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Cómo hacer de tu manuscrito un libro – 3.5: Lectores beta

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Siempre que termino una entrada de “Del manuscrito al libro” me digo que escribiré todas las que faltan al hilo, para irlas subiendo sin preocuparme por tener que encontrar tiempo para trabajar…

Saludos lectores y bienvenidos otra vez. Lo de arriba fue un lamento o un himno, una oda a mi inconstancia si se quiere. Honestamente, he estado trabajando en muchas otras cosas y no me había podido sentar hasta ahora a pensar en este curso. No se preocupen que no lo abandonaré.

Esta parte es una inesperada: mientras escribía la tercera entrada de este curso, noté que el tema de los lectores de prueba podía ser ampliado enormemente para facilitarles el trabajo con ellos (y a ellos el trabajar con ustedes). No quería que dicha entrada se extendiera hasta el infinito, así que decidí hacer un apéndice, ¡y éste es!

Si llegaste a esta entrada sin haber pasado por las anteriores, te recomiendo volver atrás para no perder detalle. En la parte superior del blog, en la categoría “utilidades para escritores” verás enlaces a todas las clases que ya están disponibles.

Los lectores de prueba o lectores beta (o sólo betas) son aquellas personas que leerán tu trabajo antes que nadie y quienes te ayudarán con sus opiniones a saber si vas por el camino correcto o tu libro los está matando del aburrimiento.

Estas personas pueden ser amigos, familiares, colegas, profesores o cualquier ser pensante, terrestre o extraterrestre, con el que tengas contacto y quiera darte una mano (si es escritor, editor o asesor literario, grita “eureka!”). Considera que el trabajo es compartido, por lo que no elijas a una persona por compromiso. Tu manuscrito es tu creación cuando está aún en pañales y, como padres sobreprotectores que usualmente somos, no se lo deja en manos de cualquiera.

Tómate tu tiempo para elegir a tus lectores de prueba. Busca gente que le guste el género que escribes pero no te limites a ellos si tienes la bendición de encontrar a alguien dispuesto a salir de su zona de confort. Si no estás seguro de quién de tus conocidos hará un buen trabajo, dale algunos capítulos o textos tuyos para leer y debatir. Cada persona te corregirá de un modo distinto según su personalidad y puntos fuertes. Algunos se fijarán más en la gramática, otros más en las descripciones, otros más en que el hermano de protagonista que fabrica drogas no le erre a los compuestos químicos para que la historia no pierda realismo.

Si llega a ocurrir que a medio camino un beta dejó de serte útil, por el motivo que sea, no dudes en terminar esa relación laboral. Agradécele por su servicio prestado (que casi seguro fue gratuito) y dile que decidirás no utilizarlo como beta. En mi experiencia, no suelen pedir explicaciones y no recomiendo darlas tampoco, porque entrar en detalles de qué hizo mal el otro es un rezo para que la amistad caduque.

Recuerde que tener un lector de prueba significa que tu obra será criticada. No lo debes tomar como una ofensa personal sino como una oportunidad para crecer. Algunas cosas o formas pueden enojar, pero intenta no crearte un prontuario criminal por algo así. Asumir los propios errores es la mejor forma de saber que no los cometeremos más. ¡Ánimo!

 

Continuemos: para hacer uso de estas personas trabajadoras hay varias opciones. Veremos tres de ellas y luego pasaremos a cómo trabajar con los betas.

La primera opción es darle tu libro a leer a tus lectores de prueba una vez lo tienes terminado. La ventaja de esto es… Honestamente me cuesta encontrarla. Supongo que la ventaja es que tienes más paz y tiempo para trabajar. Si eres constante, tal vez te sirva. El hecho de que la experiencia sea enteramente tuya puede ser un gran punto también.

La desventaja para mí es demasiado grande como para querer usar este método: si en al menos una parte de la trama perdiste la atención o el amor del lector, nadie va a estar ahí para hacértelo notar. No importa qué tan crítico y detallista sea uno, siempre habrán errores que no se verán fácilmente e inconsistencias que, para alguien que sabe en detalle todo lo referente al libro como ocurre con nosotros los autores, parecen no existir.

 

La segunda opción de la que hablaré es el extremo opuesto y la que actualmente yo uso: tener betas que lean cada capítulo a medida que lo terminas. La ventaja de esto es que ellos tendrán el ojo en el detalle, sus correcciones se basarán en frases o cosas puntuales que pasan en el capítulo y eso te permitirá saber si hay algo que cambiar en el cronograma que habías armado.

Una experiencia personal muy interesante fue cuando llegué al momento en el que un personaje abandonaría el libro. Tras ver eso, uno de mis betas me preguntó si acaso tal otro personaje no estaba enamorado de este que saldría. Yo no me había dado cuenta que había surgido cierta química entre ellos y esa realización abrió las puertas a muchas posibilidades.

Las desventajas de este sistema son las siguientes: para tus betas está el hecho de que podrían verse en la necesidad de leerse el libro completo más de una vez, ya sea porque lo primero era un borrador apenas y ahora estás cambiando muchas cosas de la trama que justifican una segunda lectura; o porque entre tiempos de descanso y pausas por motivos superiores, los has hecho olvidar qué leyeron hasta ese momento.

Además, como muchos dicen, un libro se lee por primera vez sólo una vez, por lo que lecturas reiteradas podrían quitarles un poco de perspectiva. La forma de solucionar esto es tener lectores de prueba para las distintas etapas, con algunos acompañándote desde el primer borrador y otros leyendo sólo la versión final.

Para ti, las desventajas de este sistema son principalmente dos: la primera es que hay ciertas críticas que podrían ser muy duras y dificultarte el desear continuar. Ya sea que tu beta sea muy crítico o tenga poco tacto, no será raro que alguna vez alguien te diga algo que te haga replantearte si tu libro no es una basura que merezca ser olvidada bajo la cama, entre las pelusas y los juguetes del gato. Esto, si por cuestiones divinas ocurre a la vez que un bloqueo artístico o un momento de baja autoestima, puede ser terriblemente destructivo.

La segunda desventaja es el agotamiento. Algunos betas entusiastas correrán a tus brazos a contarte qué les pareció el capítulo que acaban de leer; estarán ansiosos por analizar todo en detalle y pensar en voz alta qué va a ocurrir después; pero otros no serán tan diligentes.

Ya sea porque están ocupados con sus vidas o con papar moscas, muchos pueden olvidar datos o no desear profundizar en el tema. Tal vez no se ponen en contacto por días o postergaron tanto el sentarse a leer que, cuando subes el capítulo siguiente, aún no han leído el previo. Puede llegar a ser muy frustrante y significar un enorme gasto de energía y paciencia.

Nota: Está bien ponerles un límite de tiempo para la lectura y corrección (siendo realistas, nadie lee mil páginas en un fin de semana) aunque eso te asegura que no choques un día con un eventual procrastinador.

Nota 2: Por favor nunca maltraten a esta gente porque su trabajo es complejo y, en la mayoría de los casos, lo hacen ad honorem. Como dije antes, enojarse y frustrarse sí está permitido, lo mismo que dar de baja a un beta por no gustar su forma de trabajar o no haber química (del mismo modo que están ellos libres de irse), pero siempre agradezcan su servicio prestado (aunque no les haya servido para nada) y salgan con la frente en alto.

 

La tercera opción que tienen para trabajar con sus betas es un punto medio entre las otras dos: terminar de escribir el primer borrador del libro y entonces darlo a leer para hacer las correcciones pertinentes.

La desventaja de esto es que, si llegan a tener una situación como la de mi personaje enamorado que no noté, esas correcciones posteriores podrían desbarajustar todo el libro. Hay puntos en la trama que pueden ser realmente importantes y causar un quiebre que los obligue a tirar medio manuscrito al tacho. Hay pocas cosas que se me ocurran más irritantes que sentir que vuelves a empezar luego de tener el libro prácticamente terminado.

La ventaja es que les permite ser dueños de sus historias y su tiempo, salvarse de gran parte de las críticas más duras, ahorrarles a los betas el tener que esperar por cada capítulo con el riesgo de olvidarse algo importante y varias cosas más. Esto es enteramente cuestión de lo que cada uno prefiera y considere mejor. Para mí, por cómo trabajo, el riesgo no compensa las ganancias.

 

Espero hayan notado que la opción de no usar lectores de prueba no está siquiera en consideración. Como escritores podemos tener el modo lector y escritor, pero nunca reemplazaremos la visión de una persona externa, especialmente si consideramos que hay tantos puntos de vista como seres en la Tierra.

 

Y llegamos así a la última parte de esta entrada. ¿Vieron? Les dije que valía la pena un apéndice, había mucho por decir. Vayamos ahora a cómo trabajar con los lectores de prueba.

Como en todo, hay varias formas, describiré las que he probado y si ustedes tienen experiencias con otras (o distintas experiencias con las mismas), pueden dejarlas en los comentarios, me encantará leerlas.

Lo primero y principal es una regla que he visto a otros escritores usar y recomiendo a muerte: dos personas tienen que coincidir para que un cambio en el libro sea hecho (una de esas personas puede ser el escritor mismo). Si un beta me dice algo con lo que no estoy de acuerdo, lo dejo anotado y espero a ver si otro dice lo mismo. Si no, pregunto qué les parece esa corrección que me hicieron. Si dos betas coinciden o la corrección me pareció sensata desde un comienzo, el cambio es efectuado.

Para “La Palabra Perfecta” usé el método de darles el libro a los betas una vez lo hube terminado, porque al ser capítulos inconexos, además de breves, lo que me dijeran no haría tanto caos. Al menos dos personas me indicaron que el prólogo era confuso, por lo que inmediatamente me senté a reescribirlo.

A los lectores de prueba originalmente les di una serie de preguntas para que respondieran (que no todos siguieron porque rebeldes los hay en todos lados). En general las joyas están en las cosas más simples: personaje favorito, personaje más odiado, momento favorito, momento que te haya conmovido, qué creen que ocurrirá después, etc. Claro, siempre hay que pedir que justifiquen y que se explayen tanto como puedan (si se puede charlar, mejor aún). Un “justifica tu respuesta” es la diferencia entre saber cuál de tus personajes tiene más fans y cuál es el más atrapante, interesante, mejor hecho, etc.

Aunque crean saber la respuesta, siempre pregunten. Nunca den nada por sentado, aunque sea terriblemente obvio. Cuando el beta se sienta a filosofar sobre por qué le gusta o aborrece algo de la historia, acomódense en sus sillas y tomen nota.

Para la saga “Revolución Reign” me gusta consultar a mis betas de forma constante. Una historia tan larga y compleja necesita constantemente de un par de cerebros analizando en detalle qué ocurre y qué va a ocurrir.

La forma en la que trabajo con mis betas en este caso es, idealmente, estando del otro lado del Skype mientras leen. Para mí significa mucho escucharlos reír o tomar aire en sorpresa, porque sé que causé el efecto deseado. En caso de que eso no se pueda, un chat funciona igual de bien, porque les permite escribirme a medida que van reaccionando a la historia. En caso de que no coincidan los horarios, pueden dejarme los mensajes y los leeré cuando me conecte.

Pero no me quedo con las reacciones solamente, esa es la primera parte. La segunda es aquella en la que hablamos de todo lo que ocurrió en el capítulo. Puede que vayamos parte por parte o simplemente me cuenten en orden de relevancia qué les pareció lo que leyeron. Usualmente pregunto qué opinan de tal personaje, qué les pareció tal situación, qué imaginan que pueda llegar a suceder con ese dato revelado a último momento y qué esperan ver o sienten que falta. Como dije antes, aliento a que se explayen tanto como sea posible, a veces llegando a debatir por largo tiempo sobre un solo tema.

 

Una última aclaratoria antes de acabar: antes dije que se necesitaban dos personas estando de acuerdo para hacer una corrección, pero esto no aplica para “no entendí”. Si su lector de prueba indica que una parte lo confundió o lisa y llanamente no la entendió, requiere sí o sí una lectura crítica por su parte y un poco de ajuste. No hace falta cambiar la situación en sí, sólo no dejen que ese porcentaje de futuros lectores al que ese beta representa se pierda de entender qué acaba de pasar en la historia.

 

Y con eso dicho, creo que hemos cubierto todo. Espero les haya resultado útil la entrada y estén tan deseosos de continuar como yo. A partir de ahora entraremos en la parte de publicación y publicidad, así que no se alejen mucho porque se pondrá interesante.

 

Curiosamente entre que escribí y corregí esta entrada me encontré con un par de páginas que hablaban del tema. Les dejo los enlaces por si quieren seguir leyendo, ya hemos visto que tener múltiples puntos de vista es muy sano.

En este enlace les darán varios puntos importantes del tema y les ayudarán a encontrar betas a través de internet. ¡Muy útil!

http://www.techleo.es/beta-readers-informes-de-lectura-y-editores/

En esta otra página encontrarán mucha más información de los lectores de prueba (o lectores cero, como los llama la autora). Gabriella Campbell es, a mi criterio al menos, una maestra en todo lo referente a la escritura, por lo que recomiendo seguir su blog (¡sin abandonar el mío, eh!).

http://www.gabriellaliteraria.com/lectores-cero/

 

Cualquier duda, comentario o pregunta es más que bienvenida en la sección de comentarios.

Cariños a todos y nos estamos leyendo pronto.

~Ancient Forest

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2 thoughts on “Cómo hacer de tu manuscrito un libro – 3.5: Lectores beta

  1. Como siempre, más que útil este curso.
    Mi experiencia con lectores cero (beta) es limitada, ya que sólo he tenido algunos para publicar cuentos y alguna que otra entrada en mi web, o con otros escritores con quienes estamos armando una antología. Aún no comienzo a mostrar los capítulos de mi novela, pero tengo elegidos a mis escritores beta. Es algo que no tuve en cuenta desde el inicio, y que luego al leer a Gabriella y otros tantos tomé consciencia de la gran importancia que tienen (no es que no lo supiera, sino que no los elegí cuando comencé con el primer borrador). Creo que también te pregunté a vos en su momento. Toda experiencia ajena sirve de mucho. Comparto en mis redes tus consejos. ¡Muchas gracias!

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  2. Excelente información.
    Gabriel la todo un mundo para aprender. No tan fácil de seguir en el blog.
    Los lectores beta, tremenda ayuda.

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