La Catedral de las Sílfides

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Cómo hacer de tu manuscrito un libro – 4: Autopublicación

Ya hemos visto cómo preparar el manuscrito, cómo asegurarnos que no sea robado, qué personas necesitamos y cómo trabajar con ellas. Estamos a un paso de que nuestro libro esté listo para salir al mundo.

Bienvenidos, lectores, a la clase número 4 de este pequeño paso a paso para convertir nuestros sueños de letras en una realidad de tinta y papel (o tinta digital y pantalla). Hoy vamos a ver las formas que hay para autopublicarse. Las posibilidades son más de las que seguro imaginan y están en aumento, ya que el mundo cada vez se vuelca más al hágalo usted mismo, abriendo puertas inimaginables hace veinte años. Para los que gusten de lo tradicional, no se preocupen, que en la próxima clase hablaremos sobre la publicación a través de una editorial.

Autopublicarse tiene dos salidas: digital y física. Yendo directo al punto: la versión digital siempre es más barata. Uno no tiene que pagar papel, tinta ni distribución en librerías. Si hiciste la portada y maquetación en PDF por tu cuenta, no necesitas más que leer los términos y condiciones de Amazon (o la página que sea de tu elección) y subir el archivo. El único costo que tendrás será tomado de tus ganancias, así que no tendrás que hacer una inversión inicial.

Esto es fantástico para quienes publican mucho o tienen libros muy grandes que serían muy caros de llevar al papel. La desventaja de esto es que no tendrás una compañía haciendo publicidad por ti, por lo que tendrás que mover cielo y tierra para que tu libro se mantenga relevante entre la marejada de PDF que son subidos a la web al día. Estas plataformas trabajan cada día más, abriendo las puertas a todo el que quiera publicar, pero también por eso la competencia que hay es (no, no es, pero se siente) infinita.

Si se elige esta opción es importante que tengamos una página con nuestro trabajo antes, ANTES, de publicar un libro, ya que esto nos ayudará a que más gente se entere y corra la voz. No es recomendable hacer una página por libro escrito porque una vez pase la emoción de la publicación y ya no tengamos tanto material y noticias que compartir, el lugar morirá. Un espacio con todo lo que hacemos ayudará a mantenernos relevantes y que la gente se entere de forma continua de lo que publicamos y dónde nos presentamos, además de acercarles muestras de nuestro trabajo que de otro modo se perderían entre notas y borradores.

La desventaja de la publicación digital es una ventaja en la física: el alcance personal. Tener el libro en una librería es algo que todavía atrae a mucha gente (más en algunos países que en otros; en Argentina los e-books no son muy populares aún) porque hay cierto misticismo y encanto en el papel. Además, en una librería o stand en una feria, la competencia es mucho más acotada que en internet, por lo que una buena portada y un ingenioso discurso pueden lograr mucho.

Y algo que no se puede ignorar es que también tenemos a nuestro favor la responsabilidad de ser amigo o pariente de un escritor:

-Ah, ¿sabías? Publiqué un libro.

-¡Oh, felicidades! ¿De qué trata?

Y ahí los tenemos en nuestras garras. Los escritores somos seres apasionados, por lo que encontrar a alguien que quiera saber de nuestro trabajo no es algo que desperdiciemos. Esa pasión se contagia y, por placer o compromiso, nos acabarán comprando un ejemplar si tenemos uno a mano para entregar. Esto funciona sobre todo (y a veces casi exclusivamente) si el libro no es muy caro, así que siempre es bueno tener presente que un trabajo breve será más fácil de vender.

Advertencia: Después de varias publicaciones, este truco dejará de ser tan efectivo con aquellos que nos compraran por compromiso nada más.

Algunos autores regalan sus libros y, sí, lo he hecho, pero si en tu país las ediciones son tan caras como en el mío, recomiendo dejar un precio bajo parejo para todos en vez de descontarle a amigos y cobrar de más a extraños que de por sí no estarán tan comprometidos con nuestra causa. En caso de que quieras imprimir tu libro, pero no tener que lidiar con una editorial, puedes hacerlo contactándote directamente con una imprenta. Esto será más barato, pero te tendrás que hacer cargo de los detalles finos de la maquetación, incluyendo el formato, las líneas de corte, los ajustes para que las páginas del principio y las del medio tengan el texto centrado a pesar de la forma del cosido, etc. Desconozco si las imprentas ofrezcan hacer este servicio, pero no sería descabellado. Consúltalo de antemano y no olvides que aún así seguirá saliendo más barato que pasarlo por una editorial.

Sin embargo, ten presente que si quieres publicar el libro en papel y no tienes el dinero necesario para hacerlo, siempre puedes recurrir al crowfunding o financiamiento colectivo. Algunas de las páginas que sirven para esto son Kickstarter, idea.me, Panaldeideas, etc. Si buscas “plataformas de financiamiento colectivo” en google, encontrarás a montones. Si usas una que no sea de esas tres que te mencioné, recomiendo antes pasarlas por el confiable Scam Adviser, que nos indicará si la página en la que pretendemos poner tanto tiempo y esfuerzo es realmente confiable o nada más que una estafa.

La forma en la que funciona el financiamiento colectivo es muy sencilla: subimos nuestro proyecto y el dinero que necesitamos para completarlo. Los interesados en vernos tener éxito pueden hacer donaciones tan pequeñas o grandes como quieran. A cambio de ellas, recibirán regalos (nosotros decidimos qué serán) de los que deberemos hacernos cargo una vez esté procesado el pago (lo que ocurrirá tras juntar el dinero necesario, siempre que lo hagamos dentro del tiempo establecido).

Es importante notar que el tener nuestro libro sólo en formato digital no nos deja afuera de presentaciones y eventos. El año pasado me encontré con un escritor regional que vendía su PDF en CD en la Feria del Libro de la ciudad. Me pareció una genialidad: una inversión pequeña para él, un costo bajo para el interesado y sin depender de que las ganas de leer nuestra obra duren hasta que tengan acceso a internet. También es posible entregar tarjetas prepagas con el código de descarga del libro, muchas editoriales las dan como parte del contrato que se firma con ellas (desconozco si Amazon lo hace, pero no me sorprendería). Sino una tarjeta con la dirección de la página donde comprarlo y una reseña del libro podrían hacer lo suyo también.

Hay una tercera opción, bastante nueva, que combina digital y físico y creo que será lo que llevará a las editoriales a tener que reinventarse (como la radio en su época) o morir en el camino (ah… VHS… que en paz descanses). Esta salida lleva tiempo existiendo en internet y ahora están comenzando a implementarla en Amazon (no, Amazon no me paga por la publicidad, pero es la página más grande y de mayor llegada que conozco).

Consiste en publicar nuestro libro en PDF y que se imprima a pedido. Basta con subir un lomo y contraportada, además de la portada, y asegurarnos de que la maquetación sea buena. Una vez hecho esto, si la persona quiere comprar el libro en papel, la empresa imprimirá y maquetará un ejemplar y se lo enviará (el costo se reducirá de tu ganancia, así que ten eso presente al decidir el precio). Algunas páginas ofrecen una copia de prueba para asegurarnos de que todo esté en orden y la edición cumpla con nuestros estándares personales, y copias para el autor, para tener ejemplares que llevar a esos eventos de los que hablamos antes o para empujar en los bolsillos de amigos y familiares.

No puedo hablar por todas las páginas que ofrecen este servicio, pero sé que algunas tienen una impresión de calidad, una buena encuadernación y cubiertas a todo color. Si esta es tu opción, te recomiendo visitar el Blog de Valentina Trunearu, donde explica todas las opciones disponibles. Su serie “Cuánto cuesta publicar un libro gratis” es tan detallada y clara que ni se me ocurriría intentar reproducirla. Vayan y disfruten de su sabiduría y experiencia (después de terminar de leer esta entrada, obviamente).

Y con esto llegamos al final de esta clase. Aunque podríamos hablar de mucho más, considero ya cubierto lo necesario. Cada página que quieran utilizar para dar vida a sus libros les explicará en detalle todo lo que necesiten saber. Por favor no tilden “he leído y acepto los términos y condiciones de uso” sin haberlos leído en detalle. Asegúrense de no perder sus derechos y de que la comisión que les cobren sea algo que les resulte apropiado. Algunas páginas pueden pedir que sus obras estén exclusivamente allí o que no las quiten por cierto tiempo luego de subirlas, y esas son cosas que querrán saber antes de firmar nada.

Espero esta lectura les haya resultado interesante y, tarde o temprano, les sea útil. Estaré atenta por cualquier pregunta, petición o comentario que quieran hacerme llegar.

¡Nos vemos en la próxima clase, historia o hipo creativo que me ataque!

Ancient Forest


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Un sonido para quebrar el silencio

¡Saludos, lectores! Tanto tiempo sin dirigirme a ustedes. Sé que muchas páginas recomiendan que uno se calle y trabaje en vez de dedicar tiempo a pedir disculpas por no haber subido nada por meses a su blog, pero yo no soy así. A mí me gusta ser personal porque, aunque a pocos de los que me siguen los conozco en persona, a todos los quiero por igual. Cada visita, cada comentario, cada “me gusta” es un beso a mi alma.

La buena noticia es que estos meses no estuve ni enferma, ni herida, ni mirando el vacío del universo. A principios de agosto me enteré de un concurso fantástico de la Fundación El Libro que me cautivó cual sirena a un marinero, y  me llevó a decidir que participaría a cualquier precio.

Así, todo agosto, septiembre y la segunda mitad de octubre la pasé trabajando en un libro que recopila todos los cuentos de los alas’arr (esa raza que yo inventé para mi mundo, Errantia) que había compartido acá, más todos los que tenía pensados y muchos más que creé en el momento. En total el libro acabó con 25 cuentos, un idioma nuevo y un sistema de escritura para acompañarlo y embellecerlo.

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Para los fans de las consonantes dobles, a RR (Revolución Reign) y PP (La Palabra Perfecta) se le suma SS (La Sabiduría en el Silencio). Ahórrense los chistes de nazis que esos ya me los hicieron.

Luego de trabajar como demente durante dos meses y medio para llegar al mínimo de caracteres que las bases del concurso exigía, pocas ganas me quedan de no ver publicado este libro. Gane o no, buscaré abrirle camino hacia su manifestación en papel el año que viene. ¡Estén atentos para saber más de esto!

“Pero, alto, Ancient Forest, dijiste ‘agosto, septiembre y la segunda mitad de octubre’; ¿qué hiciste con la primera mitad del mes de halloween?”

Bueno, durante esas dos semanas pasó algo que nunca creí que vería ocurrir tan pronto: puse ambos pies en Europa. Mucho tiempo pasé soñando con el día que eso ocurriría y el universo finalmente me habilitó esa parte del mapa para explorar y vivir aventuras. Fue la experiencia más increíble de mi vida y las cosas que vi y los lugares que visité se fundieron con mi alma y pasaron a formar parte de mi ser.

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Incluso conocí a Tyrion Lannister en Toledo. Era más callado de lo que esperaba, pero igual de encantador.

Muchas historias surgieron durante el viaje y siguen conmigo ahora, reclamándome que las escriba y haciendo fila pacientemente; y también muchas ideas sencillas e incompletas me sedujeron y esperan que les dedique más tiempo para revelarme todos sus secretos.

Tengo muchos deseos de escribir, pero noviembre ha sido un mes para ponerme al día con todos los proyectos que tenía pendientes y que no pueden esperarme ya más, así como para regresar a Revolución Reign: Historia (la segunda parte de la trilogía) que quedó completamente abandonada cuando empecé con el libro de los alas’arr.

Pronto comenzaré a subir nuevas ideas e historias, e incluso, si quieren (déjenme saber en los comentarios) podría hacerles un resumen de mi diario de viaje, para que puedan adentrarse en mi experiencia y enamorarse de mis enamorados.

Nos estaremos leyendo pronto. Espero me hayan extrañado tanto como yo a ustedes.
Muchos abrazos, cariños y letras de colores.

~Ancient Forest


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Cómo y por qué poner nombre a los capítulos de tu libro

Saludos almas curiosas, bienvenidos a una nueva entrada de utilidades para escritores. Este es un tema en el que he estado pensando estos últimos días e, interesantemente, google no me ha dado resultados (en español) cuando investigué quién más se había dedicado a él (más allá de un par de foros discutiendo el tema): los nombres de los capítulos de un libro.

¡Pero, Ancient Forest, mi libro no tiene capítulos!

Bueno, a no ser que tu libro tenga entre dos y cinco páginas, déjame contarte de la vez que me prestaron un libro de casi cuatrocientas páginas (diciéndome que era una obra maestra) y el cual nunca leí por el mero hecho de que no tenía capítulos ni divisiones.

Sé que no soy la única que decide motivarse a leer con “un capítulo al día” o que, enganchada con la trama, dice “un capítulo más”. Si tu libro no tiene pausas para que el lector pueda levantarse de la silla a cubrir sus necesidades básicas y hacerle saber a sus familiares que todavía vive, la lectura podría acabar mal.

Bueno, si ya te convencí de que necesitas capítulos, vamos a lo importante: ¿para qué sirve nombrarlos?

Leí por ahí que no sirven para nada, que es mejor poner solo números y ya. Yo no creo eso. En general las cosas que no sirven para nada no existen. Incluso aquello que más inútil parece puede liberarnos del estrés, divertirnos un rato o servirnos de regalo para que alguien que nos frustra comparta lo que sentimos.

Los nombres de los capítulos son una excelente manera de rastrear en el índice dónde empieza esa escena que queremos releer, de ganarnos al lector cuando abre el libro para encontrar algo que lo convenza de comprarlo, de luego provocarle ganas de leer (¿quién no ha visto el título del capítulo siguiente y ha decidido adentrarse un poco más en el insomnio en vez de resignarnos al atrayente poder de la almohada?), y, si está bien hecho, el nombre de un capítulo le agregará valor a la historia.

Además, y esta es enteramente mi opinión, el nombrar capítulos es una parte íntima del proceso creativo. Me gusta darles un nombre como parte de su identidad ni bien acabo de corregirlos; lo veo casi como la culminación del dar a luz un montón de palabras en un papel (pantalla en mi caso).

”¿Cómo?” se preguntarán. Analicemos la magia detrás de cada opción:

La primera es dar el nombre de un personaje a los capítulos. Puede ser de un personaje que entrará o será el foco de lo que pase en dicho capítulo.

George R. R. Martin utiliza este recurso en la saga “Canción de hielo y fuego”, dejando ese espacio para anunciar quién narrará lo que leeremos a continuación. Aunque no es algo que yo haría, debo admitir que se ven geniales las citas de los personajes. “A Game of Thrones, Chapter 64, Daenerys VIII”. Me encanta, es casi bíblico. Aunque tristemente sirve sólo si los narradores abundan, de otro modo se torna repetitivo.

La segunda opción es la que más he visto: utilizar una palabra (que puede ser en cualquier idioma, de cualquier época o incluso estar inventada) o frase que anuncie lo que va a ocurrir en el capítulo. Esto lo vimos, por ejemplo, en Harry Potter y [inserte aquí elemento mágico] o la magnífica saga de Patrick Rothfuss, Crónica del asesino de reyes.

Hay una parte negativa a esto: así como algunos desubicados de antaño ponían más de diez nombres a sus hijos (los miro a ustedes, padres de Picasso), hay algunos autores a los que se les va la mano con el nombramiento.

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Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso, y su perro.

No me hace feliz la idea de hablar mal de un libro cuando quien lo creó aún vive, por lo que no daré los datos específicos, pero un capítulo de una obra que se cruzó en mi camino se llamaba, y no es broma: “En el que [protagonista] experimenta muchos sentimientos intensos y discordantes en un espacio muy corto de tiempo; también se narra aquí la verdadera historia de [otro personaje] y de cómo perdió su oreja, junto con otros acontecimientos de gran importancia para este relato.”

La idea es que el lector que ya leyó el capítulo entienda de dónde viene el nombre y que el que no lo leyó sienta curiosidad por eso que estás insinuando que pasará (ej. “Revelación” en El nombre del viento), no escupir una reseña del capítulo. Esto lo había visto solamente en Las aventuras de Pinocho y es tan gracioso que incluso en la Wikipedia dice “El libro tiene un total de 36 capítulos que se titulan y se pueden resumir de la siguiente manera”. Así es, queridos lectores; lean los títulos de los capítulos de este clásico y no tendrán que enfrentarse al resto del libro. Increíblemente útil para cuando tu profesora de literatura te lo dé como parte del programa de la materia.

La tercera opción es similar a la segunda (a veces se usan ambas en un mismo libro), pero en vez de enfocarnos en lo que pasa en el capítulo, miramos hacia lo que le pasa a algún personaje (en general, el narrador o protagonista). El capítulo 8 de mi libro Revolución Reign: Príncipe es llamado “Running from myself” (escapando de mí mismo). Esto no sólo resume qué siente el personaje con todo lo que está ocurriéndole, sino que también nos muestra un poco de la historia en sí (Reign busca alejarse de un hombre llamado Myself).

Nota importante antes de continuar: si van a usar frases o palabras en otros idiomas, no hagan lo que yo poniendo solamente la traducción como nota al pie. El índice también la va a necesitar.

Cuarta opción (y una que no he visto hasta ahora pero me gustaría): revelar información que el libro no nos da de otro modo. Puede ser algo muy trivial (“Mi último día con el pelo rosado”) o complejo (“Siempre me arrepentí de no decirle que lo amaba”).

Mi autora favorita, Robin Hobb, en la Trilogía de los Vatídico agrega debajo del nombre de cada capítulo un texto adicional. Allí te cuenta del folklore del mundo que creó: su historia, sus pueblos, las creencias, costumbres y rumores. Es una magnífica forma de introducirte a esa realidad y hacerte enamorar de ella sin saturar la novela de información que la harían parecer un manual cultural.

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Si te gusta la fantasía medieval y no has leído todavía esta saga, ¡hazlo! Si ya la conoces o leíste, ¿por qué no estás leyéndola de nuevo?

Quinta opción, y funcionando más que nada para libros históricos o escritos a modo de diario (como algunos de los libros de la saga Assassin’s Creed de Oliver Bowden): poner la fecha en la que transcurren los hechos narrados. Así de simple. Ya sea del calendario gregoriano, judío o cualquier otro (inventado incluso), poner fechas dará carácter de documento a tu novela, lo cual puede ser de gran ayuda para llevar al lector al estado mental de credulidad que necesitas.

Si decides utilizar esta idea, asegúrate de que tienes todas las fechas bien puestas y que no te has equivocado, que un solo número fuera de lugar puede hacer que el capítulo 5 ocurra un año antes que el 4 y eso anulará por completo el poder de esta opción.

La sexta opción la vi en El profeta de Khalil Gibrán y en un montón de series de televisión: usar una frase de base. En dicho libro, la mayoría de los capítulos se llaman “sobre [inserte aquí tema del que habla el profeta]”, lo cual los une y hace parecer un diario o rejunte de discursos reales. En la serie Friends los capítulos empiezan con “the one with” (traducción: el de/del), ejemplo: “el del apagón” o “el de cuando Chandler no recuerda qué hermana era”. Genera una curiosa conexión y efecto de continuidad, y sin duda es una idea que tiene mucho potencial.

La séptima opción (¡respiren hondo que ya casi acabamos!) es una que nunca vi pero amé cuando leí sobre ella en una página en inglés sobre nombres de capítulos. La autora menciona que, en una novela no publicada suya, integraba los nombres de los capítulos a lo que ocurría en la trama. Así, por ejemplo, tras el capítulo que termina con una explosión, viene uno llamado “¡Boom!”.

Creo que sería trabajoso utilizar este recurso de manera constante en un libro, pero no imposible, y el resultado tiene el potencial de un nobel.

Y octava y última opción que se me ocurrió/encontré por ahí: utilizar la temática del libro para convertir en arte los nombres de los capítulos.

Digamos que tu libro trata sobre una mujer enamorándose de la cultura china; ¿qué tal utilizar proverbios o frases de grandes maestros de ese país? Si tu libro nos sumerge en la magia de los viajes en el tiempo, ¿por qué no usar frases de grandes filósofos y científicos sobre el tema?

Algo importante: si quieres usar frases famosas (como el slogan de alguna marca), ten presente que es muy probable que tengan copyright y debas pedir permiso. Investiga antes, google es tu amigo.

En el libro El vuelo del dragón de Anne McCaffrey, los capítulos tienen poemas por nombres. Tal vez podrías poner frases de canciones, nombres de pigmentos, o incluso jugadas de ajedrez (sé que vi esto en un libro, me encantaría recordar cuál era).

Apodérate de la temática de tu libro y explótala. El proceso artístico no tiene por qué detenerse en la trama y los personajes; así como lo dejamos invadir y adueñarse de la portada, del lomo de la contraportada y la reseña, dejémoslo también alcanzar el índice y revolucionarlo.

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Y luego está esa saga cuyo título en el lomo apunta hacia un lado en la primera parte y hacia el otro en la segunda.

Sin más que decir, gracias por acompañarme en esta larga entrada. Espero les haya dado algunas ideas (que son bienvenidos de compartir en la sección de comentarios) o, al menos, les sirviera de inspiración.

Si quieren leer leer más utilidades para escritores, recuerden que tengo una categoría entera sobre esto y una serie de entradas sobre los pasos para convertir tu manuscrito en un libro (en hiatus hasta que me ocupe de proyectos con una apremiante fecha límite).

¡Hasta la próxima entrada!

~Ancient Forest


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La Palabra Perfecta – Kiel

Hola a todos. Sé que este capítulo ya estaba disponible en la página de mi abrazadora infinita, pero quería agregarlo aquí para que todos lo pudieran disfrutar.

Este es el segundo capítulo de mi libro “La Palabra Perfecta”, que nos revela los pensamientos y cavilaciones de aquellos seres encargados de buscar las almas de los fallecidos. Quien se presenta en esta situación es Kiel, un hombre sereno y de gran corazón que ve a la vida desde su lado más bello.

Además, está disponible también el capítulo de Mikhail. Si lo quieres leer, click aquí.

El libro, en caso de que te atrape, lo puedes comprar haciendo click aquí o, si eres de mi ciudad, Neuquén (Argentina), contáctate directamente conmigo. Si eres de cualquier otra provincia o incluso otro país, puedes pedirlo a la editorial en el link que dejé y te lo enviarán sin ningún problemas.

¡Disfruten la lectura!

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Cuando acepté buscar las almas de personas que fallecieran debido a enfermedades que no se hubieran contagiado, jamás creí que pasaría tanto tiempo entre gente joven. En todos los planos tengo siempre mucho trabajo, todas las razas me exigen mucho, pero los humanos de Tierra sobrepasan el límite.

El hombre al que sigo ahora tiene treinta y nueve años. Está casado y tiene dos hijos, un varón y una nena. Su familia está feliz con él, a pesar de las pocas horas que pasa con ellos. Es una buena persona, cariñosa y de sonrisa fácil, pero lleva tiempo exigiéndose demasiado. Su corazón no aguantará mucho más.

Llevo siguiéndolo varios días pero nadie reparó en mi presencia aún. Su secretaria señaló que se mataría si no se tranquilizaba, pero él no hizo caso. Pronto tendrá vacaciones. Como todos, está convencido que aguantará hasta que tenga tiempo libre.

El Rey teme que nos volvamos locos, pero dudo que entendiera la total dimensión de la locura en la que viven inmersos los que aún viven. Trabajar para poder obtener lo que desean, obtener lo que desean para ser felices, morir antes de completar el ciclo porque su mundo funciona solo mientras a ellos les falte algo, mientras haya algo más por lo que seguir trabajando. Si todos fueran felices, este sistema demencial se caería a pedazos.

Me pregunto si quienes crearon este monstruo son tan devotos a él como quienes lo alimentan.

Mi alma asignada se prepara para salir de su casa una última vez. Mana de su pecho una sombra oscura que ha estado creciendo los últimos días. Su hija lo besa, su hijo se cuelga de su brazo. La sombra pierde fuerza a medida que da un abrazo a cada uno y les dice que los ama. Su esposa es la última. Susurro a su oído para alertarla. La sensación de urgencia logra entrar en su consciencia, pero es demasiado buena para decir nada. No agregará exigencias a su marido pidiéndole que no se vaya. Lo considera egoísmo y él ya mucho hace por la familia. Su hija me percibe pero no me entiende. Mi presencia amable y cruel es demasiado contradictoria para su corta edad. Decide no hablar de mí.

Cruza la puerta y la sombra vuelve a apoderarse de su pecho. No está nada bien. Se sube a su auto y parto con él a su trabajo. El camino es lento y el tráfico abundante, empeorando todo. Comienza a irritarse. Sabe que llega tarde y las llamadas apurándolo no hacen ningún bien a su cuerpo y mente ya alterados.

Veo a su ángel guardián enviando señales: familias pasando un momento juntos, un perro relajándose al sol, una ambulancia que nos obliga a detenernos a un costado del camino; pero el hombre está lejos de entender que debe parar en más de un sentido. El pobre ser de luz repara en mi presencia, sabe que sus intentos son en vano; pero es un ser de fe y no puede escapar a su naturaleza así como una hoja arrojada a un río no puede hacer más que ser llevada por la corriente.

La vida es bella y este humano lo sabe; recuerda lo que es ser joven y libre. Pero las desgracias nunca le ocurren a uno, y los infartos solo son para quienes maltratan su salud y pasan sus días con amargura. Está lejos de entender que, si solo la gente así muriera, su mundo sería muy distinto a lo que es.

Pero distinto no es, y lo que determina la vida y la muerte no es la bondad con la que uno camina por el mundo, sino la bondad con la que uno se trata a sí mismo. Esta inocente alma está convencida de que vivirá mucho solo por ser un buen padre, marido y amigo. Ha olvidado mirar en su interior y cuidar de sí mismo. Ha vivido demasiado preocupado por ser un buen ejemplo para sus niños sin detenerse a disfrutar la vida con ellos tanto como desea hacerlo, tanto como se dice que hará cuando esas vacaciones por fin lo alcancen.

Realmente lo siento por esta vida, pero mantengo la esperanza de que todo sirva de enseñanza para la próxima. Mi corazón se conmueve por el suyo y me entristezco, pero estoy bien. Mientras sea capaz de reconocer mis propias penas, no me veré ahogado en ellas. Mientras conozca mis límites y los respete con gran amor, no enloqueceré como el Rey teme. Nada malo puede ocurrirme mientras recuerde que soy un ser sintiente, mientras no me permita dejar lo que queda de mi vida de lado. Puedo ser un cuervo, pero un cuervo no es todo lo que soy. No soy una gota de agua perdida en un océano titánico; yo tengo el océano y su voluntad dentro de mi pequeña existencia de gota. Moverme acorde a los grandes ciclos no significa que sea arrastrado por ellos. Yo bailo en armonía con la marea y soy la marea.

Me gusta ese pensamiento, recordaré compartirlo con mi alma asignada una vez que se corte el hilo de plata que la une a su cuerpo y pueda llevarla conmigo al otro lado del velo. Recuerdo que tenía un libro donde escribía poesías. Debí haberlo perdido al morir, pero tal vez alguno de mis descendientes lo tenga aún.

No, el papel no puede haber durado tanto, yo morí hace mucho.

Comenzaré a escribir uno nuevo. Siempre hay alguien dispuesto a canalizarme, aún sin saberlo, y tomar nota de lo que digo como si fuesen ideas propias. Mejor aún, tal vez consiga inspirar a ese alguien para que mezcle sus ideas con las mías. Siempre quise compartir un diario de poemas. Sí, eso haré, y agradeceré a mi alma asignada por haberme inspirado en cuanto llegue el momento en el que podamos hablar.

Detiene el auto de golpe y se lleva una mano al pecho. Su tiempo ya está por terminarse. Su expresión me indica que sabe lo que ocurre. Le señalo el teléfono y su consciencia lo percibe. Lo agarra pero no logra marcar. Lo deja caer y exhala una última vez.

Tomo su mano y cuento hasta tres para animarlo a soltarse. El hilo de plata se corta sin mi intervención. Su alma vuelve a ser libre. Ya no hay más horarios que lo aten ni juicios a los que responder.

Me mira y me ve. Le sonrío y le doy la bienvenida a la vida.


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Harry Potter arruinó mi vida

Nerviosa, golpeteé la silla con la punta de los dedos y respiré profundamente. Ser auror había sido el sueño de mi vida desde niña y sabía que sería buena en ello, aunque hubiera tardado en animarme a tomar la decisión. Los últimos eventos del mundo mágico me habían inspirado.

Varias personas pasaron antes que yo y salieron en silencio poco tiempo después. No había celebraciones ni expresiones de alivio, por lo que supuse que el entrevistador debía ser difícil.

Cuando finalmente fue mi turno, acomodé mi túnica, enderecé mi postura y entré con mi mejor sonrisa. Un hombre de mirada severa y mandíbula cuadrada me saludó con un cabeceo.

-Siéntese, por favor. Emmeline Abbott, ¿correcto? Soy Evan Silverwick, conduciré su entrevista hoy.

-Un gusto conocerlo, señor Silverwick.

-Cuénteme por qué desea ser auror.

-En mi país, Inglaterra, hubieron muchas instancias de gran peligro social y la impotencia una y otra vez ocupó un gran lugar en mi vida. Probé diferentes carreras, pero nunca se fue de mi mente que el proteger al más débil era mi destino.

-¿Por qué no se quedó a servir en Inglaterra?

-Había demasiados aplicantes; no necesitaban más aurores.

-Comprendo. –Quitó su atención de mí y la puso en mi currículo. Aproveché a rearmar mi postura y acomodar cualquier cabello fuera de lugar que pudiera hacerme ver rebelde o poco aplicada-. Veo que tuvo excelentes notas durante su cursada. ¿Ravenclaw?

-Sí, señor.

-Excelente, hemos tenido buena experiencia con los de su casa.

-Creí que los Gryffindor sobresaldrían en este trabajo.

-Para nada. Dejamos de contratarlos porque saltaban a la acción sin pensar dos veces en las consecuencias. Demasiado alocados, ¿sabe? Mucho papeleo y borrado de memorias a los muggles… –Pasó una hoja y la confusión se adueñó de su expresión-. ¿Dónde están sus notas de los ÉXTASIS?

-No pude tomar los exámenes.

-¿Por qué exactamente?

-A fin de mi séptimo año un alumno de segundo mató una serpiente en un baño y el director canceló todos los exámenes para celebrar.

-¿Disculpa? –exclamó perplejo. Me encogí de hombros-. Bueno… He oído que el director es algo extravagante. Necesitaría que me traiga una nota suya verificando lo que me dice y…

-Oh, no, fue asesinado –expliqué servicialmente. El señor Silverwick frunció el ceño pero torció una mueca que me indicó que deseaba no preguntar.

-Entonces… necesitaría una nota de quien sucediera a este hombre…

-Tampoco será posible, él fue quien asesinó al director anterior y…

-Está en Azkaban ahora.

-No, lo mataron también. –Silverwick me miró con expresión turbada.

-Tráigame una nota firmada y sellada por quien sea que haya sucedido a ese hombre, o a quien sucediera a ése en caso de que también lo mataran. Haré entonces una petición para que abran una instancia extraordinaria para que tome los ÉXTASIS.

-¿Me los tomarán en el colegio?

-¿Por qué? ¿Hay algún problema con el colegio?

-Es que el edificio entró en reparaciones luego de que un grupo de psicópatas y fugitivos de la ley le declararan la guerra a unos adolescentes. –Un denso silencio se alargó entre nosotros.

-¿Y… cree que las reparaciones tomen mucho tiempo?

-Sí, el presupuesto bajó mucho luego de que GreenSpell demandara al colegio tras enterarse que un par de alumnos tiraron hombres lobo por un acantilado o algo así. ¿Sabía que son una especie protegida? –Silverwick negó con la cabeza-. La actual directora tampoco sabía, por eso autorizó que pusieran los explosivos en…

-Agradezco su tiempo, señorita Abbott, la estaremos enviando una lechuza en los próximos días.

-No lo harán, ¿verdad?

-No, y por favor dé aviso a sus compañeros de Hogwarts que deben quedarse de su lado de la frontera o habrá represalias.

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Llevo tiempo sin reírme tanto mientras escribo. La idea de “los alumnos de séptimo perdieron los ÉXTASIS cuando Dumbledore canceló las clases” no es mía, la leí varias veces por ahí, pero no había encontrado a nadie que hubiera escrito algo con base en ella, así que decidí que lo haría yo. Hablamos mucho (dos horas) con un alumno de mi taller de escritura sobre la lógica del mundo mágico, así que pueden esperar que los escritos sobre Harry Potter continúen. ¡Toquen el botón de “seguir” para no perderse ninguno!

Decidí que la historia no ocurriría en Inglaterra porque sería absurdo que alguien del ministerio ignore lo que pasó en Hogwarts, pero no necesité irme muy lejos ya que, siendo que Voldemort nunca logró hacerse con el poder, los otros países podrían no haberse enterado o no tener su nombre tan presente. Si esta explicación no les satisface, les dejo otra, mucho más mágica: el buen Silverwick vive, literalmente, en un tupper.

Si les gusta mi arte, por favor consideren apoyarme en mi patreon. Toda contribución, por más pequeña que sea, es un enorme salto en mi carrera como escritora.

¡Ravenclaw rules!

Si les gustó esta entrada, sepan que tengo otro escrito de Harry Potter esperándolos.

~Ancient Forest


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¡Nuevos espíritus acercándose!

Lu Ten fue el único hijo nacido de Lu Tse, la luna, y Tab Ban, un lamub’arr negro. Solía hablar con su madre todas las noches y cazar con su padre todos los días. Cuando decidió vivir con ella, siguiéndola a las profundidades de su reino, una poderosa magia lo tocó.
Esta historia será parte del libro de cuentos tradicionales de los alas’arr, esa raza de magnificencia física y espiritual.
¡Quédense cerca para no perderse nada!
Cuentos ya disponibles:


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Estoy iniciando un nuevo proyecto literario que por ahora está bajo el nombre de “El asedio interior”. Tengo hechos los personajes principales, bocetados la trama y el final, y elegido el primer escenario: Fallen Wind.
 
Por ahora lo único que puedo adelantar es que la historia pivotará sobre el amor y la aceptación incondicionales.
 
Con esas dos palabras y el título, ¿qué historia esperan ver?
ss+(2016-05-23+at+02.36.48)