La Catedral de las Sílfides

siéntate a oír las historias del viento

Un té con la abrazadora infinita

2 Comments

Hola lectores, hoy les traigo algo diferente. Esta es una entrevista que me hizo Poli Impelli, la escritora tras Abrazo Infinito. Bueno, en realidad es media entrevista, la primera mitad está en su página, por lo que los invito a seguir este enlace para poderla leer, y luego vuelven a terminar de conocer un poco más de mi alma y trabajo.

¡Gracias a todos y feliz lectura!

~Ancient Forest


Volviendo a La Palabra Perfecta… ¿por qué el tema de la muerte?

Quería transmitir esa sensación positiva que yo tengo con respecto a ella para que pudieran entenderme cuando hablo del tema con tanta paz y naturalidad. Ese lugar negro al que voy al meditar se siente como si fuera una fiesta de la que todos se acaban de ir. De pronto se hace ese vacío, ese silencio. Es un espacio de protección, donde no hay nada ni nadie que pueda perturbarte o dañarte.

Cuando meditamos entramos en un estado de paz completo con nuestra mente, es lógico que allí encontremos todo lo que buscamos… ¿Qué te llevó a vos a buscar ese “lugar de protección”?

Yo soy asperger y, desde que logré ese diagnóstico, veo esto desde otra perspectiva. Muchas veces la realidad se torna tan insoportable que necesito huir a algún lado, y que sea hacia un mundo fantástico me parece lo más fácil y sano. Puedo ir y estar en un lugar silencioso, o interactuar con otros seres, con mis personajes. A vece, simplemente necesito llorar o acompañar y sentirme acompañada, y siempre hay alguien ahí para mí en ese mundo mío. Digamos que es como la sala de los menesteres en Harry Potter (risas). Quizás por eso desde chica me iba tanto, porque siempre me gustó más ese mundo mío que la realidad.

¿Cuánto tiempo te llevó escribir La Palabra Perfecta?

Tres meses. Escribirlo y corregirlo. Yo ya sabía qué hacía cada cuervo, sólo tenía que sentarme a escribir y hacer los ajustes necesarios. Lo más difícil del libro fue lo previo: cómo poner todos esos pensamientos y cavilaciones filosóficas de ellos en palabras, en algo que se pudiera compartir y entender. Porque además, siendo sirvientes de la muerte, son muy silenciosos; me costó sacarles la información que necesitaba. Finalmente, decidí que los capítulos que les pertenecían carecerían de diálogo, para representar ese silencio que los envuelve y caracteriza. Son almas muy sumidas en sí mismas. Un poco como yo, tal vez.

¿De dónde vienen los nombres de los cuervos?

Depende del origen de cada uno. Aléxandros es Alejandro Magno, respeté su nombre original; Yehuda es Judas Iscariote, que muy poca gente lo captará porque lo puse en hebreo y no tiene una identidad muy marcada. Mantiene el peso de la muerte de Jesús aunque ya ni siquiera sabe si es culpable o no, así como tampoco está seguro de si estaba casado o no (que sí lo estaba). Se han dicho y escrito tantas cosas de él que se ha perdido un poco a sí mismo y está expiando una culpa que no sabe bien cuál es. Es uno de mis cuervos favoritos por lo profundo y complejo que es.

Kiel originalmente se llamaba Gabriel, porque era una especie de ángel que estaba haciendo un doble papel, pero no quería que se confundiera con el Arcángel Gabriel. Kiel me pareció un nombre apropiado para ese tierno poeta, imposible recordar de dónde salió. Un−Nefer sabía que era el cuervo más viejo y que había vivido en el antiguo Egipto, entonces busqué nombres egipcios y Un−Nefer estaba relacionado a la muerte, a Osiris. Lua es el nombre de una mujer que fue deificada tras sacrificarse por un rey que no la amaba; es parte de la mitología de los dragones de mi mundo.

Para Mikhail quería a alguien joven, que transmitiera vitalidad, y cuando empecé a trabajar con él, en vez de decidir cómo había muerto, le pregunté. Me contó que su muerte se le llegó haciendo una maniobra con una motocicleta mientras estaba borracho, entonces pensé: es actual, es joven, y por mero estereotipo tiene que ser ruso (risas).

Tanto Cross como Disantea tienen nombres provenientes de sus culturas de origen en el mundo que creé para mis libros (Errantia), y Camelot se puso el nombre a sí mismo. Así de misterioso y mágico como es él. Otro de mis grandes favoritos, tal vez el favorito de todos los personajes que he creado hasta el día de hoy.

Hay un truco muy oculto, que será sólo visible para lectores más detallistas (o que lean esta entrevista), y es el siguiente: todos los que han tenido su anterior vida en la Tierra, dicen “la Tierra”. Los que no son de acá, los que vienen de otras dimensiones o de otros mundos, dicen Tierra, sin el artículo (ellos piensan: “si mi mundo es Errantia, éste es Tierra”). Son capítulos breves, es un libro que se puede leer en cualquier orden, así que pensé que sería divertido poner pequeños detalles para que uno nunca deje de encontrar cosas.

Priscilla, ¿te imaginas tu muerte?

Siempre lo pienso pero no sé cómo me iré. Lo único que quisiera es que sea rápido…

El dolor no nos gusta a ninguno, es lo que todos quisiéramos…

(Risas) Claro, si se va a caer el avión, ¡que se caiga rápido! (más risas). Pero siempre bromeo con que voy a vivir 140 años porque de otro modo no me da el tiempo para escribir todo lo que tengo en la cabeza.

Yo siempre digo que si existe la reencarnación, quiero volver en un escritor. Y si hay una tercera, también. ¡No me da el tiempo! En esta vida quiero aprender, tal vez en la próxima pueda producir más, y si hay una tercera por ahí hago algo bueno…

¡Sí! Siempre le digo a mis lectores de prueba que si logran encontrarme en mi próxima encarnación me den todos mis bocetos, borradores, etc., así empiezo temprano.

¿Qué consejo le darías a quien no ha publicado todavía?

Conseguir una base de lectores en internet antes de publicar. Veo muchos escritores que son buenos y quizá no tienen aún el nivel para publicar –según ellos−, entonces no se animan a compartir con la gente. Hay que animarse. Hay gente que gusta de lo que uno escribe, más o menos cantidad de gente, pero siempre habrá alguien que se sentirá identificado, emocionado, y ese seguimiento te irá impulsando a compartir cada vez más y a responder a esa demanda. Responder, estar presente, conectarse con el resto de escritores y gente que nos lee es tan importante como vender un libro. Lo que importa es la obra, lo que sale de nuestro interior y lo que provocamos en quien nos lee.

¿Qué otro libro has publicado, y en qué proyecto estás actualmente?

El otro libro publicado es Revolución Reign: Príncipe. Es el primero de una trilogía, tiene un poco más de 800 páginas y lamentablemente está trabado en España; estoy haciendo lo imposible para que entre al país (Argentina).

¿Con qué editorial lo has publicado?

Con Me gusta escribir, que pertenece al grupo editorial Penguin Random House. Tienen un excelente servicio de distribución, pero en Argentina, por las cuestiones aduaneras que ya conocemos, está muy lento el proceso.

¿A qué género pertenece?

Fantasía medieval, aunque tiene mi toque personal al igual que en todos mis libros: charlas filosóficas, complejidad de emociones y de vivencias. Es mi consultora psicológica interior que siempre está presente aunque no ejerza. En Revolución Reign doy mucho espacio a que los personajes se desarrollen y expresen, incluso yendo contra la costumbre de que en la fantasía medieval los hombres se comportan como si fuese Europa medieval. Sí, la fantasía está basada en el medioevo de dicho continente, pero no entiendo por qué respetamos tan a rajatabla ciertas cosas como que los hombres no lloran, la homosexualidad está prohibida, etc. Yo dejo a mis personajes abrazarse, caminar tomados de las manos y expresar tanta emocionalidad como justifique el momento, sean hombres o mujeres. Es parte de su cultura y, aunque pueda generar juicios en un primer momento, el que sean diferentes es lo que los hace tan reales. Ellos y su mundo tienen una lógica interna constante que refuerza la creencia de que existen. Tal vez en otra dimensión, tal vez en otro universo, pero existen.

De esta saga has publicado el primero. ¿Estás ya abocada al resto de la trilogía?

Sí. Estoy trabajando en el segundo, lentamente. Y hace un par de meses comencé a escribir un primer borrador de otro libro, El asedio interior, que espero sea una novela corta, aunque Revolución Reign empezó como un proyecto corto también.

El libro cuenta la historia de Gaessor, un maestre de una orden, que averigua dónde está viviendo la nueva encarnación de quien fue su hermano años atrás, en una vida llena de conflictos y dificultades. Gaessor siente que su hermano no murió tranquilo, y desea volver a verlo para poder él enfrentar su propia muerte con la tranquilidad de que su hermano siguió adelante.

Al inicio de la historia, el hermano es un joven autista en un mundo en el que el autismo no está siquiera reconocido. La nueva familia que tiene simplemente piensa que es tonto y que vive fuera de la realidad. Gaessor, por todo su trasfondo intelectual, logra reconocer que este joven no es lo que piensan de él. A partir de entonces, desenfoca el hecho de que sea su hermano para seguirlo por simple curiosidad académica.

La historia gira en torno a ellos dos y a otros personajes que se van integrando, pivotando el tema de la aceptación incondicional. Este chico, Siege, es aún muy joven (tiene 17 y la mayoría de edad se alcanza a los 22), pero también fue apartado de la sociedad por la vergüenza de su familia de tener un hijo “defectuoso”; por lo que no tiene una sexualidad definida, no tiene un concepto del mundo definido. Es su descubrimiento del mundo, de sí mismo y de que no está mal ser como es, de que ser autista no lo limita para relacionarse, y que sólo debe aprender a cruzar la mitad del puente y encontrar a aquellos que quieran sortear la otra mitad del camino.

Yo me alegro, porque no todos podemos escribir sobre estos temas…

Todos tenemos algo que contar, algo que decir, de diferentes formas, en diversos géneros; pero los temas son comunes a todos los seres humanos y ahí es donde nos encontramos empatizando al leer. Yo quiero escribir historias que te dejen algo profundo, que te movilicen, entonces en El asedio interior (Siege significa asedio en inglés), Gaessor considera que Siege tiene un don, no una enfermedad; sabe que la vida de su hermano fue muy difícil y que ahora en esta nueva vida está intentando sobrevivir a un mundo que en el pasado lo trató muy mal.

Me encanta, Priscilla, me parece un tema que merece ser validado desde un lugar humano y la visión de Gaessor apunta a la aceptación: “una bendición, no una enfermedad”. Un muy buen proyecto en puerta… ¡Gracias!

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2 thoughts on “Un té con la abrazadora infinita

  1. Pingback: Un té con Priscilla Ferrari |

  2. Un placer el momento, las risas, las emociones y el aprendizaje de tu proceso literario.
    ¡Muchas gracias!
    Abrazo Infinito a esas “Palabras Perfectas” 🙂

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