La Catedral de las Sílfides

siéntate a oír las historias del viento


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En un día gris

Deseo arribar a un lugar donde los monstruos de mi mente sean un mito y los dolores del corazón sólo pasen de visita. Un lugar donde la paz se haya comprado un terreno y la felicidad entre sin llamar a la puerta.

Ansío llegar a un tiempo donde la tristeza sea un lejano recuerdo y la soledad esté presente sólo en oscuras leyendas. Un tiempo donde la risa gobierne con mano dura y los abrazos sean religión.

En mis manos, mi futuro. Está débil y un poco roto, pero hilado con mis esperanzas y teñido con mis ganas de verlo llegar, se hace más fuerte. Lo enhebro y dedico mis amaneceres a bordar con él la funda de mi almohada.

Así, cuando el presente sea insoportable o sienta que la vida no avanza y que el mañana se tiñe de humo y hollín, tengo un rincón de paraíso en el cual refugiarme.

Y soñar, soñar, soñar.

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Escribí esto como regalo para todos aquellos que estén pasando momentos difíciles durante estas fiestas o la vida en general. Mi deseo este año es que las pequeñas luces que refulgen con timidez en la vida de cada uno no pasen desapercibidas aunque la oscuridad sea grande.

Al final de la noche, a todos nos espera el sol.

Feliz solsticio.