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Cómo hacer de tu manuscrito un libro – 6: Presentación y venta

Bienvenidos, al fin, a la última parte de “Cómo hacer de tu manuscrito un libro”. Después de cinco clases, ya tenemos nuestro libro editado, física o digitalmente, por lo que la única pregunta que nos queda responder es “¿y ahora qué hago con este hijo que me tomó meses/años parir?”.

Bueno, primer paso:

Inventa una firma (en caso de que no tengas una interesante ya)

¿Te parece inútil este consejo porque no eres famoso ni piensas ir a eventos?  Subestimas a tus amistades. Ya sea por capricho o para venderlo por millones tras tu muerte, insistirán que lo firmes hasta que lo hagas o los quites de tu vida y bloquees de todas las redes sociales en existencia. Así que, a no ser que estés planeando irte a vivir a un templo en el Tíbet, toma un lápiz y ¡practica, practica, practica!

Y ten presente que es posible firmar PDFs también, si digitalizas tu firma. No es difícil de hacer y hay guías a montones, por si no te gusta o no te resulta útil la que comparto. Luego es solo cuestión de añadirla a tu archivo en el lugar indicado. No recomiendo que la pongas en el archivo que subas a Amazon o esa página elegida; si todas las copias digitales existentes están firmadas, será lo mismo que no lo estén. Guarda esto para Patreon, tu lista de correo o aquellos a los que quieras mimar. Sí, no es un gesto digno de las olimpíadas, pero es un detalle que puede expresar mucho si es usado correctamente.

Entonces, libros en mano, firma ensayada, ¿ahora qué?

Un toque personal

Una recomendación de mi parte: quédate con al menos dos ejemplares de tu propio libro. No seas como aquella banda que tuvo que piratear su propio disco porque vendieron todas las copias sin darse cuenta (no, no recuerdo quiénes eran, lo siento).

Y un consejo de Malala Yousafzai (en realidad no fue un consejo, pero amé la idea cuando la vi hacerlo): firma uno de tus ejemplares y dedícatelo a ti mismo. Que sean las palabras que necesites cuando pierdan motivación o las piedras de la vida te hagan tropezar hasta romperte las rodillas. No hay nada como recibir aliento de uno mismo. Después de todo, ¿quién nos conoce mejor?

Distribución

Si tenemos editorial, ellos muy probablemente nos ayuden a llevar nuestros libros a las librerías, pero el porcentaje que nos corresponderá es pequeño. Si pagamos por el servicio, ganaremos el 50% del precio de venta al público; si nos compraron los derechos, estará entre el 17 y 25%.

Pero si llevamos nuestros libros nosotros mismos, tendremos el 70-75%. No hay dueño de librería con el que me haya encontrado que no quiera darle una mano a un escritor de la zona, especialmente uno que tiene una sonrisa, una palabra amable y mucha pasión por su trabajo. Bueno, no; sí encontré una vez un lugar que se rió de mí cuando dije qué porcentaje me correspondía y prácticamente escondió mis libros debajo de una pila después de aceptar (a pesar de que para entonces ya me había arrepentido de pedirlo).

Fue un golpe bajo, sin duda, pero aprendí mucho de la experiencia. Nunca dejes que una librería te pisotee ni te menosprecie; tu trabajo vale y debes hacerlo valer. Así como tuve este desagradable encuentro, también tuve un poster pegado en la puerta de una librería por un mes como publicidad a pedido del dueño, sin costo alguno para mí. Hay gente ahí afuera que quiere verlte triunfar, búscalos y trátalos como a un aliado en la guerra.

Luego de eso es importante avisar a nuestros amigos y seres queridos en qué librerías pueden conseguir nuestro libro si lo buscan o quieren recomendarlo a alguien, pero no pierdas la oportunidad de venderlo tu mismo (si es que decides hacerlo en vez de regalarlo) para obtener así ganancia sobre el 100% del precio final. Puedes también agregar un marcador de páginas personalizado con la dirección de tu página web para quienes se queden a cruzar algunas palabras contigo. Otra vez, no es algo para una medalla de oro, pero es un gesto que hará mucho más personal la lectura de nuestro libro.

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Ten presente que no necesitas pagar a un diseñador para esto ni hacer algo muy complejo. Puede ser un marcapáginas de madera, origami, de tela o de un bello papel estampado en el que escribamos. Elige la opción que combine con tu libro y dale rienda suelta a tu creatividad.

Ahora, hagamos publicidad

Esto es tan sencillo como hablarle a cada persona que quiera escucharte sobre tu libro. Sé de una mujer de mi ciudad (a la que envidio desde lo profundo de mi alma porque esto es algo que yo no podría hacer) que va a las cafeterías y se sienta junto a quien esté dispuesto a dedicarle un momento para conversar sobre sus publicaciones y trabajo, vendiendo así al día tantos libros como yo en un par de meses. Si tienes el carisma, considéralo.

Recurre también a los medios. No hablo de que golpees las puertas de un estudio de televisión (o sí, hazlo, y cuéntame si tuviste éxito), sino de que acercarte a los canales de radio de tu ciudad que tengan programas culturales. Ellos seguramente tendrán al menos cinco minutos que regalarte y nunca les falta interés.

Muy bien, ya tenemos a nuestros amigos hartos y la ciudad empapelada con la portada de nuestro libro, ahora…

Presentemos nuestra obra

No te apresures con este paso. Primero debes buscar el lugar indicado: puede ser un centro cultural, un museo, una biblioteca o incluso la legislatura de la ciudad. Todos estos sitios tienen espacios que abrirán sus puertas de forma gratuita (tal vez te pidan alguna donación en forma de materiales, pero no mucho más) y hasta te ayudarán con la organización. Ten presente que es posible que tengas que reservar el espacio con tiempo y puedes sufrir cambios o cancelaciones, ya que hay muchos factores de peso en la organización general de esos lugares.

Si no quieres tener que lidiar con esas cosas, puedes pagar por un espacio privado o acercarte a eventos literarios específicos, cosa de la que hablaremos en un momento.

Lo segundo que debes hacer es tomarte el tiempo para invitar a tus seres queridos. Ya sea con una llamada por teléfono o con invitaciones formales, si el espacio depende de ti, haz una lista de quienes confirmaron para saber aproximadamente cuánta gente estará presente (y recuerda que tu lista no se corresponderá con los que asistan, siempre faltarán algunos a pesar de haber jurado que estarían ahí). Y sé realista: es tan malo tener cincuenta personas en una pecera como a la abuela sola en un estadio.

Ferias del libro

Esta es otra gran opción y puedes tomarla aunque hayas hecho una presentación previa. Las ferias tienen dos prioridades: los grandes autores que vienen de más allá de la frontera (o la capital del país) y los pequeños autores locales. Con un espacio de media hora o cuarenta y cinco minutos tendrás tiempo de sobra para hablar de tu obra y responder las preguntas del público. La organización, en general, pondrá a tu disposición un micrófono y proyector, además de gente que ayude a calmar tus nervios cuando estés caminando por las paredes cinco minutos antes de subir al escenario (o, al menos, eso me pasó a mí).

Una ventaja de participar en estos eventos que no tendrás en una presentación privada es el alcance a los medios (a no ser que los invites): desde canales de televisión que podrían pasar por ahí a bloggers que anden curioseando. Es muy difícil que nadie te vea en un evento tan grande y con tanta convocatoria.

Si el libro que vas a presentar es para niños, puedes también invitar a escuelas. Muchas de por sí tienen ya planeado asistir, así que tenlo presente al pedir el espacio en la feria: que te ubiquen entre actividades planeadas para escuelas o justo después.

Y ahora, lo único que falta es…

Vender el libro dentro de la feria

Algo muy popular en las ferias son las librerías invitadas, muchas de las cuales tienen descuentos y promociones. Una inmensa cantidad de gente las recorre a toda hora, pero la competencia es masiva porque los dueños de los stands apuntan a llevar variedad en vez de cantidad. Dejar nuestro libro ahí es una opción, pero hay algo mejor: el stand de escritores regionales.

Este es un pequeño espacio donde puedes dejar tus libros e incluso quedarte junto a ellos. Mucha gente se acercará y ahí es donde, otra vez, tu pasión por tu propio trabajo puede hacer una venta. Habla libremente, invita a todos a tu presentación y vende sin vergüenza.

Puedes aprovechar también a conocerte con otros escritores y compartir consejos e información. Algunos te hablarán de oportunidades, otros te desaconsejarán caminos que ellos tomaron y resultaron una pérdida de tiempo y/o dinero.

Estos puestos son fantásticos y, si tu feria no tiene uno, reclámalo. Alíate con escritores que conozcas y junten firmas, insistan al gobierno que les dé ese espacio. En mi ciudad es un stand administrado y cuidado por los mismos escritores. La organización nos deja el espacio con las mesas y nosotros somos quienes vendemos, cuidamos y mantenemos ordenado, turnándonos para que siempre haya alguien ahí.

Las ferias del libro son eventos masivos hechos para conectar a la gente a través de las letras. Aunque sea sólo para pasar a saludar, no pierdas la oportunidad de acercarte cada vez que se realice alguna cerca de donde vives. Nunca sabes qué puertas se pueden abrir.

 

Y dicho esto, ¡llegamos al final! Si tienes dudas, comentarios o pedidos, escríbeme en los comentarios o por privado. Deseo seguir haciendo utilidades para escritores (y ya tengo varias ideas), así que no te despidas de mi página. Si tienes propuestas, encantada estaré de oírlas.

Gracias por seguir este curso y nos vemos en la próxima entrada.

Ancient Forest


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Cómo hacer de tu manuscrito un libro – 5: Publicación editorial

Saludos, lectores, y bienvenidos a la quinta parte de este curso para hacer de sus manuscritos un libro. Ya hablamos la clase anterior de cómo autopublicarnos, tanto en formato digital como en papel, aunque este último lo resumí bastante porque en muchos casos incluye sí o sí a una editorial y quería explayarme apropiadamente. Eso es lo que veremos hoy, junto a todas las formas en las que uno puede llegar a trabajar con una de estas empresas.

Empecemos por lo primero:

¿Por qué elegir trabajar con una editorial en vez de autopublicarme?

Esto es algo que ya mencioné en la entrada anterior, pero me repetiré para aquellos que no la hayan leído por un motivo u otro.

Trabajar con una editorial en algunos países tiene cierto prestigio todavía. Muchos ven el sello editorial en la portada como un reconocimiento al autor por su trabajo. Además, la distribución en librerías que ellos tienen muchas veces supera con creces lo que uno puede hacer habiendo impreso y maquetado el libro por su cuenta. Aunque las hay que no hacen distribución alguna (siempre hay que preguntarlo), la mayoría tiene un alcance nacional y algunas internacional. Eso no significa que nuestro libro vaya a ser vendido a por montones en mil países, muchas veces las librerías tienen que pedir ejemplares para que la editorial las mande, pero si tenemos amigos o seguidores en el exterior, les facilitará conseguirse un libro.

También es importante por la llegada a eventos: muchas editoriales, como parte del contrato, te ofrecen un lugar en ferias del libro y hasta te invitan (el pasaje corre por cuenta propia) a ir a su stand a firmar ejemplares y hacerte conocido. Algunas editoriales incluso acercan tu libro a los medios, lo que no significa que sí o sí vaya a salir en la televisión o radio, pero si los presentadores leen tu trabajo y les gusta, hablarán de ti.

En resumen, tener una editorial es fantástico para empezar, ya que te abre muchas puertas y te orienta en el competitivo mundo de las letras y el papel. Este es el camino que yo tomé y le saqué provecho, pero no significa que la autopublicación no pueda ser igual de beneficiosa. Si uno es capaz de moverse lo suficiente o tiene contactos que faciliten la llegada del libro al mundo, tal vez la recomendaría; después de todo, es mucho más barato.

Dicho esto, ¿cómo entramos a una editorial? Bueno, depende de cómo se maneje la empresa y sobre eso vamos a hablar ahora.

Opción 1 – Contratar el servicio

Esto es muy sencillo: se busca una editorial que imprima a pedido (y se revisan sus antecedentes) y se les manda un mail o se hace una llamada para pedir presupuesto. Ellos toman cualquier cosa que les llegue y la editan si uno paga lo correspondiente (cantidad de páginas x cantidad de ejemplares). Muchos ofrecen también servicios que se suelen pagar aparte, como corrección, diseño de la portada, etc. Sé de al menos una editorial (De los Cuatro Vientos) que ofrece de forma gratuita la transcripción a computadora en caso de que tu texto sea manuscrito (con letra legible, obviamente). Siempre lean bien qué ofrece cada compañía antes de elegir una para encontrar la que se adapte a sus necesidades.

Algo importante a tener presente es el tamaño de la editorial. Es un tema explayado a fondo en el blog de Guillermo Schavelzon, pero es algo que no puedo dejar afuera: una editorial grande nos podrá ofrecer su tamaño en forma de calidad, profesionalismo, llegada a librerías, etc., pero aunque eso es importante, no debería obnubilarnos. Ellos publican muchísimos libros, lo que hace que no puedan dar una atención personalizada a cada escritor. Una editorial pequeña no tendrá tantos números de los que hacerse cargo, por lo que pondrá un esfuerzo extra en hacer que cada edición les dé tanto rédito como sea posible. Les recomiendo mucho la entrada de Schavelzon, ya que él va en mucho más detalle sobre este tema.

Pero ¿qué pasa si no tenemos dinero para contratar los servicios de una editorial? Bueno, para eso tenemos la…

Opción 2 – Ser elegidos

Ser pobres (algo que los artistas somos muy a menudo) no nos quita la posibilidad de ser editados por una editorial. Podemos enviar nuestro manuscrito (no hace falta que esté terminado, podemos aclarar que es un trabajo en progreso) y esperar que les guste lo suficiente como para invertir en nosotros. En ese caso se harán cargo de los gastos, pero también tendrán la mayoría de las ganancias. Mientras que editando con la opción 1 nos quedará una ganancia del 50% del precio que elijamos para nuestro libro (otra vez, siempre deben preguntarlo), si nos editan nos quedará entre un 15 y 25% del precio de venta al público. Parece poco para ese proyecto en el que pusiste sangre, sudor y años de tu vida, pero son las reglas del juego.

Algunas editoriales no piden el manuscrito completo, sólo unas cuantas páginas o un resumen, además del currículum vitae. Si tenemos además una carta de recomendación de otra editorial, un concurso ganado con ese texto (o parte de) o algún nombre importante que nos avale como escritores, las puertas se abrirán con mayor facilidad.

Tengan presente que muchas editoriales reciben miles de manuscritos al año, por lo que hay que tener paciencia con ellos. Algunos no nos leerán hasta que ya nos hayamos olvidado que los contactamos en un primer lugar, por lo que es buena idea escribir a muchas editoriales en simultáneo, porque si esperamos siete años para que la primera carta de rechazo nos aliente a buscar otra empresa, seremos autores publicados post-mortem.

Sea lo que sea que enviemos, siempre tengamos el recaudo de revisar los antecedentes de las editoriales en internet y registrar nuestra obra o, al menos, dejar asentado en algún lugar (con validez legal) que es nuestra. Luego de ello, la editorial, casi siempre, se hará cargo de hacer el registro apropiado de la edición. Este consejo también sirve si elegimos la opción número 3:

 

Opción 3 – Concursar

Ya sea para publicar pequeños cuentos para engrosar nuestro CV y ganarnos reputación o para llevar a papel nuestra obra magna, los concursos son una excelente opción. Algunos tendrán limitaciones de género, temática, cantidad de líneas, región en la que vivimos o nacimos, etc. Todo eso estará en las bases y condiciones, al igual que los detalles de los premios (incluyendo lo que ocurrirá con los derechos en caso de que uno gane), cómo y en qué dirección debe presentarse el manuscrito, la fecha límite*, etc.

*La fecha límite, en caso de que vivamos lejos de la entidad convocante y tengamos que enviar nuestra obra por correo, siempre es la fecha que aparece en el matasellos, es decir, la fecha en la que entró el paquete al correo. Es imposible que sepamos cuándo va a llegar a destino (sobre todo si son de Argentina o un país con un servicio postal igual de terrible), por lo que podemos estar tranquilos y enviar nuestro futuro ganador el último día.

Es importante tener presente que los trabajos casi siempre han de ser inéditos, lo que incluye internet en muchos casos, por lo que tendremos que tener textos que no estén publicados en nuestra web si queremos concursar con ellos.

Para aquellos con muchas ganas de competir con sus textos, les recomiendo seguir la página escritores.org, donde suben concursos de un montón de países y en varios idiomas. No revisen sólo los del país donde viven; tengan presente que hay algunos abiertos de forma internacional que pueden estar esperándonos más allá de la frontera.

Aunque la página es fantástica y tiene un filtro para publicar concursos (no suben aquellos que exijan un pago para inscribirse, por ejemplo), siempre revisemos a la entidad convocante antes de participar. También es recomendable leer la sección en la que la gente de escritores.org en la que nos dan recomendaciones y cosas a tener presentes antes de presentarnos.

Otra forma de enterarnos de concursos es seguir a través de nuestra red social preferencia a museos, revistas culturales, editoriales (psstt… Dunken siempre tiene abiertas convocatorias de lo más variadas), etc. Rodearnos de escritores y compartirnos concursos también será de provecho. No teman agregar competencia, confíen en su obra y sepan que la red de contactos les traerá más beneficios y crecimiento que cualquier concurso que puedan ganar.

 

Y para aquellos que vinieran de la entrada de autopublicación habiéndola elegido como el camino a seguir, les tengo una buena noticia:

Opción 4 – Que nos cace un cazatalentos

Hoy día las editoriales tienen incorporado internet en su accionar y saben que hay muchos grandes artistas publicando por su cuenta, a veces incluso de forma gratuita por Wattpad o plataformas similares, y están siempre atentos a aquellos que atraigan la suficiente atención como para que justifique una inversión. Cierta saga llegó a ser lo que es hoy día gracias a una editorial que vio los potenciales millones de dólares que podía ganar cuando todavía era un fanfiction.

A la gente que surge de este modo, publicando PDFs y siendo entonces “cazados” por editoriales, se le llama La generación Kindle. No son muchos todavía, pero no me queda duda de que veremos cada vez más y más a medida que pasen los años. Si ustedes quieren ser parte, escriban la mejor literatura que sean capaces de crear y apunten a ser un long-seller en vez de un best-seller, lo que quiere decir que su objetivo debería ser convertir sus libros en algo que deje su huella en la sociedad y se venda a lo largo del tiempo de forma constante en vez de buscar generar una gran controversia que venda de forma explosiva y los haga pasar al olvido en un par de meses.

Una cosa más que decir antes de finalizar:

Sea cual sea la forma que utilicen para ser publicados por una editorial, lean el contrato en detalle y no se salten la letra chica. No solo para asegurarse de qué servicios les corresponden y qué ganancia tendrán, sino para saber si están entregando o no los derechos de su obra. Hay editoriales que les comprarán el libro, pagándoles una buena suma por ello, pero reducirán sus ganancias a nada y les imposibilitará publicar un día con alguien más (a no ser que vuelvan a comprar sus derechos). A veces la editorial no les comprará los derechos pero demandará el permiso de hacer obras derivadas y compilaciones con su libro, además de traducciones, dándoles las regalías correspondientes pero nada más.

En otros casos la editorial requerirá los derechos sólo por un tiempo; a veces ellos nunca reclamarán la propiedad intelectual de la obra y ustedes serán libres de anular el contrato en cualquier momento que quieran, sacando su libro de librerías y  páginas web y perdiendo todos los beneficios que teníamos sin que los puedan demandar por ello.

 

Bueno, lectores, con esto terminamos la clase. Nos queda una más a no ser que se me ocurra otro tema en el camino o la entrada siguiente quede demasiado larga. Planeo continuar haciendo entradas informativas pero autoconclusivas, así no los tengo como rehenes entre una publicación y otra. Si alguien desea que hable de algún tema en particular, háganme llegar la petición en los comentarios o por mensaje privado y daré lo mejor de mí para cumplir con las expectativas.

Saludos y buenas letras.

Ancient Forest

 

Nota: Mis alumnos me preguntaron por las solapas en los libros. En mi experiencia, todas las editoriales me las han ofrecido para tener un espacio donde añadir una foto mía y biografía, pero siempre significando un aumento en el precio. No es mucho más por libro, pero al hacer varios cientos de ejemplares, la inversión que hay que hacer es bastante mayor.

Y si son tan poco fotogénicos como yo…


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Cómo hacer de tu manuscrito un libro – 4: Autopublicación

Ya hemos visto cómo preparar el manuscrito, cómo asegurarnos que no sea robado, qué personas necesitamos y cómo trabajar con ellas. Estamos a un paso de que nuestro libro esté listo para salir al mundo.

Bienvenidos, lectores, a la clase número 4 de este pequeño paso a paso para convertir nuestros sueños de letras en una realidad de tinta y papel (o tinta digital y pantalla). Hoy vamos a ver las formas que hay para autopublicarse. Las posibilidades son más de las que seguro imaginan y están en aumento, ya que el mundo cada vez se vuelca más al hágalo usted mismo, abriendo puertas inimaginables hace veinte años. Para los que gusten de lo tradicional, no se preocupen, que en la próxima clase hablaremos sobre la publicación a través de una editorial.

Autopublicarse tiene dos salidas: digital y física. Yendo directo al punto: la versión digital siempre es más barata. Uno no tiene que pagar papel, tinta ni distribución en librerías. Si hiciste la portada y maquetación en PDF por tu cuenta, no necesitas más que leer los términos y condiciones de Amazon (o la página que sea de tu elección) y subir el archivo. El único costo que tendrás será tomado de tus ganancias, así que no tendrás que hacer una inversión inicial.

Esto es fantástico para quienes publican mucho o tienen libros muy grandes que serían muy caros de llevar al papel. La desventaja de esto es que no tendrás una compañía haciendo publicidad por ti, por lo que tendrás que mover cielo y tierra para que tu libro se mantenga relevante entre la marejada de PDF que son subidos a la web al día. Estas plataformas trabajan cada día más, abriendo las puertas a todo el que quiera publicar, pero también por eso la competencia que hay es (no, no es, pero se siente) infinita.

Si se elige esta opción es importante que tengamos una página con nuestro trabajo antes, ANTES, de publicar un libro, ya que esto nos ayudará a que más gente se entere y corra la voz. No es recomendable hacer una página por libro escrito porque una vez pase la emoción de la publicación y ya no tengamos tanto material y noticias que compartir, el lugar morirá. Un espacio con todo lo que hacemos ayudará a mantenernos relevantes y que la gente se entere de forma continua de lo que publicamos y dónde nos presentamos, además de acercarles muestras de nuestro trabajo que de otro modo se perderían entre notas y borradores.

La desventaja de la publicación digital es una ventaja en la física: el alcance personal. Tener el libro en una librería es algo que todavía atrae a mucha gente (más en algunos países que en otros; en Argentina los e-books no son muy populares aún) porque hay cierto misticismo y encanto en el papel. Además, en una librería o stand en una feria, la competencia es mucho más acotada que en internet, por lo que una buena portada y un ingenioso discurso pueden lograr mucho.

Y algo que no se puede ignorar es que también tenemos a nuestro favor la responsabilidad de ser amigo o pariente de un escritor:

-Ah, ¿sabías? Publiqué un libro.

-¡Oh, felicidades! ¿De qué trata?

Y ahí los tenemos en nuestras garras. Los escritores somos seres apasionados, por lo que encontrar a alguien que quiera saber de nuestro trabajo no es algo que desperdiciemos. Esa pasión se contagia y, por placer o compromiso, nos acabarán comprando un ejemplar si tenemos uno a mano para entregar. Esto funciona sobre todo (y a veces casi exclusivamente) si el libro no es muy caro, así que siempre es bueno tener presente que un trabajo breve será más fácil de vender.

Advertencia: Después de varias publicaciones, este truco dejará de ser tan efectivo con aquellos que nos compraran por compromiso nada más.

Algunos autores regalan sus libros y, sí, lo he hecho, pero si en tu país las ediciones son tan caras como en el mío, recomiendo dejar un precio bajo parejo para todos en vez de descontarle a amigos y cobrar de más a extraños que de por sí no estarán tan comprometidos con nuestra causa. En caso de que quieras imprimir tu libro, pero no tener que lidiar con una editorial, puedes hacerlo contactándote directamente con una imprenta. Esto será más barato, pero te tendrás que hacer cargo de los detalles finos de la maquetación, incluyendo el formato, las líneas de corte, los ajustes para que las páginas del principio y las del medio tengan el texto centrado a pesar de la forma del cosido, etc. Desconozco si las imprentas ofrezcan hacer este servicio, pero no sería descabellado. Consúltalo de antemano y no olvides que aún así seguirá saliendo más barato que pasarlo por una editorial.

Sin embargo, ten presente que si quieres publicar el libro en papel y no tienes el dinero necesario para hacerlo, siempre puedes recurrir al crowfunding o financiamiento colectivo. Algunas de las páginas que sirven para esto son Kickstarter, idea.me, Panaldeideas, etc. Si buscas “plataformas de financiamiento colectivo” en google, encontrarás a montones. Si usas una que no sea de esas tres que te mencioné, recomiendo antes pasarlas por el confiable Scam Adviser, que nos indicará si la página en la que pretendemos poner tanto tiempo y esfuerzo es realmente confiable o nada más que una estafa.

La forma en la que funciona el financiamiento colectivo es muy sencilla: subimos nuestro proyecto y el dinero que necesitamos para completarlo. Los interesados en vernos tener éxito pueden hacer donaciones tan pequeñas o grandes como quieran. A cambio de ellas, recibirán regalos (nosotros decidimos qué serán) de los que deberemos hacernos cargo una vez esté procesado el pago (lo que ocurrirá tras juntar el dinero necesario, siempre que lo hagamos dentro del tiempo establecido).

Es importante notar que el tener nuestro libro sólo en formato digital no nos deja afuera de presentaciones y eventos. El año pasado me encontré con un escritor regional que vendía su PDF en CD en la Feria del Libro de la ciudad. Me pareció una genialidad: una inversión pequeña para él, un costo bajo para el interesado y sin depender de que las ganas de leer nuestra obra duren hasta que tengan acceso a internet. También es posible entregar tarjetas prepagas con el código de descarga del libro, muchas editoriales las dan como parte del contrato que se firma con ellas (desconozco si Amazon lo hace, pero no me sorprendería). Sino una tarjeta con la dirección de la página donde comprarlo y una reseña del libro podrían hacer lo suyo también.

Hay una tercera opción, bastante nueva, que combina digital y físico y creo que será lo que llevará a las editoriales a tener que reinventarse (como la radio en su época) o morir en el camino (ah… VHS… que en paz descanses). Esta salida lleva tiempo existiendo en internet y ahora están comenzando a implementarla en Amazon (no, Amazon no me paga por la publicidad, pero es la página más grande y de mayor llegada que conozco).

Consiste en publicar nuestro libro en PDF y que se imprima a pedido. Basta con subir un lomo y contraportada, además de la portada, y asegurarnos de que la maquetación sea buena. Una vez hecho esto, si la persona quiere comprar el libro en papel, la empresa imprimirá y maquetará un ejemplar y se lo enviará (el costo se reducirá de tu ganancia, así que ten eso presente al decidir el precio). Algunas páginas ofrecen una copia de prueba para asegurarnos de que todo esté en orden y la edición cumpla con nuestros estándares personales, y copias para el autor, para tener ejemplares que llevar a esos eventos de los que hablamos antes o para empujar en los bolsillos de amigos y familiares.

No puedo hablar por todas las páginas que ofrecen este servicio, pero sé que algunas tienen una impresión de calidad, una buena encuadernación y cubiertas a todo color. Si esta es tu opción, te recomiendo visitar el Blog de Valentina Trunearu, donde explica todas las opciones disponibles. Su serie “Cuánto cuesta publicar un libro gratis” es tan detallada y clara que ni se me ocurriría intentar reproducirla. Vayan y disfruten de su sabiduría y experiencia (después de terminar de leer esta entrada, obviamente).

Y con esto llegamos al final de esta clase. Aunque podríamos hablar de mucho más, considero ya cubierto lo necesario. Cada página que quieran utilizar para dar vida a sus libros les explicará en detalle todo lo que necesiten saber. Por favor no tilden “he leído y acepto los términos y condiciones de uso” sin haberlos leído en detalle. Asegúrense de no perder sus derechos y de que la comisión que les cobren sea algo que les resulte apropiado. Algunas páginas pueden pedir que sus obras estén exclusivamente allí o que no las quiten por cierto tiempo luego de subirlas, y esas son cosas que querrán saber antes de firmar nada.

Espero esta lectura les haya resultado interesante y, tarde o temprano, les sea útil. Estaré atenta por cualquier pregunta, petición o comentario que quieran hacerme llegar.

¡Nos vemos en la próxima clase, historia o hipo creativo que me ataque!

Ancient Forest


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Cómo hacer de tu manuscrito un libro – 1: Formato y estilo

Hola a todos y bienvenidos a una sección algo distinta de mi blog. La gente de Novelas Zero (http://novelaszero.blogspot.mx/) me pidió que hiciera una especie de curso del proceso editorial y sucede que me pareció una excelente idea, así que aquí está.

En total serán siete clases (a no ser que vayan surgiendo más ideas en mi mente o me las hagan llegar ustedes), en las que abarcaré todos los pasos que uno se encontrará desde que decide salirse de la inocente escritura como pasatiempo y adentrarse en el tenebroso ámbito profesional.

Desde los primeros pasos del manuscrito hasta la participación en presentaciones del libro, veremos todo lo que he aprendido a través de la vivencia de esta incomparable experiencia. Si tienen dudas, preguntas o quieren que hable de algo en particular, no duden en hacérmelo saber.

¡Empecemos!

Hace un tiempo tuve una pequeña duda y decidí consultarla con don Google. Lo que ocurrió entonces fue que aprendí una regla de la lengua española que desconocía y tuve que detener mi escritura, releer todo lo que tenía hasta entonces y corregir allí donde me había equivocado.

Luego de eso decidí no preocuparme mucho más, después de todo mi ortografía siempre había sido muy buena y yo sabía de la existencia de correctores profesionales que me asistirían cuando llegara el momento. Entonces, continué escribiendo. Gran error.

Cuando terminé “La Palabra Perfecta” consulté a varios de dichos correctores antes de lanzarme a las editoriales y descubrí, trágicamente, que cobraban barbaridades por su trabajo. Por supuesto que es dinero bien cobrado, corregir un libro toma muchísimo tiempo, pero para alguien como yo era un número muy grande. Tristemente no lloro perlas como las sirenas ni tengo una gallina de huevos de oro, por lo que tuve que acallar mi voz interna compulsivamente perfeccionista y atenerme a lo que me permitía una carrera artística en sus comienzos.

Averigüé entonces en qué consistía el trabajo de un corrector profesional y decidí hacerlo por mi cuenta. Por supuesto que no sería tan buena como uno de ellos y muchos errores se me pasarían, pero al menos podría mantener mis órganos internos fuera del mercado negro.

¿A qué viene esta historia? A que aprendí dos lecciones importantes que son las primeras que deseo transmitir:

  1. Esfuércense en aprender bien el español (o el idioma en el que escriban) junto a todas sus reglas desde un comienzo para prevenir tener que hacer correcciones tediosas. Si ya tienen mucho escrito, quiten la mitad del tiempo a escribir y dénsela a estudiar. Tengan en mente que muchas reglas idiomáticas cambian con cada nueva edición de la Real Academia Española (o la institución cultural a cargo) y, nos gusten o no, hay que adaptarnos.
  2. El trabajo de un corrector profesional toma tiempo, así que si tienen el dinero para enviarles sus escritos a uno (o conocen a algún amigo que lo pueda hacer como favor o por algún valor en especias), háganlo algunos meses antes de que quieran tenerlo listo. Mientras más errores tenga su redacción, más tiempo tomará el trabajo y más caro les saldrá. Los correctores usualmente piden una muestra de sus escritos antes de pasar un presupuesto, por lo que sabrán si escriben dando cabezazos al teclado o son académicos de la lengua castellana.

A continuación les dejo algunas cuestiones básicas para que vayan comenzando (o perfeccionando) sus auto-correcciones. No pondré todo porque esta entrada alcanzaría dimensiones bíblicas, por lo que los aliento a que compren libros o revisen páginas de internet de ortografía, gramática y ortotipografía para continuar el aprendizaje. Yo recomendaré algunas que me fueron de gran utilidad.

Con respecto al formato, usualmente las editoriales se ocupan de ajustarlo a sus propios estándares, pero también lo incluiré para que sus manuscritos tengan ese aire a profesional que invita a leer. Empecemos con eso.

 

Formato:

  • Elijan una tipografía fácil de leer. Puede fascinarles la Wingdings o atraerles alguna gótica (porque puede que combine con la historia), pero vayan a lo clásico. La Calibri viene por defecto en los últimos Windows, pero la mejor para textos largos sigue siendo la Times New Roman. Una tipografía sencilla y con serif como esta hará que el lector se pierda menos al terminar una línea y comenzar otra, además de que ayudará a que la vista se canse menos. El tamaño ideal es 12 y el color siempre debe ser negro (imprimir cualquier otro color hará que las imprentas cobren lo suficiente como para que sus editores los hagan llorar sangre).
  • No varíen tipografías en ningún momento a no ser que quieran que alguna línea en particular destaque (tal vez por estar escrita a mano por los personajes en un papel o ser una advertencia en un tétrico templo maldito). Usen las mismas variantes de las tipografías para resaltar lo que necesiten (negrita, cursiva, bold, light, etc.). Si quieren que los títulos de los capítulos sean distintos al texto, mantengan la coherencia o consulten con un diseñador gráfico. Esa combinación entre Helvetica y la tipografía de Barbie a ustedes les puede parecer bella, pero para las editoriales no será más que un trágico accidente.
  • USEN SANGRÍA. Dejaré más abajo instrucciones de cómo utilizarla apropiadamente. ¡Nunca la olviden! La estructura de un texto puede parecer irrelevante, pero es lo que marca la diferencia entre un lector distraído y uno compenetrado. Si la estructura invita a la lectura y la facilita, será más difícil para el lector encontrar una excusa para dejar de leer.
  • No usen interlineado. Servía para alargar inútilmente las monografías del colegio y que pareciera que tenían más hojas, pero en este rubro no es buena idea. Mantengan el estilo de Word sin espaciado. Las versiones más nuevas traen un espacio de 8mm por defecto, lo que se llama “normal”, que queda perfecto para dar aire en textos breves, pero no se utiliza en textos académicos ni literarios (para eso es la sangría).
  • El texto va justificado. En caso de que alguien recite un poema o cante una canción, pueden elegir centrar el texto para respetar las estrofas o líneas. Para citar textos, les dejo el siguiente enlace que explica perfectamente cómo ha de hacerse: http://www.ull.es/view/institucional/bbtk/Citar_texto_APA/es

 

Sangría:

ss+(2016-01-24+at+07.44.16)

Como ven, la sangría va siempre al inicio de cada frase, ya sea descripción o diálogo. Se hace con el tabulador (al lado de la Q) y, una vez puesta la primera, el enter les entregará una nueva línea con la sangría incluida. En caso de que la longitud de la sangría no sea de su agrado, pueden modificarla (no lo recomiendo), moviendo los punteros en la regla del Word.

Debería quedarles así si está correctamente ajustada:

ss+(2016-01-22+at+06.36.48)

Ortografía:

  • A la N sigue una V, a la M una B. Siempre. Ej.: Embaucar, envidia, envase, emboscada.
  • “Ay” es una exclamación de dolor, “ahí” indica lugar, “hay” viene de haber.
  • Echar (expulsar) no viene de haber, por lo que va sin H. Algo “hecho” sí lleva H.
  • “Así” va con tilde, sin H y con S. Tantas veces he visto este error que creo que hay alguien enseñándolo mal.
  • Los interrogantes (qué, quién, cuándo, cómo y dónde) llevan acento, todos ellos. En caso de usarlo fuera de una interrogación, las reglas varían. Apréndanlas.
  • “Aún” (sinónimo de todavía) va con acento. En todos sus otros usos, no. Ej.: “Él aún no sabe.” / “Aun corriendo a toda velocidad, nunca gano la carrera.” Regla fácil: si pueden reemplazar “aún” con un “todavía”, lleva acento; si el reemplazo no es posible, no lo lleva.
  • “Pero” lleva coma antes en algunos casos y en otros no. Me ahorraré la explicación dándoles este link que lo explica mejor de lo que yo podría: http://www.fundeu.es/recomendacion/pero-con-coma-usos-apropiados/
  • Hay muchas palabras o frases que vienen del latín y están mal dichas, pero tan ampliamente que la gente las usa sin cuestionarlas. Si van a usar una expresión en otro idioma, búsquenla de antemano, aunque estén seguros de ella. Un ejemplo es el muy conocido “motu proprio” que la gente pronuncia como “motus propio”. Les dejo el siguiente enlace para profundizar: http://www.foroseries.com/recursos-y-dudas/1882-terminos-correctos-print.html

 

Gramática:

  • Las siglas no tienen plural. Si quieren hablar de múltiples Reales Academias Españolas, sigue siendo sólo “RAE”, no “RAEs”, ni aún si las siglas vienen del inglés. En el caso de palabras como “ovni” que acabó convirtiéndose en palabra por sí misma, sí puede pluralizarse pero se debe escribir en minúscula.
  • Es “delante de mí” o “atrás de mí”, no “delante mío” ni “atrás mío”. “Alrededor nuestro” sí es correcta.
  • Los nombres no llevan artículo. “La María” debe quedarse para lo verbal (y aun así estará mal) y debemos llevar sólo a “María” o “José” a lo literario.
  • Les dejo esta tabla que he visto aparecer en mi Facebook varias veces. Espero les resulte útil:

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Ortotipografía:

  • Los puntos suspensivos son tres y siempre tres. No dos ni doscientos. No llevan espacios entremedio y se pueden hacer como un solo carácter con ALT+0133 (…) para que nos evitemos problemas con el formato a futuro.
  • Las exclamaciones e interrogaciones se abren y cierran. Es muy común que sólo las cerremos en el ámbito informal porque así ocurre en el inglés; sin embargo, el inglés cambia la estructura de la frase al comenzar una pregunta, por lo que es fácil para los angloparlantes saber cuándo se comienza una interrogación. En español dicho cambio no existe, por lo que debemos abrir los signos también.
  • Si un personaje se fue en vicio monologando y necesitamos poner un punto aparte pero sin cortar el diálogo, no se vuelve a abrir el diálogo, se usa este símbolo: » (ALT+175).
  • Los diálogos no están marcados por comillas (eso es en inglés) ni de este modo “Pepe dijo: Soy la encarnación de lo etéreo y el rey de lo incongruente”. La raya de diálogo a mí me resulta muy larga (—) pero es la correcta. Se hace con ALT+0151. Si son rebeldes como yo, usen el guion largo (–) que da Word por defecto cuando se le antoja (ALT+0150). Usualmente lo que hago es escribir con simples signos menos (-) y reemplazarlos todos con la herramienta “buscar y reemplazar” de Word al finalizar (porque es más rápido).
  • Para saber el modo correcto de abrir y cerrar diálogos (para intercalarlos con descripciones), visiten este link: https://es.wikipedia.org/wiki/Raya_(puntuaci%C3%B3n). Es muy largo para mí escribir todo, pero insisto en que abran ese enlace. La estructura del diálogo es difícil pero obligatoriamente la deben tener correcta. Es muy tedioso de corregir por lo que un corrector profesional pedirá sus almas como adelanto si ven que tienen esto mal. NO LO DEJEN PASAR.
  • Para profundizar en reglas ortotipográficas, les recomiendo la siguiente página: http://xcastro.com/articulos/propios/errores-ortotipograficos/

 

Y así terminamos esta primera entrada. Me divertí mucho escribiéndola, así que espero hayan disfrutado leyéndola (aunque sé que estarán gritando de frustración si descubrieron algún error que les tomará tiempo y trabajo arreglar).

Siéntanse libres de compartir esta entrada en sus propios blogs o en sus redes sociales si gustan de hacerlo, solo pido que mantengan el enlace a La Catedral de las Sílfides para que no se pierda mi autoría y la gente sepa dónde puede ver el resto del curso.

¡Gracias por leerme y hasta la próxima entrada!

~Ancient Forest