ¿Cómo hago para poner una queja? Este hombre necesita cesar su enseñanza hasta no obtener la cualificación necesaria, y el director debe recibir una sanción disciplinaria.

-No podrás hacer nada. El ministerio no tiene poder sobre Dumbledore.

-¿El gobierno no tiene poder sobre el director de un colegio secundario?

-Dumbledore es uno de los magos más poderosos que existen.

-Por tener poder uno no debe ser inmune a la justicia. ¡Así es como acabas teniendo corruptos y gente peligrosa! –Algo pareció iluminarse en su mente y me dedicó una expresión de victoria mezclada con rabia-. ¡Así es como acabas con ese-del-que-no-debemos-hablar!

-“El-que-no-debe-ser-nombrado” –la corregí.

-¡ALEXEI! –Volvió a golpear la mesa-. ¡Esto es en serio! Esa escuela es una desgracia esperando ocurrir. Irás a otra.

-¡¿Qué?! ¡No, no quiero cambiarme!

-No voy a esperar a que el director se corrompa… ¡más aún! Claramente no sabe lo que hace si puso a alguien no cualificado en un cargo de tan alto riesgo para el alumnado.

-¡Dumbledore sabe lo que hace! Él tiene un sexto sentido y tal vez hasta un décimo.

-¿Y cómo fue que el año pasado se le pasó que el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras era un absoluto fraude? –preguntó con una sonrisa maliciosa. Lancé mis brazos al aire.

-Tengo que dejar de contarte tanto.

-Llamaré a tu padre. Te irás a vivir con él y estudiarás allá. –Se levantó y agarró el teléfono con un rápido manotazo-. Hay una escuela en Rusia, ¿verdad? Creo recordar que sí.

-Sí, la hay –cedí, derrotado. Tal vez no fuera mala idea; tenía muchos amigos en mi país natal y sabía que Durmstrang era genial. Mi madre se calmó de pronto y me miró entrecerrando los ojos, con un dedo aún presionando el primer número.

-¿Quién es el director…?

-Uh… Karkarov –recordé-. Igor Karkarov. Es un sujeto rudo, pero los chicos dicen que sabe mantener el orden. –Ella bajó lentamente el teléfono, manteniendo esa expresión de desconfianza.

-¿Dónde pido sus antecedentes?

-Te ahorraré la molestia –gruñí deslizándome en la silla-: es un exmortífago.

-¡¿QUÉ?!

-Le dieron libertad condicional tras delatar a algunos de los suyos. –Mi madre soltó un gritito ahogado.

-Eso es todo –golpeó el teléfono-, no irás más a la escuela. Estudiarás magia aquí. Te compraré todos los libros y herramientas que necesites; puedes incluso practicar dentro de la casa. No me importa que explotes unas cuantas cosas si así estás lejos de toda esa corrupción.

-Para los menores de edad es ilegal hacer magia fuera de la escuela… -respondí, aburrido de tanto drama.

-¿Y qué pasará si te atrapan? ¿Te obligarán a dirigir alguna universidad? ¿Te darán el título de médico y un hospital a cargo? ¡Porque oí que si una mascota tuya asesina a una compañera de escuela y te expulsan, te convalidan todas las materias de magisterio! –gritó consternada y salió dando pisotones.

Suspiré.

En serio tenía que aprender a hablar menos.

Hippogriff_plushie


Gracias a todos por compartir conmigo esta nueva entrada sobre Harry Potter. Sí, tengo un problema con Dumbledore y su inmunidad legal, pero ser una tiquismiquis abre puertas a mundos jamás pensados.

Si no conocen mis otros escritos sobre la saga y quieren leerlos, les dejo los enlaces. Entra aquí para leer sobre mi visión sobre Azkaban y aquí para conocer mi opinión sobre el futuro de estos pobres jóvenes magos. Y suscríbanse para recibir noticias de futuros escritos, hay algunos más de Harry Potter por venir, así como cuentos tradicionales de los alas’arr (los que ya están disponibles están aquí y aquí).

~Ancient Forest


*Lyosha es una de las formas diminutivas de Alexei. Además, su apellido (dato que no sirve para nada. pero como lo pensé, lo comparto) es Roshan. La madre es británica, no rusa, y ni idea su nombre… *prioridades*


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Un té con la abrazadora infinita

Hola lectores, hoy les traigo algo diferente. Esta es una entrevista que me hizo Poli Impelli, la escritora tras Abrazo Infinito. Bueno, en realidad es media entrevista, la primera mitad está en su página, por lo que los invito a seguir este enlace para poderla leer, y luego vuelven a terminar de conocer un poco más de mi alma y trabajo.

¡Gracias a todos y feliz lectura!

~Ancient Forest


Volviendo a La Palabra Perfecta… ¿por qué el tema de la muerte?

Quería transmitir esa sensación positiva que yo tengo con respecto a ella para que pudieran entenderme cuando hablo del tema con tanta paz y naturalidad. Ese lugar negro al que voy al meditar se siente como si fuera una fiesta de la que todos se acaban de ir. De pronto se hace ese vacío, ese silencio. Es un espacio de protección, donde no hay nada ni nadie que pueda perturbarte o dañarte.

Cuando meditamos entramos en un estado de paz completo con nuestra mente, es lógico que allí encontremos todo lo que buscamos… ¿Qué te llevó a vos a buscar ese “lugar de protección”?

Yo soy asperger y, desde que logré ese diagnóstico, veo esto desde otra perspectiva. Muchas veces la realidad se torna tan insoportable que necesito huir a algún lado, y que sea hacia un mundo fantástico me parece lo más fácil y sano. Puedo ir y estar en un lugar silencioso, o interactuar con otros seres, con mis personajes. A vece, simplemente necesito llorar o acompañar y sentirme acompañada, y siempre hay alguien ahí para mí en ese mundo mío. Digamos que es como la sala de los menesteres en Harry Potter (risas). Quizás por eso desde chica me iba tanto, porque siempre me gustó más ese mundo mío que la realidad.

¿Cuánto tiempo te llevó escribir La Palabra Perfecta?

Tres meses. Escribirlo y corregirlo. Yo ya sabía qué hacía cada cuervo, sólo tenía que sentarme a escribir y hacer los ajustes necesarios. Lo más difícil del libro fue lo previo: cómo poner todos esos pensamientos y cavilaciones filosóficas de ellos en palabras, en algo que se pudiera compartir y entender. Porque además, siendo sirvientes de la muerte, son muy silenciosos; me costó sacarles la información que necesitaba. Finalmente, decidí que los capítulos que les pertenecían carecerían de diálogo, para representar ese silencio que los envuelve y caracteriza. Son almas muy sumidas en sí mismas. Un poco como yo, tal vez.

¿De dónde vienen los nombres de los cuervos?

Depende del origen de cada uno. Aléxandros es Alejandro Magno, respeté su nombre original; Yehuda es Judas Iscariote, que muy poca gente lo captará porque lo puse en hebreo y no tiene una identidad muy marcada. Mantiene el peso de la muerte de Jesús aunque ya ni siquiera sabe si es culpable o no, así como tampoco está seguro de si estaba casado o no (que sí lo estaba). Se han dicho y escrito tantas cosas de él que se ha perdido un poco a sí mismo y está expiando una culpa que no sabe bien cuál es. Es uno de mis cuervos favoritos por lo profundo y complejo que es.

Kiel originalmente se llamaba Gabriel, porque era una especie de ángel que estaba haciendo un doble papel, pero no quería que se confundiera con el Arcángel Gabriel. Kiel me pareció un nombre apropiado para ese tierno poeta, imposible recordar de dónde salió. Un−Nefer sabía que era el cuervo más viejo y que había vivido en el antiguo Egipto, entonces busqué nombres egipcios y Un−Nefer estaba relacionado a la muerte, a Osiris. Lua es el nombre de una mujer que fue deificada tras sacrificarse por un rey que no la amaba; es parte de la mitología de los dragones de mi mundo.

Para Mikhail quería a alguien joven, que transmitiera vitalidad, y cuando empecé a trabajar con él, en vez de decidir cómo había muerto, le pregunté. Me contó que su muerte se le llegó haciendo una maniobra con una motocicleta mientras estaba borracho, entonces pensé: es actual, es joven, y por mero estereotipo tiene que ser ruso (risas).

Tanto Cross como Disantea tienen nombres provenientes de sus culturas de origen en el mundo que creé para mis libros (Errantia), y Camelot se puso el nombre a sí mismo. Así de misterioso y mágico como es él. Otro de mis grandes favoritos, tal vez el favorito de todos los personajes que he creado hasta el día de hoy.

Hay un truco muy oculto, que será sólo visible para lectores más detallistas (o que lean esta entrevista), y es el siguiente: todos los que han tenido su anterior vida en la Tierra, dicen “la Tierra”. Los que no son de acá, los que vienen de otras dimensiones o de otros mundos, dicen Tierra, sin el artículo (ellos piensan: “si mi mundo es Errantia, éste es Tierra”). Son capítulos breves, es un libro que se puede leer en cualquier orden, así que pensé que sería divertido poner pequeños detalles para que uno nunca deje de encontrar cosas.

Priscilla, ¿te imaginas tu muerte?

Siempre lo pienso pero no sé cómo me iré. Lo único que quisiera es que sea rápido…

El dolor no nos gusta a ninguno, es lo que todos quisiéramos…

(Risas) Claro, si se va a caer el avión, ¡que se caiga rápido! (más risas). Pero siempre bromeo con que voy a vivir 140 años porque de otro modo no me da el tiempo para escribir todo lo que tengo en la cabeza.

Yo siempre digo que si existe la reencarnación, quiero volver en un escritor. Y si hay una tercera, también. ¡No me da el tiempo! En esta vida quiero aprender, tal vez en la próxima pueda producir más, y si hay una tercera por ahí hago algo bueno…

¡Sí! Siempre le digo a mis lectores de prueba que si logran encontrarme en mi próxima encarnación me den todos mis bocetos, borradores, etc., así empiezo temprano.

¿Qué consejo le darías a quien no ha publicado todavía?

Conseguir una base de lectores en internet antes de publicar. Veo muchos escritores que son buenos y quizá no tienen aún el nivel para publicar –según ellos−, entonces no se animan a compartir con la gente. Hay que animarse. Hay gente que gusta de lo que uno escribe, más o menos cantidad de gente, pero siempre habrá alguien que se sentirá identificado, emocionado, y ese seguimiento te irá impulsando a compartir cada vez más y a responder a esa demanda. Responder, estar presente, conectarse con el resto de escritores y gente que nos lee es tan importante como vender un libro. Lo que importa es la obra, lo que sale de nuestro interior y lo que provocamos en quien nos lee.

¿Qué otro libro has publicado, y en qué proyecto estás actualmente?

El otro libro publicado es Revolución Reign: Príncipe. Es el primero de una trilogía, tiene un poco más de 800 páginas y lamentablemente está trabado en España; estoy haciendo lo imposible para que entre al país (Argentina).

¿Con qué editorial lo has publicado?

Con Me gusta escribir, que pertenece al grupo editorial Penguin Random House. Tienen un excelente servicio de distribución, pero en Argentina, por las cuestiones aduaneras que ya conocemos, está muy lento el proceso.

¿A qué género pertenece?

Fantasía medieval, aunque tiene mi toque personal al igual que en todos mis libros: charlas filosóficas, complejidad de emociones y de vivencias. Es mi consultora psicológica interior que siempre está presente aunque no ejerza. En Revolución Reign doy mucho espacio a que los personajes se desarrollen y expresen, incluso yendo contra la costumbre de que en la fantasía medieval los hombres se comportan como si fuese Europa medieval. Sí, la fantasía está basada en el medioevo de dicho continente, pero no entiendo por qué respetamos tan a rajatabla ciertas cosas como que los hombres no lloran, la homosexualidad está prohibida, etc. Yo dejo a mis personajes abrazarse, caminar tomados de las manos y expresar tanta emocionalidad como justifique el momento, sean hombres o mujeres. Es parte de su cultura y, aunque pueda generar juicios en un primer momento, el que sean diferentes es lo que los hace tan reales. Ellos y su mundo tienen una lógica interna constante que refuerza la creencia de que existen. Tal vez en otra dimensión, tal vez en otro universo, pero existen.

De esta saga has publicado el primero. ¿Estás ya abocada al resto de la trilogía?

Sí. Estoy trabajando en el segundo, lentamente. Y hace un par de meses comencé a escribir un primer borrador de otro libro, El asedio interior, que espero sea una novela corta, aunque Revolución Reign empezó como un proyecto corto también.

El libro cuenta la historia de Gaessor, un maestre de una orden, que averigua dónde está viviendo la nueva encarnación de quien fue su hermano años atrás, en una vida llena de conflictos y dificultades. Gaessor siente que su hermano no murió tranquilo, y desea volver a verlo para poder él enfrentar su propia muerte con la tranquilidad de que su hermano siguió adelante.

Al inicio de la historia, el hermano es un joven autista en un mundo en el que el autismo no está siquiera reconocido. La nueva familia que tiene simplemente piensa que es tonto y que vive fuera de la realidad. Gaessor, por todo su trasfondo intelectual, logra reconocer que este joven no es lo que piensan de él. A partir de entonces, desenfoca el hecho de que sea su hermano para seguirlo por simple curiosidad académica.

La historia gira en torno a ellos dos y a otros personajes que se van integrando, pivotando el tema de la aceptación incondicional. Este chico, Siege, es aún muy joven (tiene 17 y la mayoría de edad se alcanza a los 22), pero también fue apartado de la sociedad por la vergüenza de su familia de tener un hijo “defectuoso”; por lo que no tiene una sexualidad definida, no tiene un concepto del mundo definido. Es su descubrimiento del mundo, de sí mismo y de que no está mal ser como es, de que ser autista no lo limita para relacionarse, y que sólo debe aprender a cruzar la mitad del puente y encontrar a aquellos que quieran sortear la otra mitad del camino.

Yo me alegro, porque no todos podemos escribir sobre estos temas…

Todos tenemos algo que contar, algo que decir, de diferentes formas, en diversos géneros; pero los temas son comunes a todos los seres humanos y ahí es donde nos encontramos empatizando al leer. Yo quiero escribir historias que te dejen algo profundo, que te movilicen, entonces en El asedio interior (Siege significa asedio en inglés), Gaessor considera que Siege tiene un don, no una enfermedad; sabe que la vida de su hermano fue muy difícil y que ahora en esta nueva vida está intentando sobrevivir a un mundo que en el pasado lo trató muy mal.

Me encanta, Priscilla, me parece un tema que merece ser validado desde un lugar humano y la visión de Gaessor apunta a la aceptación: “una bendición, no una enfermedad”. Un muy buen proyecto en puerta… ¡Gracias!


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La Palabra Perfecta – Kiel

Hola a todos. Sé que este capítulo ya estaba disponible en la página de mi abrazadora infinita, pero quería agregarlo aquí para que todos lo pudieran disfrutar.

Este es el segundo capítulo de mi libro “La Palabra Perfecta”, que nos revela los pensamientos y cavilaciones de aquellos seres encargados de buscar las almas de los fallecidos. Quien se presenta en esta situación es Kiel, un hombre sereno y de gran corazón que ve a la vida desde su lado más bello.

Además, está disponible también el capítulo de Mikhail. Si lo quieres leer, click aquí.

El libro, en caso de que te atrape, lo puedes comprar haciendo click aquí o, si eres de mi ciudad, Neuquén (Argentina), contáctate directamente conmigo. Si eres de cualquier otra provincia o incluso otro país, puedes pedirlo a la editorial en el link que dejé y te lo enviarán sin ningún problemas.

¡Disfruten la lectura!

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Cuando acepté buscar las almas de personas que fallecieran debido a enfermedades que no se hubieran contagiado, jamás creí que pasaría tanto tiempo entre gente joven. En todos los planos tengo siempre mucho trabajo, todas las razas me exigen mucho, pero los humanos de Tierra sobrepasan el límite.

El hombre al que sigo ahora tiene treinta y nueve años. Está casado y tiene dos hijos, un varón y una nena. Su familia está feliz con él, a pesar de las pocas horas que pasa con ellos. Es una buena persona, cariñosa y de sonrisa fácil, pero lleva tiempo exigiéndose demasiado. Su corazón no aguantará mucho más.

Llevo siguiéndolo varios días pero nadie reparó en mi presencia aún. Su secretaria señaló que se mataría si no se tranquilizaba, pero él no hizo caso. Pronto tendrá vacaciones. Como todos, está convencido que aguantará hasta que tenga tiempo libre.

El Rey teme que nos volvamos locos, pero dudo que entendiera la total dimensión de la locura en la que viven inmersos los que aún viven. Trabajar para poder obtener lo que desean, obtener lo que desean para ser felices, morir antes de completar el ciclo porque su mundo funciona solo mientras a ellos les falte algo, mientras haya algo más por lo que seguir trabajando. Si todos fueran felices, este sistema demencial se caería a pedazos.

Me pregunto si quienes crearon este monstruo son tan devotos a él como quienes lo alimentan.

Mi alma asignada se prepara para salir de su casa una última vez. Mana de su pecho una sombra oscura que ha estado creciendo los últimos días. Su hija lo besa, su hijo se cuelga de su brazo. La sombra pierde fuerza a medida que da un abrazo a cada uno y les dice que los ama. Su esposa es la última. Susurro a su oído para alertarla. La sensación de urgencia logra entrar en su consciencia, pero es demasiado buena para decir nada. No agregará exigencias a su marido pidiéndole que no se vaya. Lo considera egoísmo y él ya mucho hace por la familia. Su hija me percibe pero no me entiende. Mi presencia amable y cruel es demasiado contradictoria para su corta edad. Decide no hablar de mí.

Cruza la puerta y la sombra vuelve a apoderarse de su pecho. No está nada bien. Se sube a su auto y parto con él a su trabajo. El camino es lento y el tráfico abundante, empeorando todo. Comienza a irritarse. Sabe que llega tarde y las llamadas apurándolo no hacen ningún bien a su cuerpo y mente ya alterados.

Veo a su ángel guardián enviando señales: familias pasando un momento juntos, un perro relajándose al sol, una ambulancia que nos obliga a detenernos a un costado del camino; pero el hombre está lejos de entender que debe parar en más de un sentido. El pobre ser de luz repara en mi presencia, sabe que sus intentos son en vano; pero es un ser de fe y no puede escapar a su naturaleza así como una hoja arrojada a un río no puede hacer más que ser llevada por la corriente.

La vida es bella y este humano lo sabe; recuerda lo que es ser joven y libre. Pero las desgracias nunca le ocurren a uno, y los infartos solo son para quienes maltratan su salud y pasan sus días con amargura. Está lejos de entender que, si solo la gente así muriera, su mundo sería muy distinto a lo que es.

Pero distinto no es, y lo que determina la vida y la muerte no es la bondad con la que uno camina por el mundo, sino la bondad con la que uno se trata a sí mismo. Esta inocente alma está convencida de que vivirá mucho solo por ser un buen padre, marido y amigo. Ha olvidado mirar en su interior y cuidar de sí mismo. Ha vivido demasiado preocupado por ser un buen ejemplo para sus niños sin detenerse a disfrutar la vida con ellos tanto como desea hacerlo, tanto como se dice que hará cuando esas vacaciones por fin lo alcancen.

Realmente lo siento por esta vida, pero mantengo la esperanza de que todo sirva de enseñanza para la próxima. Mi corazón se conmueve por el suyo y me entristezco, pero estoy bien. Mientras sea capaz de reconocer mis propias penas, no me veré ahogado en ellas. Mientras conozca mis límites y los respete con gran amor, no enloqueceré como el Rey teme. Nada malo puede ocurrirme mientras recuerde que soy un ser sintiente, mientras no me permita dejar lo que queda de mi vida de lado. Puedo ser un cuervo, pero un cuervo no es todo lo que soy. No soy una gota de agua perdida en un océano titánico; yo tengo el océano y su voluntad dentro de mi pequeña existencia de gota. Moverme acorde a los grandes ciclos no significa que sea arrastrado por ellos. Yo bailo en armonía con la marea y soy la marea.

Me gusta ese pensamiento, recordaré compartirlo con mi alma asignada una vez que se corte el hilo de plata que la une a su cuerpo y pueda llevarla conmigo al otro lado del velo. Recuerdo que tenía un libro donde escribía poesías. Debí haberlo perdido al morir, pero tal vez alguno de mis descendientes lo tenga aún.

No, el papel no puede haber durado tanto, yo morí hace mucho.

Comenzaré a escribir uno nuevo. Siempre hay alguien dispuesto a canalizarme, aún sin saberlo, y tomar nota de lo que digo como si fuesen ideas propias. Mejor aún, tal vez consiga inspirar a ese alguien para que mezcle sus ideas con las mías. Siempre quise compartir un diario de poemas. Sí, eso haré, y agradeceré a mi alma asignada por haberme inspirado en cuanto llegue el momento en el que podamos hablar.

Detiene el auto de golpe y se lleva una mano al pecho. Su tiempo ya está por terminarse. Su expresión me indica que sabe lo que ocurre. Le señalo el teléfono y su consciencia lo percibe. Lo agarra pero no logra marcar. Lo deja caer y exhala una última vez.

Tomo su mano y cuento hasta tres para animarlo a soltarse. El hilo de plata se corta sin mi intervención. Su alma vuelve a ser libre. Ya no hay más horarios que lo aten ni juicios a los que responder.

Me mira y me ve. Le sonrío y le doy la bienvenida a la vida.


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Azkaban te da la bienvenida

Qué extraño, no recordaba que hubiera un puente aquí… ni una isla allá. Pero la dirección es la correcta, así que cruzo sin pensar mucho y me adentro en el terreno rocoso. Un torreón simple y añejo es el único edificio, agregando una pincelada de lobreguez al paisaje ya macabro. ¿Quién había diseñado aquel lugar? Era una desgracia arquitectónica. Seguramente por eso no lo hubiera visto antes; mi cerebro habría hecho un esfuerzo faraónico para ignorar aquel monstruo gris que se recortaba contra el paisaje.

Reviso mi lista de entregas y ésta me confirma que allí debo ir. Azkaban, tercer piso, celda 5 2/3, junto a la escalera. En el borde de la hoja alguien escribió “bwahaha”, lo cual me había hecho gracia en un primer momento, pero ya no. Representaba demasiado bien el espíritu de aquel lugar. Tal vez incluso fuese el nombre del puente. No me habría sorprendido.

Entro al lugar y me encuentro que, afirmativamente, es una prisión. Parece abandonada a simple vista, pero no tardo en ver celdas ocupadas. Algunas risas delirantes quiebran el silencio y me replanteo mis elecciones de vida. Más vale que saque una buena propina de esto.

La celda 5 2/3 tiene a un hombre muy descuidado en ella. Parece que no se ha bañado en meses. Su cabello es un asco y me esfuerzo por no mirarle las manos porque sé que comerá con ellas.

-¿Una pizza napolitana con ajo como para matar un vampiro? –pregunto leyendo mi lista de entregas con el mono-tono más profesional que puedo esgrimir.

-Sí, sí, aquí –me responde extendiendo su mano entre los barrotes de su celda. Le acerco la pizza teniendo cuidado de que no pueda agarrarme; no se me ha pasado por alto que allí no hay guardias para salvar mi vida.

El hombre asalta la caja con fiereza y come como si no hubiera un mañana, parando sólo para tragar y para echarme unos billetes. Luego pone una porción de pizza sobre otra y me las entrega.

-Dáselas al perro de allá –me indica.

-Los perros no deben comer ajo –digo sin pensar. ¿Por qué demonios hay un perro en una celda? ¿Qué clase de lugar es ese?

-Está bien, no es un perro en realidad. ¡Eh, Sirius! Muéstrale tu fea cara –grita a la negra criatura. En un parpadeo, el can se convierte en un hombre engarbado, tan sucio y desprolijo como mi cliente. Intento no pensar mucho en eso y le entrego las porciones de pizza, las cuales recibe sin mirarme a los ojos y murmurando algo ininteligible.

-¿Qué es este lugar? –pregunto sin poder salir de mi asombro.

-Es una prisión –responde mi cliente-, una prisión para magos.

-Vaya magia la de ustedes –exclamo retrocediendo unos pasos del hombre-perro.

-No sabes lo que me costó conseguir este aparatito muggle –dijo mostrándome un celular. Nunca oí la palabra “muggle”, pero supongo que es un insulto, una joya de la jerga carcelaria, así que no pregunto-. Generalmente comemos las ratas que podemos cazar, pero se están reproduciendo poco últimamente. Hay que tener cuidado; si las matamos a todas, nos quedaremos sin comida.

-¿No hay un alcaide a cargo de este lugar? ¿O policías o agentes penitenciarios?

-No, estamos a nuestra suerte.

-Pero… esto no es una condena carcelaria, es una reclusión mortal. Son más esclavos que presidiarios, y la esclavitud es ilegal en Inglaterra desde 1833.

-Sabes mucho para estar al servicio de una pizzería.

-Soy estudiante de trabajo social, reparto pizzas para pagarme la carrera. ¿No tienen familiares allá afuera que protesten por estas medidas? –Dudé-. ¿El gobierno sabe?

-El gobierno nos puso aquí.

-Se armaría un escándalo a nivel internacional si se supiera de este lugar.

-¡Deja de defendernos, somos escoria! –me grita un hombre desde otra celda. La angustia en su voz me hace un nudo en la garganta.

-Esto está mal… –repito mirando a mi cliente. Él me devuelve una mirada cansada.

-Somos magos tenebrosos, chico. Asesinos y criminales de guerra.

-Pero aun asesinos se pueden rehabilitar. Especialmente si fueron asesinos en tiempos de guerra, donde el matar o morir lleva a la gente a traicionar sus propios valores con tal de salvarse o proteger a sus seres queridos.

-No según nuestro ministro. La mayoría aquí tenemos prisión perpetua y es por eso que no les importa si nos rehabilitamos o no.

-¿Pero y las apelaciones? ¿Y la libertad condicional? ¿Reducción de condena…?

-Nada, nada.

-¡Es terrible!

-Y díselo a Sirius –señala al hombre-perro-, él es inocente. Todos aquí lo sabemos.

-¿Qué? ¿Y su abogado no tiene instancias para apelar la condena?

-¿Abogados? ¡Pff! Sobreestimas nuestro sistema legal. Él ni siquiera tuvo un juicio.

-¡¿Qué?! ¡¿Qué clase de juez lo condenó?! Tiene que ser destituido de inmediato y juzgado por crímenes de lesa humanidad.

-No fue un juez, fue el director del Departamento de Seguridad Mágica, que actualmente es nuestro primer ministro.

-¡¿Quién eligió ministro a ese monstruo?! ¿La gente sabe de esto?

-La gente sabe y celebra que estemos encerrados aquí. Somos asesinos, ¿sabes? –repite con una mueca perturbada.

-Sí, ya sé, pero… ¿Es por eso que no hay agentes penitenciarios en este lugar? ¿Para que nadie denuncie las terribles condiciones en las que viven?

-Hay unos seres custodiándonos, dementores se llaman. Ellos se alimentan de felicidad y pueden comerse nuestras almas.

-No vi ninguno de esos –medito. Pensaría que todo no es más que el delirio de un hombre loco, pero no puedo ignorar que algo mágico hay habiendo visto al hombre-perro.

-Los muggles no pueden verlos, pero ahí están, a toda hora, alimentándose de nosotros.

-Pero si esto es parte de un mundo mágico, ¿por qué no poner seres que destilen amor y felicidad? ¿Por qué torturar a almas ya atormentadas por pasados difíciles si se ha demostrado que la empatía y el cariño pueden mover montañas? Tal vez no a los que tengan alguna psicopatía, pero al menos a algunos rehabilitarías.

-Sería agradable –dice blandiendo un trozo de pizza con un gesto pensativo-. Una cárcel donde uno sólo sienta felicidad y alegría. Ciertamente disuadiría a los del otro piso que están planeando fugarse. Por cierto, ¿cómo es que te ves tan bien?

-¿A qué se refiere?

-¡A los dementores! Aunque no los veas deberían haberte afectado. ¿Por qué no te ves miserable? –Esta vez es mi turno de mostrarle a aquel lugar una risotada sombría.

-Señor, estoy en época de exámenes finales. Yo ya no sé lo que es la felicidad.

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Dedicado a la futura trabajadora social Noelia Rueda y a todos los estudiantes a los que les han robado sus almas a través del sistema educativo. Los dioses se apiaden de sus existencias.

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Si les gustó esta entrada, sepan que tengo otro escrito de Harry Potter esperándolos.


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El máximo poeta

¡Hola, lectores! Lo sé, no suelo hablar antes de un escrito sino después, ya que prefiero que hablen por sí mismos, pero hoy quiero explicar qué es lo que vine a compartir. Hace unos días estaba buscando viejos textos que valiera la pena corregir y subir, y encontré el que leerán a continuación.
Lo empecé a cambiar para que reflejara mejor mi estilo actual, pero rápidamente noté que era muy diferente; no podía tachar de corrección a tal transmutación, por lo que decidí hacer seguir a tantos dibujantes que gustan de hacer un “antes y después” de su arte, y compartir ambos escritos, para que se vea mi progreso como escritora.
No digo que el nuevo sea mejor, porque es relativo y todo está sujeto a los gustos de cada uno; sólo digo que el nuevo me refleja un poco mejor. ¡Así que disfruten la lectura!
Y no, no consumo marihuana, por si alguien creyó que a eso me refería con reflejar.

~Ancient Forest

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VIEJO (2012)

-¿Por qué siempre dices todo de forma tan poética?
-No soy yo, es Dios, es el gran poeta.
-¿Qué no era “arquitecto”?
-Por favor, ¿has visto el mundo acaso mientras viajábamos? Las delicadas formas de la naturaleza, con un sentido oculto y a veces un propósito aún más misterioso… diseños absurdos pero reales y belleza fuera de toda lógica… no es un arquitecto, no puede serlo, es un poeta –hizo una pausa-. Probablemente uno borracho –su compañero soltó una carcajada.

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NUEVO

–¿Por qué siempre vas hasta los límites del lenguaje para hacer que todo suene poético? -preguntó él, consternado.
–No soy yo, es Dios; es el gran poeta.
–Creí que las escuelas de arquitectura lo habían reclamado como egresado suyo.
–Por favor, ¿has visto el mundo acaso? Las intrincadas formas del cosmos, los significados ocultos en cada efímera sincronía, las extrañezas que pulsan vida en el fondo del océano y que parecen existir como mero capricho de una mente atormentada… Dios no es un arquitecto, no puede serlo. Sin duda es un poeta… –Se detuvo un instante y, agitando la cuchara, exclamó–: Y puede que sea uno de esos con un particular afecto por la marihuana.


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Harry Potter arruinó mi vida

Nerviosa, golpeteé la silla con la punta de los dedos y respiré profundamente. Ser auror había sido el sueño de mi vida desde niña y sabía que sería buena en ello, aunque hubiera tardado en animarme a tomar la decisión. Los últimos eventos del mundo mágico me habían inspirado.

Varias personas pasaron antes que yo y salieron en silencio poco tiempo después. No había celebraciones ni expresiones de alivio, por lo que supuse que el entrevistador debía ser difícil.

Cuando finalmente fue mi turno, acomodé mi túnica, enderecé mi postura y entré con mi mejor sonrisa. Un hombre de mirada severa y mandíbula cuadrada me saludó con un cabeceo.

-Siéntese, por favor. Emmeline Abbott, ¿correcto? Soy Evan Silverwick, conduciré su entrevista hoy.

-Un gusto conocerlo, señor Silverwick.

-Cuénteme por qué desea ser auror.

-En mi país, Inglaterra, hubieron muchas instancias de gran peligro social y la impotencia una y otra vez ocupó un gran lugar en mi vida. Probé diferentes carreras, pero nunca se fue de mi mente que el proteger al más débil era mi destino.

-¿Por qué no se quedó a servir en Inglaterra?

-Había demasiados aplicantes; no necesitaban más aurores.

-Comprendo. –Quitó su atención de mí y la puso en mi currículo. Aproveché a rearmar mi postura y acomodar cualquier cabello fuera de lugar que pudiera hacerme ver rebelde o poco aplicada-. Veo que tuvo excelentes notas durante su cursada. ¿Ravenclaw?

-Sí, señor.

-Excelente, hemos tenido buena experiencia con los de su casa.

-Creí que los Gryffindor sobresaldrían en este trabajo.

-Para nada. Dejamos de contratarlos porque saltaban a la acción sin pensar dos veces en las consecuencias. Demasiado alocados, ¿sabe? Mucho papeleo y borrado de memorias a los muggles… –Pasó una hoja y la confusión se adueñó de su expresión-. ¿Dónde están sus notas de los ÉXTASIS?

-No pude tomar los exámenes.

-¿Por qué exactamente?

-A fin de mi séptimo año un alumno de segundo mató una serpiente en un baño y el director canceló todos los exámenes para celebrar.

-¿Disculpa? –exclamó perplejo. Me encogí de hombros-. Bueno… He oído que el director es algo extravagante. Necesitaría que me traiga una nota suya verificando lo que me dice y…

-Oh, no, fue asesinado –expliqué servicialmente. El señor Silverwick frunció el ceño pero torció una mueca que me indicó que deseaba no preguntar.

-Entonces… necesitaría una nota de quien sucediera a este hombre…

-Tampoco será posible, él fue quien asesinó al director anterior y…

-Está en Azkaban ahora.

-No, lo mataron también. –Silverwick me miró con expresión turbada.

-Tráigame una nota firmada y sellada por quien sea que haya sucedido a ese hombre, o a quien sucediera a ése en caso de que también lo mataran. Haré entonces una petición para que abran una instancia extraordinaria para que tome los ÉXTASIS.

-¿Me los tomarán en el colegio?

-¿Por qué? ¿Hay algún problema con el colegio?

-Es que el edificio entró en reparaciones luego de que un grupo de psicópatas y fugitivos de la ley le declararan la guerra a unos adolescentes. –Un denso silencio se alargó entre nosotros.

-¿Y… cree que las reparaciones tomen mucho tiempo?

-Sí, el presupuesto bajó mucho luego de que GreenSpell demandara al colegio tras enterarse que un par de alumnos tiraron hombres lobo por un acantilado o algo así. ¿Sabía que son una especie protegida? –Silverwick negó con la cabeza-. La actual directora tampoco sabía, por eso autorizó que pusieran los explosivos en…

-Agradezco su tiempo, señorita Abbott, la estaremos enviando una lechuza en los próximos días.

-No lo harán, ¿verdad?

-No, y por favor dé aviso a sus compañeros de Hogwarts que deben quedarse de su lado de la frontera o habrá represalias.

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Llevo tiempo sin reírme tanto mientras escribo. La idea de “los alumnos de séptimo perdieron los ÉXTASIS cuando Dumbledore canceló las clases” no es mía, la leí varias veces por ahí, pero no había encontrado a nadie que hubiera escrito algo con base en ella, así que decidí que lo haría yo. Hablamos mucho (dos horas) con un alumno de mi taller de escritura sobre la lógica del mundo mágico, así que pueden esperar que los escritos sobre Harry Potter continúen. ¡Toquen el botón de “seguir” para no perderse ninguno!

Decidí que la historia no ocurriría en Inglaterra porque sería absurdo que alguien del ministerio ignore lo que pasó en Hogwarts, pero no necesité irme muy lejos ya que, siendo que Voldemort nunca logró hacerse con el poder, los otros países podrían no haberse enterado o no tener su nombre tan presente. Si esta explicación no les satisface, les dejo otra, mucho más mágica: el buen Silverwick vive, literalmente, en un tupper.

Si les gusta mi arte, por favor consideren apoyarme en mi patreon. Toda contribución, por más pequeña que sea, es un enorme salto en mi carrera como escritora.

¡Ravenclaw rules!

Si les gustó esta entrada, sepan que tengo otro escrito de Harry Potter esperándolos.

~Ancient Forest


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Cuando somos

Alzo los ojos al cielo y te veo, luna, pero te he visto hace apenas un instante en otro lugar del firmamento. Me giro y encuentro a esa otra como tú. Y una más. Y una más. Las empiezo a contar: tres, cuatro… diez, once… veinte, veintiuno, veintidós… El cosmos está plagado de réplicas de tu belleza y de ese mágico fulgor musical que da sentido a la noche y sus estrellas.

La realidad me maravilla y grito a los presentes para que no se vayan de ella, que no desvíen su atención un solo segundo; porque la eternidad bien gastada estaría en mirarte a ti y a tus hermanas hasta que el tiempo deje de fluir y no haya más hálitos que suspirar.

Aparece entonces una magia que me habla y me asegura que no estás allí. Elijo no creerle porque te veo, y viéndote, te hago real. Pero a pesar de la resistencia, cae a mi mente esa realización súbita: no, no estás allí. Estoy soñando, lejos de mi cuerpo y en lo profundo de un mundo bendito por la presencia de tantas como tú.

Pero si no estás realmente ahí, ¿estoy realmente aquí? Yo confirmo tu realidad con mi mirada. Dicen que si pienso, existo, pero es cuando nos vemos que soy. Porque somos en relación y un alma solitaria no puede gritar tan fuerte como para que un universo vacío la perciba.

Si no estás ahí para que te dé existencia, si no puedo ver el fuego de mi alma reflejándose en tu luz tenue, ¿cómo saber quién es la que no existe de nosotras dos?

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Artista: JustV23

 


Dedicado a Sebastian Laria.


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