La Catedral de las Sílfides

Ven a oír las historias del viento

Ayúdalos, Aracne!

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Aquí me encuentro, en mi cálido hogar, rodeado de todo lo que jamás podría necesitar. No miro arriba a menudo, mi mundo tiene el tamaño exacto y todo lo que deseo que tenga, aunque más allá de los altos muros celestes algunos dicen que hay algo más… pero peligroso también.

De pronto, de aquel mundo desconocido cae un gigantesco alien con un instrumento que escapa a la lógica de mi existencia. Me escondo tanto como puedo mientras lo veo haciendo ruido, agitando esa gran y extraña rama, y destruyendo así todo a su paso.

Rezo a la Gran Diosa que no se acerque y por un largo tiempo se mantiene lejos, pero finalmente decide venir. Me aferro a lo que es mío pero no hay forma de escapar a la brutalidad con la que despedaza mi hogar y ahuyenta a los míos.

Corro lejos mientras mi alma se agita desesperada y elevo un grito al cielo que cada vez me parece más lejano: “Oh, Aracne, ¿por qué nos has abandonado?”.


Del otro lado de la escoba:
Yo: OH POR DIOS PERO QUE ARAÑA TAN GRANDE!

——————————————-

Un poco de humor para iniciar esta nueva sección, en la que contaré algunas experiencias comunes de mi vida, del modo en el que yo las vivo. Esta sucedió el 5 de noviembre del 2013, mientras me encontraba limpiando la pileta en casa durante una tarde soleada y solitaria.

~Ancient

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